Los once metros marcaron la diferencia

Salvio y sus compañeros han firmado una muy mala Champions League Foto: Focus Images Ltd.

Dos penaltis aislados condicionaron el desarrollo del encuentro entre Benfica y Dinamo de Kiev. Fue un partido anodino, sin ritmo, demasiado espeso entre dos conjuntos temerosos, que pocas veces levantaron a los espectadores de sus asientos con jugadas espectaculares. Sin ideas en ninguno de los dos equipos, fueron dos errores individuales los que pudieron alterar el marcador. Los lanzamientos desde los once metros sonrieron al Benfica, que iguala al Nápoles a la cabeza del grupo.

Benfica 1 (Salvio 45′)

Dinamo Kiev 0

Dinamo vs Benfica - Football tactics and formations

Un agarrón de Vida a Luisao al borde del descanso cambió el rumbo del partido. El central croata abrazó a su homólogo brasileño, haciéndole casi una llave de judo, y lo derribó en una acción totalmente aislada. Era una falta lateral que a priori no entrañaba peligro alguno. Sin embargo, Vida se equivocó y Salvio no perdonó desde los once metros. Fue uno de los pocos acercamientos del elenco encarnado en el primer tiempo, pues el trabajo del arquero visitante se limitó solo a un cabezazo de Grimaldo sin excesiva potencia. El Benfica había dominado el choque, sí, pero todos los ataques eran demasiado previsibles. Cada jugador retenía la pelota demasiado tiempo, daba más toques de la cuenta y permitía al adversario replegarse cómodamente. Únicamente desprendía un halo de luz el perfil izquierdo del ataque lisboeta, cuando se juntaban Grimaldo, Cervi y Pizzi.

El Dinamo de Kiev restó impotente durante gran parte del choque. Acumuló tarjetas amarillas e imprecisiones en campo propio, y salió de forma muy esporádica en jugadas intermitentes de Tsygankov y Derlis González en los flancos. El paraguayo protagonizó la mejor acción del primer tiempo, con un regate que dejó sentado a Luisao antes de que Lindelöf rescatara al capitán en una ayuda puntual, pero el conjunto ucraniano apenas inquietó. Ni siquiera cuando pasó a dominar la posesión en el segundo tiempo, bien por la necesidad de los ucranianos, bien porque el Benfica reculó a la espera de espacios para matar al contragolpe.

En el minuto 68 la fortuna del Dinamo de Kiev pudo cambiar cuando Derlis cazó un balonazo largo, alejó la pelota de Ederson y el portero brasileño lo derribó en un penalti en cierta medida dudoso. No obstante, Ederson detuvo el lanzamiento de Junior Moraes y mantuvo el marcador favorable al Benfica. Aun así, el penal estimuló al Dinamo, que empezó a creer en la posibilidad del empate y encerró al Benfica en su campo. Los lisboetas solo amenazaron al contragolpe con la velocidad de Cervi y Guedes -el canterano luso se topó con el larguero antes del penal-, pero tampoco sufrieron ante un Dinamo carente de desequilibrio. La pelota circulaba de un lado a otro, pero sin velocidad, profundidad ni situaciones que permitieran a los extremos encarar en ventaja a los laterales rivales y desordenar a los locales. Rui Vitória blindó la retaguardia por precaución con el ingreso de André Almeida y Ederson no intervino más.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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