Liverpool-Atlético de Madrid: sobrevivir a Anfield

Jurgen Klopp manager of Liverpool congratulates Jordan Henderson after the UEFA Champions League match against Red Bull Salzburg at Anfield, Liverpool.
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02/10/2019

El Atlético de Madrid puso contras las cuerdas al vigente campeón de la Champions en el Metropolitano, pero todavía debe superar el reto más duro al que debe medirse cualquier rival del Liverpool en competición europea: la ley de Anfield. Desde que Klopp asumió las riendas de la entidad red, el equipo inglés nunca ha perdido una eliminatoria continental a doble partido. Fue finalista de la Europa League en 2016, un periplo en el que se recuerda una remontada casi inverosímil ante el Borussia Dortmund, y luego dio un paso más al plantarse en las finales de la Champions de 2018 y 2019, a la que accedió tras levantar un 3-0 adverso en el Camp Nou sin varias piezas clave. En un fútbol en el que cada vez los estadios parecen adquirir un tono más impersonal, donde los goles fuera de casa parecen menos caros que antaño, el Liverpool ha salvado varios encuentros a cara o cruz ante su hinchada o ha encarrilado eliminatorias con la ayuda del aliento de la afición scouser. El Atlético demostró que el Liverpool es un equipo de carne y hueso, al que se le puede hacer daño, pero falta que alguien también logre ese mismo efecto en el feudo inglés.

Más allá de la mística del escenario y la rutina de la victoria a la que se ha acostumbrado el Liverpool en el panorama internacional, el equipo de Jürgen Klopp atraviesa su peor momento de un curso prácticamente impoluto hasta la derrota en Madrid de hace tres semanas. El Liverpool cayó en el Metropolitano y poco después padeció su primera derrota en la Premier, un 3-0 en casa del Watford que acabó con su sueño de redondear su maravillosa campaña en la liga con un título recordado también por su condición de invicto. Poco después fue apeado de la FA Cup por el Chelsea, por lo que el bagaje de los últimos cinco compromisos oficiales se ha saldado con tres derrotas y dos triunfos en los que, además, se visto obligado a remontar resultados adversos en Anfield ante West Ham y Bournemouth. Klopp ha perdido a Alisson, lesionado y por tanto ausente en la vuelta ante el Atlético, y ha echado de menos la energía de Jordan Henderson, disponible para el miércoles tras casi un mes de lesión. Pero, sobre todo, el Liverpool vive una fase de menor inspiración. Después varios meses de un pico de rendimiento, de vivir en la cima incluso sacando adelante sobre la bocina partidos comprometidos, los atacantes reds no están marcando las diferencias del mismo modo. Salah ha perdido un punto de chispa en el uno contra uno, Mané anda menos fino en el regate, Firmino les ha activado con algo menos de frecuencia e incluso Alexander-Arnold ha fallado pases y centros que suele ejecutar con los ojos cerrados. En una campaña en la que han acostumbrado a todo el mundo a rendir cerca de su máximo día tras día, especialmente en el caso del extremo senegalés, no resulta alarmante ni definitivo pero sí ayuda a explicar por qué en algunos encuentros el Liverpool no ha generado tantas ocasiones como acostumbra.

Sadio Mane of Liverpool and Cican Stankovic of Salzburg during the UEFA Champions League match at Red Bull Arena, Salzburg Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222 10/12/2019 *** UK & IRELAND ONLY *** EXPA-ADE-191210-5014.jpg
Sadio Mané es uno de los elementos de mayor desequilibrio del Liverpool. Foto: Focus Images Ltd.

