La fantasía brasileña eleva al Shakhtar

Shakhtar www.rsca.be

Hay pocos rincones más fríos que Ucrania para que germine un talento tan cálido como el brasileño. Pero, en los últimos años, el equipo de Donetsk (y ahora también de Járkov) se ha convertido en un auténtico vivero para la canarinha. Los duros inviernos han acabado tallando grandes jugadores como Fernandinho, Willian, Douglas Costa, Elano, Jádson, Alex Teixeira, Luiz Adriano o Eduardo da Silva. Ahora el capitán en funciones Taison y el fantasista Marlos han cogido el relevo de esa pléyade de virtuosos para catapultar a los mineros hacia los octavos de final. Ambos salieron en las fotos de los tres goles de su equipo y se dieron un festín a costa de un Feyenoord pueril y timorato. Aunque especialmente Marlos comió aparte: tres golpeos, dos goles y cinco pases clave.

Y eso que los de Rotterdam golpearon primero gracias a un jugadón de Jorgensen, que mantuvo la posesión en campo propio ante la acometida de dos ucranianos, consiguió abrir para Berghuis que puso un centro medido con la derecha y el propio punta danés le puso el lazo de cabeza tras cruzarse todo el campo. Pero la réplica sísmica del Shakhtar se produjo en tan solo cuatro minutos: inclinaron el campo con rapidez y llegaron dos goles certeros. En el tanto del empate, nadie encimó a Fred que oteó el horizonte y lanzó un envío preciso a la carrera de Taison. Tras una serie de rebotes ensuciados, Ferreyra anduvo limpio para destrozar la red. Lo del Chucky fue colosal: efectuó más disparos (seis) que pases buenos (cinco). Y de esas cinco entregas exitosas, dos fueron clave, como la del tercer gol. Una obra de fútbol de salón que se tejió entre Fred, Taison y Ferreyra, y que culminó Marlos con la derecha. Pero antes ya le había sacado punta a su fantástico golpeo de zurda al embolsar desde la frontal un tierno rechazo de Amrabat

Shakhtar 3 (Ferreyra 14’, Marlos 16’, 68’)
Feyenoord 1 (Jorgensen 12’)

Shakhtar vs Feyenoord - Football tactics and formations

El Shakhtar, con la ausencia de Srna, es un equipo que ha perdido simetría y que ha desplazado claramente su eje hacia la izquierda. No es para menos con el trío de brasileños que se asocian en ese costado: Ismaily con sus subidas más Bernard y Taison, que se siente muy cómodo arrancando desde ese costado con una mezcla de potencia y conducción abrochada. Encima, Marlos, sabedor de la falta de apoyos por fuera con un Butko limitado en lo técnico, se tira hacia el centro para relacionarse más en corto con Fred, Taison y el Chucky, su gran baza para progresar porque el argentino se la devuelve redonda con unas dejadas francamente interesantes. Sin duda, estamos ante una perfecta sincronización del carácter soviético en defensa (más Stepanenko) y del talento diferencial sudamericano en ataque (más Fred). Una garantía hasta ahora de éxito. Porque encima el Shakhtar ni desatiende su entramado defensivo ni tampoco su voluntad de jugar corto y compacto por mucho que se desborde su fantasía brasileña.

Del Feyenoord, muy poquito. Tremenda sensación de fragilidad en la primera parte y falta de ambición y de argumentos técnicos en la segunda. Apenas opusieron resistencia los de Gio Van Bronckhorst, que empezaron a perder la batalla en el centro del campo enseguida. El experimentado El Ahmadi, uno de los pocos baluartes en defensa con carácter, no fue suficiente escoba para barrer e imponerse en la zona ancha. Vilhena y Amrabat estuvieron muy tibios y desubicados en todo momento, poco participativos con balón y faltos de pierna dura en contención. Además, el equipo tenía serias dificultades para expandirse en ataque y solo la búsqueda de su tercer hombre libre, el punta Jorgensen, que se vació y siempre sumó con y sin balón, les permitió jugar con línea superior para descargar posteriormente con inferior para avanzar. Berghuis le puso calidad y Boëtius bastante mecha pero no estuvieron atinados a la hora de definir.

Se desmorona el Feyenoord y se agranda cada vez más el Shakhtar que tiene totalmente a tiro los octavos de final. Con un simple empate en San Paolo la próxima jornada ya tendrá suficiente para clasificarse porque les separan seis puntos con solo dos partidos en juego. A lomos de Marlos y Taison la vida es más sencilla, y más si ponen su desbordante talento al servicio de un ecosistema muy equilibrado en el que todos se implican y defienden. Nunca un equipo ex soviético se transformó tanto al cruzar la divisoria del campo. El juego se estiliza, las figuras se agilizan y los pies recobran el tacto. De Ordets, Khocholava y Butko a Taison, Marlos y Bernard. Bendita transición.

Foto de portada: www.rsca.be.

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