El Barça cae ante el Guardiola más contragolpeador

Ilkay Gundogan of Manchester City scores his team's 3rd goal to make it 3-1 during the UEFA Champions League match at the Etihad Stadium, Manchester
Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420
01/11/2016

En la noche más atípica del guardiolismo -o quizá en una noche que vino a demostrar que son más guardiolistas los guardiolistas que el propio Guardiola-, el Manchester City derrotó al Barcelona en un partido que, aunque aparentemente no lo parezca, se asemejó en muchas cuestiones al del Camp Nou. Enumerémoslas (porque, de entrada, la afirmación es discutible): en el primer tramo -esto es, hasta el 0-1- imperó una igualdad bárbara que volvió a provocar unos niveles de imprecisión mucho más altos que los que estos dos equipos suelen tener; las pérdidas en la salida de balón decidieron el resultado final y modificaron el curso del juego (qué bien y qué vivo estaba el City en Barcelona hasta la expulsión de Bravo; qué cómodo y qué superior el Barça en ese tramo entre el 21′ y el 39′ anoche en Manchester); la efectividad ante la portería contraria y las actuaciones de los guardametas tuvieron un peso tremendo (esa mano de Caballero a Neymar que podría haber sido el 0-2, esa falta directa en la que falla Ter Stegen en el 2-1, ese tiro al larguero de André Gomes tras un error dramático de Stones que olía a empate). Pero otros aspectos fueron muy distintos. El más importante: el City derrumbó la teoría de que aún no puede competir con los mejores. Y se dirá que eso ya lo había mostrado en el primer tiempo del duelo de hace dos semanas. Pero también es cierto que, incluso para los menos resultadistas, a menudo es necesario que un resultado reafirme las sensaciones. Ni que sea para que los propios jugadores se lo crean.

Manchester City 3 (Gündogan 39′, 74′, De Bruyne 51′)
Barcelona 1 (Messi 21′)

Manchester City vs Barcelona - Football tactics and formations

La noche fue atípica porque desde el primer momento se vio que el Manchester City iba a jugar más en largo que de costumbre. Que Caballero y Stones parecían tener permiso para no complicarse en la fase de iniciación -o, desde luego, si no lo tenían decidieron apropiárselo-. Todo ello provocó que la posesión de balón fuera abundante para el Barcelona y que por primera vez en la historia un equipo de Guardiola estuviera por debajo del 35%. No resulta complicado imaginar que van a nacer ahora muchos debates: ¿le es más útil el contragolpe a este City ante rivales poderosos? ¿Debería Pep plantearse este modelo más a menudo? Ocurra lo que ocurra en un futuro, lo que sí es evidente es que vimos a un Manchester City que verticalizó mucho más de lo que es habitual: ataques rápidos, presión intensa para forzar pérdidas sensibles –qué noche le dieron a Busquets– y llegadas en manada desde la segunda línea (no es casual que Gündogan anotara dos tantos). Por momentos, el equipo de Guardiola parecía el Dortmund de Klopp, su gran antagonista en los tiempos de la Bundesliga. Una propuesta también muy atractiva, aunque alejada de los postulados clásicos del guardiolismo más purista.

El primer gol de Gündogan cambió el partido por completo (Focus Images Ltd).
El primer gol de Gündogan cambió el partido por completo (Focus Images Ltd).

¿Y el Barcelona? Se ha dicho que en el primer tiempo borró del campo al rival, pero probablemente habría que acotar ese periodo. Hasta el 0-1, nadie fue mejor. De hecho, hasta el 0-1, nadie tuvo ni una ocasión de gol. Era el mismo partido que en el Camp Nou -aunque con la pelota menos repartida-. Imprecisión, intensidad, pérdidas provocadas… El gol de Messi en un contragolpe que él mismo generó cambió el estado de ánimo general del choque y, entonces sí, el conjunto azulgrana empezó a encadenar sucesiones de pases más prolongadas y dañinas. Esto duró hasta el 1-1, que llegó justo después de que Guardiola ordenara un interesante cambio de posición entre Silva y De Bruyne. El belga, el mejor del City en el partido, brilló desde que se ubicó en el medio, torturando la espalda de Busquets y filtrando balones tan superlativos como el que inició la jugada del 3-1. Fue entonces cuando todo el mundo se acordó de Piqué y de Iniesta, tan fundamentales para hacer frente a este tipo de estrategias rivales de morder y buscar la sangre. Y aunque no anotara, Sergio Agüero salió muy beneficiado en la contienda. No sólo por su contribución en los goles. También porque su presencia mejoró a De Bruyne, tremendamente más participativo y decisivo cuando actúa por detrás de un punta natural. Nos quedamos con ganas de ver un tercer acto. Quizá de cuartos en adelante.

A Sergio Busquets empezó presionándole Silva, pero sufrió mucho más cuando De Bruyne se acercó a su zona (Focus Images Ltd).
A Sergio Busquets empezó presionándole Silva, pero sufrió mucho más cuando De Bruyne se acercó a su zona (Focus Images Ltd).

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12 comments

Stones (y no por anoche, o no sólo por ayer) cada día más fallón, ¿no os parece? ¿le estará pudiendo la presión?

Por cierto, no llegué a ver si era él o no (creo que sí, pero quizás fue Otamendi), pero (Neymar inicia más solo que la una la jugada del 0-1) pero el defensa que decide dejar a Neymar llegar al pico del área sin entrarle ni aproximarle más se lució de lo lindo. Otros errores defensivos tienen más justificación, pero ese… puff.