Uno de los mayores objetivos del Atlético en Anfield será superar las fases de mayor acoso del vigente campeón con su capacidad para cortocircuitar el ritmo que los de Klopp suelen imprimir a sus partidos. Frenarlo compulsivamente. No se trata solo de cometer faltas para que el Liverpool no contragolpee, sino de encontrar la forma para evitar que convierta el encuentro en un ataque británico permanente como ya logró en la ida. El rol de Saúl como receptor del juego directo se antoja clave para ganar metros (¿podría modificar Klopp su once y ubicar a Joe Gómez de lateral derecho?) y propiciar segundas jugadas que el Atlético pueda controlar para alejarse de la meta de Oblak. La zancada de Morata, duda a pesar de que volvió a marcar el pasado fin de semana tras dos meses de sequía, puede ser otro buen complemento para intimidar una zaga más errática que de costumbre desde el aterrizaje de Van Dijk. O el estado de forma de Joao Félix, que ha marcado en dos de los últimos tres partidos desde que se recuperó de su lesión más reciente. Si el portugués se escurre de la intensa presión del Liverpool, los delanteros pueden estirar al Atlético y Saúl baja balones para que Koke participe en tres cuartos, las opciones colchoneras se multiplicarán porque ya propiciarán un escenario menos cómodo para el Liverpool y pueden acercar a su equipo a un gol que fuerce a los campeones a batir a Oblak por lo menos en tres ocasiones si quieren superar la eliminatoria.

Sin embargo, los de Klopp han demostrado en reiteradas ocasiones que tampoco necesitan un partido redondo para superar este tipo de adversidades. Solo necesitan que el encuentro entre en combustión en el momento idóneo para aprovechar la inercia de un gol para convertir Anfield en un infierno para sus adversarios. El Liverpool necesitará paciencia para instalarse en campo contrario y abrir brechas en la zaga del Atlético, pues este miércoles más que nunca incorporará mucho a sus laterales y cargará el área con un montón de efectivos a la vez que mantiene a Fabinho en el mediocentro para peinar las segundas jugadas y dar continuidad a sus minutos de asedio, pero sobre todo lo que buscarán los de Klopp serán minutos de debilidad en los que devorar a su oponente. Especialmente si logran marcar un gol, el detonante que suele dinamitar los encuentros en el factor anímico en Anfield. En el momento de duda posterior a la diana encajada, el Liverpool sube aún más las revoluciones, muerde con el triple de agresividad, fuerza errores cuando el adversario sigue noqueado y busca golpearle tantas veces como sea posible mientras dure el aturdimiento. Al Atlético se le presupone una resiliencia superior a la media, especialmente en las citas más importantes, por lo que sobrevivir a esas oleadas de máxima intensidad que exigen las visitas a Anfield se antoja vital para las opciones del elenco de Diego Pablo Simeone.

Oblak está tocado. Foto: Focus Images Ltd
Oblak no tuvo que parar ningún tiro ante el Liverpool en la ida. Foto: Focus Images Ltd

Aunque al fin y al cabo, la Copa de Europa depende de la calidad de los mejores futbolistas y su acierto en los momentos determinantes. La baja de Alisson en la meta puede marcar diferencias más allá de que Adrián sea un guardameta de garantías, del mismo modo que los atacantes del Liverpool deberán mostrarse quirúrgicos en la definición y veloces en la ejecución de sus remates para burlar la defensa de área del Atlético, que no puede permitirse ninguna concesión a la hora de contener las acciones a balón parado, que le han costado unos cuantos disgustos en forma de goles en contra a lo largo de la temporada por mucho que Oblak ofrezca vidas extra bajo palos. Todo lo que se salga de la norma, del guion previsible, tendrá un impacto en el desarrollo de la vuelta. Sobre todo en el estado de ánimo de los dos equipos implicados. El más frío, el más estable emocionalmente, o al menos el que no se hunda en los momentos de mayor adversidad, estará un paso más cerca de la siguiente ronda de la Champions más allá de las circunstancias que rodeen los cuartos de final de la competición.

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Alineaciones probables: Liverpool-Atlético de Madrid, miércoles 11 de marzo a las 21:00h

Atletico de Madrid vs Liverpool - Football tactics and formations

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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3 comments

No me inspira confianza Adrian, tendra que tener punteria el Liverpool para meter al menos 3, no creo que dejen la porteria a 0.

Yo creo que pasa el Atlético. Seguro que me equivoco jeje. El Liverpool, desde antes de empezar a perder, no transmitía el juego arrollador hasta la mitad de temporada. Adrián no me parece un portero de nivel la verdad.

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