La dificultad de la primera vez

The players line up before the UEFA Champions League Semi-final match at Tottenham Hotspur Stadium, London
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30/04/2019

Valencia, Bayer Leverkusen, Mónaco, Arsenal, Chelsea y ahora Tottenham. Hasta seis clubes han alcanzado por primera vez la final de la Champions en los últimos 20 años, rompiendo barreras históricas en sus andaduras continentales. El equipo spur es el último que se suma a la lista de quienes han aspirado a resquebrajar el orden establecido por las élites y los clubes de mayor tradición, especialmente desde que acuden varios representantes por país. Sin embargo, la barrera más difícil de rebasar es la última. La de la final. La de la final ante clubes que ya saben lo que es saborear las mieles del éxito, a menudo ante futbolistas que ya han alzado el torneo previamente o se han visto en un escenario parecido. Ninguno de los cinco equipos mencionados anteriormente ganó la Champions League en su primer intento, y únicamente el Chelsea se repuso para convertirse en el único club que ha estrenado su palmarés en la competición en el siglo XXI. Desde que el Borussia Dortmund ganó la Champions ante la Juventus en 1997, nadie ha ganado la final de la Champions en su primera final. El anterior ya fue el Estrella Roja en 1991, con un formato mucho más restringido de la antigua Copa de Europa.

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Como ocurre este sábado con el Tottenham, tanto Valencia como Chelsea debutaron en una final de la Champions contra un rival del mismo país. El conjunto ché se topó con el Real Madrid, que venía de alzar la Séptima dos años antes, y el cuadro londinense cayó en la tanda de penaltis contra el Manchester United, con Giggs como única pieza que había participado en la conquista de la final de 1999. El Tottenham se medirá al Liverpool, que ya acumula la experiencia de la derrota en Kiev hace doce meses. De hecho, la del Metropolitano es la tercera final continental del ciclo red de Jürgen Klopp, que también alcanzó la final de la Europa League en 2016 con piezas como Mignolet, Lovren, Milner, Lallana, Firmino, Sturridge, Origi o Henderson en su plantilla.

Liverpool Manager Jurgen Klopp looks dejected as he passes the trophy at the end of the UEFA Champions League Final at the Olympic Stadium, Kiev Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 26/05/2018
Jürgen Klopp afronta su tercera final de Champions. Foto: Focus Images Ltd.

Inocular esa mentalidad ganadora al Tottenham ha sido uno de los principales retos de Mauricio Pochettino desde que aterrizó en el norte de Londres. Ambicioso en todos los clubes en los que ha trabajado, el preparador argentino ha logrado estabilizar el proyecto de uno de los clubes más ciclotímicos en los diez o quince años anteriores a su llegada. Un club que producía a buenos futbolistas y que vendía muy caro, pero que siempre se quedaba a las puertas de competir entre los mejores. Tanto en la pelea por asentarse con regularidad en el TOP4 como en su intento de dar un golpe sobre la mesa en la Europa League, que hasta hace poco tiempo no contaba con el reclamo que supone un lugar asegurado en la fase de grupos de la Champions. La misma base de futbolistas ha crecido junta desde 2015, desde el verano en el que Trippier, Alderweireld y Son se sumaron a la disciplina londinense, y únicamente Walker ha salido del club pese a los cantos de sirena entorno a otras piezas relevantes como Alderweireld, Eriksen o Harry Kane. En una era en la que el intercambio de cromos se ha convertido en norma, en una era en la que los títulos ejercen de reclamo para incorporar a nuevos futbolistas, un club que no celebra un título desde 2008 (una Copa de la Liga, el único trofeo alzado en el siglo XXI) ha retenido a sus estrellas durante cuatro veranos seguidos. No le aprieta ningún tipo de urgencia económica, por supuesto, pero sigue resultando muy meritorio.

A pesar de no haber ganado ningún título hasta la fecha, la columna vertebral del Tottenham ha crecido a la vez, ha acumulado decepciones con tempranas eliminaciones europeas en fase de grupos, y también ha encajado el revés de dejar escapar un resultado favorable ante la Juventus en octavos cuando parecía que ya había hecho lo más difícil. Por el camino también han adquirido mayor poso competitivo con sus selecciones, con la mayor parte del once tipo del Tottenham en alguna de las semifinalistas del último Mundial, aunque solo Hugo Lloris se proclamase campeón del torneo. La única final de este grupo llegó en 2015, en la Copa de la Liga, perdida ante el Chelsea de José Mourinho. Este sábado llega la segunda. La primera oportunidad para gran parte de la plantilla para alzar un gran torneo. También para Pochettino, que puede ganar su primer título como entrenador. Y qué título.

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Hugo Lloris aspira a ganar la Champions menos de un año después de alzar el Mundial. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).
Hugo Lloris aspira a ganar la Champions menos de un año después de alzar el Mundial. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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