Revolcón en Rotterdam

Steven Berghuis of Feyenoord Rotterdam has scored 2-1 during the Dutch Eredivisie match at De Kuip, Rotterdam
Picture by Joep Joseph Leenen/Focus Images Ltd +316 5261929
13/08/2017
***NETHERLANDS OUT***

En una última jornada desbravada con todos los pases a octavos ya resueltos al descanso, el Nápoles se ha despedido de la Champions con un sabor amargo. Primero porque en cuestión de seis minutos el Shakhtar ha finiquitado su partido ante la unidad B del City y segundo porque se ha llevado una cornada inesperada en el tiempo añadido. Encima, la imagen del conjunto napolitano ha dejado bastante que desear y encadena así su segunda derrota en menos de una semana. Del chispazo inicial del gol de Zielinski al absoluto letargo. Seguramente, desde el segundo tanto del Shakhtar en Járkov, el Nápoles tenía ya la mente puesta en el Scudetto, su gran reto de la temporada.

Al final, y pese los indicios previos de muchas rotaciones, Sarri optó por no sacudir demasiado el once y tan solo introdujo dos pequeñas modificaciones: Diawara en la raíz de la jugada (de lo mejorcito de su equipo con solo seis pases fallados y un recital de trazos de calidad en largo) y Zielinski en el traje de un Insigne que, tal y como dijimos en la previa, ni tan siquiera entró en la convocatoria a propósito de reservarlo. Lejos de destacar y exhibir buen porte, al polaco se le vieron las costuras y se le notó algo inconstante, en consonancia con un Nápoles somnoliento que solo pudo completar dos regates en todo el partido (y llegaron con los cambios) y no registró ni un solo disparo a puerta en la segunda mitad.

Feyenoord 2 (Jorgensen 33’, St. Juste 92’)
Nápoles 1 (Zielinski 2’)

Napoles vs Feyenoord - Football tactics and formations

Y eso que parecía que el Nápoles entraba en combustión al marcar en el primer aliento del partido. Tras una falta lateral bien servida por Diawara, la defensa del Feyenoord anduvo tibia para despejar el peligro y apareció Zielinski para echar el lazo al rebote. A partir de ahí, el gol ejerció de relajante pero no para controlar el partido desde la tranquilidad sino para desplomar las constantes vitales del equipo hasta la casi pérdida de pulso.

Terreno adobado para un Feyenoord tremendamente ligero, sin ninguna obligación en la mochila, que empezó a sentirse cómodo con el paso de los minutos. Funcionó a las mil maravillas Amrabat como jefe de operaciones (fue el que más pases completó: un total de 45), al igual que Toornstra en el despliegue, Boëtius en el desequilibrio, Berghuis en la transición y Jorgensen en la descarga de balones. Por fin el equipo de Van Bronckhorst sacó el colmillo en ataque y las alas se marcaron un señor partido. Boëtius dinamitó una y otra vez a Maggio por su banda con su punta de velocidad y Berghuis le sirvió en bandeja de plata a Jorgensen el gol del empate tras bailar a Hysaj y lanzar una parábola que se fue alejando de Albiol para encontrar la testa inapelable del danés. El Feyenoord fue un equipo corto, fluido y en el que las bandas estuvieron conectadas durante todo el partido (Berghuis y Boëtius terminaron cada uno con 11 recuperaciones, ahí es nada).

Jean-Paul Boetius of Feyenoord Rotterdam (R) and Nicolai Jorgensen of Feyenoord Rotterdam (L) celebrating during the Dutch Eredivisie match at De Kuip, Rotterdam Picture by Joep Joseph Leenen/Focus Images Ltd +316 5261929 13/08/2017 ***NETHERLANDS OUT***
Jorgensen anotó el gol del empate. Foto: Focus Images LTd.

En la segunda mitad hubo poca historia hasta que entró el argelino Ounas pegado a la derecha. Con el balón cosido a su exquisita zurda, el partido recobró vigor y electricidad. La lástima es que tan solo estuviera 16 minutos sobre el césped, el tiempo suficiente eso sí para forzar la expulsión de Vilhena, tras retarle con una de las muchas gambetas que intentó. Pero en Rotterdam aún habría tiempo para enterrar la cabeza en la arena: casi sin quererlo, el central St. Juste, que había entrado para reemplazar a Nieuwkoop, agachó la cabeza como un avestruz para rematar a gol un córner en el tiempo añadido.

Los trazos de Diawara en largo, las dejadas de primeras de Hamsik, la zurda de quilates de Ounas, la soltura de Amrabat con el cuero, la mecha de Boëtius, la elegancia de Berghuis, los primeros tres puntos del Feyenoord en la fase de grupos y el doctorado silencioso de un pedazo de jugador como Jorgensen. Sin olvidarme del alumbramiento de Tyrell Malacia, un lateral zurdo holandés, aún en edad juvenil, que se ha estrenado en la alfombra roja de la Champions disputando los 90 minutos. Tiene buena entrega, madurez, capacidad de corrección y una aceleración bestial. Estas han sido, a grandes rasgos, las pocas notas de color del partido de despedida del Nápoles en la Champions.

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Malacia dejó buenas sensaciones en su estreno en la Champions. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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