A veces bastan un par de minutos

Marcus Rashford of Manchester United scores his team’s equalising goal to make it 1-1 during the FA Cup match at Ewood Park, Blackburn
Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420
19/02/2017

Pese a la serie de catastróficas desdichas necesarias para que el United no estuviera presente en el bombo de octavos, Mourinho empleó a varios de sus titulares. Eso sí, también dio cabida a gente como Romero, Blind (al que colocó de central) y al casi inédito Luke Shaw. El técnico portugués, como siempre que se enfrenta a un equipo que planta tres centrales, cerró con otros tantos defensores. Y es que el conjunto moscovita, pese a las importantísimas bajas, no varió su sistema, ese que ha apuntalado el sancionado Wernbloom adelantando su posición hasta la delantera. La apuesta de Goncharenko para sustituirlo fue el joven Chalov, a pesar de que no ha anotado ni un solo gol en toda la temporada.

Manchester United 2 (Lukaku 64’, Rashford 66’)
CSKA Moscú 1 (Dzagoev 45’)

Manchester United vs CSKA - Football tactics and formations

Algo falló en Old Trafford desde el inicio. Los jugadores y los árbitros esperaron y esperaron a la banda sonora habitual, pero el himno de la Champions League nunca llegó a sonar. Como si el encargado de la megafonía, al igual que el equipo anfitrión, también estuviera demasiado relajado. Aunque hubo dos excepciones: Shaw, que aprovechó en ataque y en defensa su anómala titularidad, y Marcus Rashford, sin duda el más acertado sobre el terreno de juego. Casi todo el peligro del United pasó por sus botas, desde un tiro al poste en los albores del encuentro hasta numerosas internadas en el área rival. El CSKA, por su parte, cometía errores en defensa. Puntuales, sí, pero muy graves. Los desajustes en su trío de centrales pusieron en bandeja huecos que los locales no supieron aprovechar. No obstante, muy de vez en cuando, los rusos pisaban el área de Romero. Y, cuando casi todos pensaban en enfilar los vestuarios, una jugada tan liosa como bien resuelta por el colegiado ponía por delante a los moscovitas. Es cierto que Dzagoev anotó de rebote, pero en un universo en el que la justicia fuera inherente al gol, sólo podía anotarlo él. Salvo el balón parado, el ataque del CSKA empieza y termina en su pie derecho. La alternativa era que valiera el mal disparo del apático Vitinho. Con un aire de divo constante, quizás en la liga rusa le sirva el ritmo propio del padre que juega con los chiquillos en la barbacoa del domingo mientras sostiene una cervecita, pero durante toda la Champions League ha demostrado sobradamente que así no se puede jugar.

Alan Dzagoev firmó un buen partido en su vuelta. Foto: Focus Images Ltd.
Alan Dzagoev adelantó al CSKA de Moscú antes del descanso. Foto: Focus Images Ltd.

Tras la reanudación, el Manchester United salió espoleado. No necesitaban la victoria, pero tampoco iban a permitir tamaña profanación de su feudo. Subieron la intensidad, fueron a la presión, disputaron los balones. Todo eso se tradujo en un pase con la zurda de Pogba que un desaparecido Romelu Lukaku convirtió en asistencia gracias a su corpulencia. Apenas un par de minutos después, Rashford, quién si no, hacía el segundo. Y eso fue todo. Dos chispazos, dos golpes del gigante que no entiende de esperanzas menores; se despierta, se despereza y con sus brazos derriba el castillo de naipes que el rival ha levantado. Y se vuelve a dormir. Desde ahí hasta el final, Mourinho dio entrada a algunos jóvenes y reservó a los que van a jugar contra el Manchester City el fin de semana. Los rusos lo intentaron, y Dzagoev estuvo cerca de empatar. Pero las noticias que llegaban desde Lisboa convertían en inútil una hipotética gesta.

El CSKA continuará su andadura en la Europa League. Con el buen rendimiento mostrado a domicilio, y con el regreso de algunas piezas clave, puede volverse correoso y afrontar la competición sin complejos, igual que sus barrigudos hinchas se descamisan en cualquier grada. El United, por su parte, pone fin al bache (título europeo mediante) posterior a Ferguson, ya que no pisaba los octavos desde hace casi un lustro. Pero eso, no obstante, es pasado. Ahora, los de Mourinho miran al futuro, y el futuro les devuelve la sonrisa. Eso sí, para encarar la siguiente ronda con garantías deberán realizar algunos ajustes. El primero, arreglar la megafonía.

Foto de protada: Focus Images Ltd.

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