No hay piedad en el Paris Saint-Germain

Emery se juega buena parte de su crédito durante esta eliminatoria. Foto: Focus Images Ltd

El Paris Saint-Germain asusta. Los de Emery cuentan sus partidos en Champions por victorias, con el irreal balance de 12 goles a favor por ninguno en contra. Poco pudo hacer el Anderlecht, que a pesar de lo abultado del resultado (0-4) plantó cara en todo momento y dejó una buena imagen sobre la que podrá trabajar Vanhaezebrouck para afianzar su proyecto. El tridente del PSG, por su parte, sigue demostrando que uno de los retos de esta Copa de Europa va ser encontrarles antídoto. También es cierto que el Anderlecht les propuso unas reglas con las que podían disfrutar y lo hicieron. Pero es que lo hacen siempre. Europa no se pregunta hoy cómo evitar que Neymar, Mbappé y Cavani se enciendan, sino si es posible llegar a apagarlos.

RSC Anderlecht 0
Paris Saint-Germain 4 (Mbappé 2’, Cavani 44’, Neymar 66’, Di María 88’)

Anderlecht vs PSG - Football tactics and formations

A pesar de lo que pueda sugerir el resultado, el factor que más condicionó el encuentro fue el planteamiento de Vanhaezebrouck. El técnico belga optó por un 4-2-3-1 muy agresivo que presionaba hombre a hombre llegando hasta los centrales parisinos, pero que se volvía muy largo debido a que la amenaza de la “MCN” mantenía a los defensas locales casi en campo propio. Deschacht (central) y Appiah (carrilero) ocupaban los laterales, por lo que la defensa era un híbrido entre la línea de 3 y de 4. Kylian Mbappé no tardaría en resolver las dudas sobre lo acertado de tomar esos riesgos. Era el minuto 2 y ya había hecho el 0-1.

A pesar del mazazo, los siguientes 25 minutos del Anderlecht fueron impecables. Con Sven Kums recibiendo el primer pase para salir desde abajo y Teodorzcyk ganando duelos aéreos cuando la jugada se complicaba, los belgas encontraron muchas facilidades para imponer su juego. El principal foco de peligro era Appiah, que llegaba siempre solo a línea de fondo sin la cobertura de Neymar, pero a sus centros les faltó mucha precisión para ser dañinos. Desde el otro costado, Onyekuru sí que fue una amenaza real, llegando a toparse con Aréola en un par de ocasiones.

Cada vez que el París robaba, el exceso de verticalidad para encontrar a los de arriba propiciaba un nuevo robo del Anderlecht. Especial daño hizo la cobertura constante a la espalda de Rabiot, que no pudo girarse como a él le gusta en ninguna ocasión sin que le mordieran los talones. Fue Neymar quien se encargó de revertir la situación. Durante todo el partido ocupó el carril central, pero con el paso de los minutos fue retrasando su posición para recoger el balón y, o bien asentar posesiones que llevaran a su equipo arriba, o bien directamente empezar slaloms que acababan de igual forma con el balón en la frontal contraria.

Neymar anotó el tercer gol.
Neymar anotó el tercer gol. Foto: Focus Images Ltd.

Ya con la presión del Anderlecht desactivada, el segundo gol parisino escenificó cómo el tridente castigaba los riesgos de cederles campo abierto. Habiendo hecho un primer tiempo de nota, los locales se iban al descanso con dos goles de desventaja. En la segunda mitad las distancias se irían haciendo cada vez más grandes. Thiago Motta se incrustó entre centrales y mató todo intento de presión. Si los belgas salían a buscarle, en dos pases Neymar recibía con espacio y tres búfalos para tres carriles. El Anderlecht siguió llevando la iniciativa del juego, casi más por castigo que por provecho, y Unai Emery fue cargando su equipo de lanzadores con los cambios, replegando y buscando la contra sin ningún apuro. Neymar pondría el 0-3 con un tiro libre por debajo de la barrera y Di María cerraría el marcador en un contragolpe.

Poco que reprocharle a un Anderlecht que tuvo el coraje de tratar de tú a una bestia indomable. Vanhaezebrouck asumió que un repliegue no le salvaría y optó por trabajar en la línea que más réditos le dará en el futuro. Aún le quedan 3 partidos. Y del PSG poco hay que no se haya dicho. Verles correr y disfrutar da una mezcla de goce y miedo ciertamente morbosa. Son la versión más salvaje de la élite europea y no hacen más que descubrirse en cada encuentro. Pobre del siguiente que se ponga enfrente.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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