Olympiacos desespera al Barcelona

Gerard Deulofeu of FC Barcelona appeals for a decision during the Copa del Rey match at Estadio Nueva Condomina, Murcia
Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd +44 7814 482222
24/10/2017

El Barcelona se contagió del ritmo cansino de Olympiacos y se atascó en su visita a El Pireo, en lo que supone su primer tropiezo en esta fase de grupos de la Champions League. El equipo de Ernesto Valverde no pudo llevarse los tres puntos, aunque mantiene el liderato y la ventaja respecto a la Juventus tras el empate de los italianos en Lisboa, que deja las cosas tal y como estaban. En Grecia, el Barcelona fue incapaz de imprimir a su circulación de balón la velocidad necesaria para desarbolar un sistema defensivo con una enorme densidad en el carril central de un equipo que mantuvo la portería a cero más por acumulación de efectivos que por calidad de su repliegue.

Olympiacos 0
Barcelona 0

FC Barcelona vs Olympiacos - Football tactics and formations

Olympiacos replicó un planteamiento muy parecido al del choque en el Camp Nou. Takis Lemonis prescindió de la figura del delantero centro, puso a un mediapunta como Fortounis como pieza más adelantada de su engranaje ofensivo y priorizó fortalecer la medular con la entrada de Tachtsidis, escoltado por el físico de Romao y Odjidja-Ofoe. En las bandas eran Carcela-González y Figueiras quienes debían aportar profundidad y velocidad en caso de robo para desplegarse a la contra. El plan de Olympiacos no tenía la más mínima intención de disputarle la iniciativa a un Barcelona que se sintió mucho más cómodo en las fases en las que pudo apretar la salida de balón helena que cuando tuvo que iniciar el juego desde su propia portería. A la hora de salir jugando desde atrás, Umtiti que mostró más impreciso que de costumbre y al cuadro azulgrana le faltó clarividencia con Paulinho cerca de Busquets. Valverde apostó por Denis Suárez en el rol que suele desempeñar Iniesta, a medio camino entre interior izquierdo en fase ofensiva y volante cerrando en banda cuando se pierde el balón, mientras Sergi Roberto esperó abierto al flanco derecho, casi sin participar en la circulación.

Así, Busquets quedó particularmente aislado en la medular, con Paulinho como único acompañante, que no socio, y con Messi como único elemento con el que combinar. Esta situación convirtió el juego barcelonista en previsible y las mejores aproximaciones llegaron en combinaciones entre Semedo y Sergi Roberto por el sector derecho, a menudo con el lateral portugués doblando al de Reus por zonas interiores, y a través de los chispazos de Messi, que no necesita ayuda para inventar ocasiones manifiestas de gol. No obstante, en el Karaiskakis Proto se encargó de mantener a raya al astro argentino.

Valverde. Foto: Focus Images Ltd.
Valverde apostó por Sergi Roberto abierto en la banda derecha. Foto: Focus Images Ltd.

Si en el primer tiempo el Barcelona atacó con cierta continuidad, asentado en campo rival, en la segunda mitad las prestaciones del cuadro catalán empeoraron. El campeón griego espesó aún más la circulación de un rival cada vez menos fresco y Engels y Botía ataron en corto a un Luis Suárez muy voluntarioso en la fricción pero poco acertado en el remate. El caudal ofensivo del Barcelona disminuyó a pesar de la entrada de Deulofeu por el lesionado Sergi Roberto, y la fluidez tampoco mejoró con el cambio de Rakitic por Paulinho, que rara vez sorprendió llegando a zona de remate. El juego azulgrana en el segundo tiempo fue plomizo y Olympiacos se encargó de ir retrasando las zonas en las que se movía Leo Messi. El conjunto griego no se desplegó a la contra prácticamente nunca, pero logró que Messi acabara recibiendo el balón cerca del círculo central, en ocasiones incluso ofreciéndose para recibir el primer pase de Mascherano y Umtiti. Como Messi apenas recibía el balón, lo bajó a buscar para organizar el juego de ataque. A pesar de las dificultades, el Barcelona pudo abrir la lata, fuese a través de un disparo de falta de Messi, gracias a una pérdida de Engels en la frontal del área o por una vaselina de Suárez que se topó con el larguero tras un pase de Messi de 30 metros, pero rara vez el Olympiacos se sintió agobiado por el ímpetu azulgrana. Tampoco pudo ganar en ningún momento, pues el Barcelona apenas sufrió para resguardar la espalda de su línea defensiva. En cualquier caso, el choque guarda paralelismos con las victorias recientes ante Málaga o Athletic Club, con dificultades para marcar el ritmo a través de la circulación de balón o para progresar mediante asociaciones por el carril central, pero que a diferencia de los dos encuentros anteriores no terminó con un resultado favorable para el Barcelona. Un recordatorio de que el Barça, más aún sin Iniesta, necesitará desarrollar una paleta de argumentos colectivos en la faceta ofensiva más allá de acercar a Messi a la zona de definición.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

1 comments

Flojo partido del FC Barcelona ante un rival que a medida que avanzaban los minutos (y el 0-0 en el marcador) se lo iba creyendo más. En el inicio de la segunda parte sí que Olympiacos FC hizo pasar un “mal” rato al Barça, sobre todo porque subió la línea de presión y dificultaba la salida de balón azulgrana. Lo que no he terminado de comprender es la decisión griega de jugar sin delantero, pues simplificaba la labor de unos centrales visitantes que no tenían una referencia a la que vigilar además de imposibilitar un contraataque exitoso.

Vuelvo a quedarme con la sensación -y no es la primera vez- de que, si Lionel Messi se resfría, el barco “culé” se hunde. Es cierto que faltaban piezas y que Luis Suárez está como está, pero tiene trabajo Ernesto Valverde.

Deja un comentario

*