En el tramo del 20′ al 40′, el Barcelona pudo haber sentenciado el partido. Hubo jugadas en las que saliendo desde atrás, se plantaron casi en el área pequeña del City, todos los jugadores del City llegaban 2 segundos tarde a la presión, y el Barça estaba jugando a placer.
La verdad es que yo esperaba desde el inicio al City mordiendo arriba al Barça, y el Barça sufriendo al sacar el balón con una defensa muy en cuadro. Pero eso llegó en la 2a parte, no sé por qué.
De todas modos el resultado me parece engañoso por lo que se jugaban uno y otro equipo. En ningún momento me pareció que el Barcelona estuviese jugando al 100%, la situación en la clasificación se notó y mucho.

Me pareció interesante también el experimento inicial de Luis Enrique jugando con los dos centrales a pierna cambiada, me imagino con la intención realizar diagonales al lado contrario. La elección de interiores más físicos me hace pensar que ese podría haber sido el plan inicial del Barcelona.

Axel, te tengo por imparcial y consecuente. Hemos aguantado un lustro escuchando el TikiTaka como única manera de jugar bien al fútbol y desprecio paralelo al BlitzFootball, el Madrid de 2010 en adelante, sublimando esto en el 0-4 de Munich 2014. Ahora, oh destino, vemos como FCB marca su gol en una contra relámpago y se le alaba. Guardiola saca partido de la cabalgada tras pérdida, y se le vuelve a poner en un altar.
La verdad… no me lo explico. ¿mentira antes o ahora?

Bueno, yo no puedo hablar por los demás. Siempre he sido defensor de que cualquier estilo es válido y que lo que debe juzgarse es cómo se ejecuta cada uno. Mi posición en este asunto no ha cambiado desde que empecé a escribir sobre fútbol.

Es muy difícil que hayas escuchado algún tipo de desprecio o falta de imparcialidad en cualquiera de los redactores de esta web. Lo que desde tantos medios se intente converncer o no es otra cosa, no te lo vas a encontrar en MI. Genial artículo muy preciso por cierto, no es fácil por que ha sido un partido muy completo del que se puede sacar mucho.

Típico caso (si no es así, mis disculpas) de ideas preconcebidas e imposibles de cambiar. Si se elogia a un equipo, es porque se hace por el estilo (el “protegido”), si se desprecia, lo mismo. A mi también me pasa: prefiero el juego combinativo y ofensivo, y el buen trato al balón. Siempre. “Prefiero”. Pero me encantan el Leicester del año pasado, y el Atleti de los últimos años. Si elogio al Barça, es sólo por mi preferencia personal (me refiero a la gente que me conoce y con la que hablo de fútbol), pero si lo hago con el Atleti, es que incurro en incoherencia o no sé de lo que hablo.

Lo plantea alguien más abajo. Para mi jugar bien es ejecutar acertadamente (distinto a estar acertado de cara a gol, por ejemplo) tu estilo de juego y sacar el máximo rendimiento a tus armas. Ejemplo descriptivo a más no poder: el Leicester de la temporada pasada. Jugó muuuuy bien y mi juicio hubiera sido el mismo si llega a acabar tercero o quinto.

Con lo que no puedo es que con el resultadismo y el oportunismo.

En mi opinión, creo que ambos partidos fueron muy parecidos, y se iba a decidir por los errores en defensa y a la hora de sacar el balón, y el equipo que más fallase, perdería. Esta vez fue el Barça que con el fallo de Sergi Roberto dio alas al City que sí creyó en el partido. Aunque el Barça es más vertical desde que está L.Enrique, le faltó ayer ese jugador temporizador en el centro del campo, que reciba y de pausa. Lo raro fue no ver a Busquets ni Rakitic, que debían ser los encargados de dar la cobertura. Ahí se echó de menos a Iniesta también, pero en la segunda parte ayer con la presión alta, la confianza en ganar y a inexperiencia de una joven defensa (quitando Mascherano, claro está), faltó ese pase que atravesase la primera línea de presión.
Entiendo que la charla de Guardiola fue más motivadora que la de L. Enrique en el descanso, aunque no todos los jugadores la entendiesen 😉 En eso, en motivador y hacer creer a todos en una misma idea, creo que Guardiola sí gana a L.E. por goleada.

Lo de los estilos, es algo que dará siempre de qué hablar. Mi opinión es que cualquier estilo es válido. Ahora bien, hay un concepto que creo que en el mundo del fútbol no está bien entendido, y es el siguiente: ¿Qué es jugar bien?
Es cierto que esta pregunta trasciende a cualquier ámbito de la vida, y que si tiramos de la cuerda nos encontraríamos con ¿Qué es el bien y el mal?, y nos embarcaríamos con cuestiones filosóficas que no vienen a cuento.
Sin embargo, atendiendo al contexto fútbol, lo que yo respondería a la conflictiva pregunta, es que jugar bien, significa que el balón esté en la zona del campo que mayor resalte las virtudes de tu equipo y donde se escondan las debilidades del mismo, haciendo que tus ocasiones sean mayores que las del adversario, además de ofrecer un espectáculo vistoso al espectador. Creo que por la última parte de mi definición, mucha gente tiene la apreciación de que ayer el Barcelona jugó mejor que el Atlético Madrid, cuando se ha enfrentado temporadas pasadas a equipos grandes, pero a mi me gusta darle la misma importancia a todas las partes de la definición.

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