Colmillo rojo

Jurgen Klopp, manager of Liverpool reacts at full time during the UEFA Champions League match at Allianz Arena, Munich
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13/03/2019

El Liverpool ha alcanzado las semifinales de la Liga de Campeones, algo que a nadie causa sorpresa. Quizá conseguir un consenso tan unánime sobre la valía del equipo inglés sea el gran aval del extraordinario trabajo desempeñado por Jürgen Klopp desde octubre de 2015, pues los reds no pisaban regularmente las rondas más avanzadas de la Champions League desde hace una década. Apeados de la carrera por la ‘Orejona’ el Real Madrid, el Bayern o la Juventus, miembros selectos de la realeza continental, presenta su candidatura al título el Liverpool, poseedor del cuajo de los equipos ganadores. El representante inglés no necesita firmar grandes exhibiciones para descabalgar a rivales menos poderosos como el Oporto, lo cual logra regulando sus fuerzas y atacando en una marcha intermedia. A medio gas, cuatro goles. Próximamente, el Barça de Messi, Piqué y Valverde en Europa y el Manchester City de Guardiola, Sterling y De Bruyne en la Premier terminarán de medir cómo de preparados se encuentran Van Dijk, Salah, Mané, Firmino y compañía para darle el último empujón a un proyecto que ambiciona ese brillo solo al alcance de los campeones.

Con poco que perder y mucho que ganar tras caer por 2-0 en la ida, el Oporto saltó chisposo y dominante al terreno de juego. Espoleado por las apariciones entre líneas de Corona, indetectable para el caparazón defensivo red, los portugueses inclinaron el campo a su favor durante los primeros 20 minutos. El centrocampista mexicano castigó la espalda de Fabinho, ayudado por Brahimi y Otávio, siempre generosos cuando el premio al esfuerzo es recibir la pelota en el balcón del área para improvisar. Se sucedían los centros laterales y las aproximaciones locales a la meta defendida por Alisson, aunque las mismas resultaban indoloras. Lo intentaba Marega por tierra, mar y aire; lo buscaban Héctor Herrera y Danilo descolgándose desde el doble pivote para ocupar el área: y hasta se asomaban Telles y Militão a posiciones de remate. Sin embargo, el Oporto se dio de bruces con la realidad mientras trataba de adivinar el modo de abrir la caja fuerte de Klopp. A menudo, el trecho que separa a los buenos de los mejores en competiciones tan especiales como la Champions, donde un mal rato suele pagarse caro, es la capacidad para golpear en los momentos decisivos. No lo lograron los lusos en media docena de incursiones, y el Liverpool clavó su aguijón sin previo aviso. Recibió Salah la pelota a escasos cinco metros de Casillas y la defensa portuguesa acudió en tropa a contener el remate mordido del egipcio. Mané, el más listo de la clase, ganó el segundo palo para remachar el disparo blando de su compañero. VAR mediante, ahí murió la eliminatoria.

Oporto 1 (Militão 69′)
Liverpool 4 (Mané 27′, Salah 64′, Firmino 77′, Van Dijk 84′)

Liverpool vs Oporto - Football tactics and formations

Mohamed Salah of Liverpool substitutes Sadio Mane during the UEFA Champions League match against FC Porto, at Anfield, Liverpool. Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072 06/03/2018
Salah y Mané, protagonistas en el desenlace de la eliminatoria (Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd).

Obligado a anotar cuatro goles, el Oporto se exigió a sí mismo pelear por un objetivo más humilde: intentar darle la vuelta al marcador del partido en la búsqueda de un triunfo sin valor clasificatorio alguno, pero sí positivo desde un punto de vista anímico, sobre todo pensando en afrontar la recta final de la liga portuguesa con las baterías cargadas de optimismo. Sin embargo, el Liverpool no solo no regaló ni un palmo de terreno sino que acabaría hurgando en la herida abierta. Superado el tiempo de asueto, Conceiçao retiró a Otávio, reubicó en la banda derecha a Corona y dio entrada Tiquinho Soares, la ausencia más destacada en el once inicial portugués. En paralelo, Klopp prescindió de un Origi bastante apagado y añadió a Firmino al cóctel de ingredientes en ataque. El brasileño, hilo de conductor de las salidas al espacio de los ingleses, acabaría anotando el tercer gol de su equipo gracias a un estupendo testarazo conectado en el interior del área. Antes, Salah había ampliado la ventaja visitante al aprovechar un pase milimétrico de Alexander-Arnold entre Pepe y Felipe. Militão descontó la diferencia en el electrónico a la salida de un córner. Así, en una acción a balón parado, donde este Oporto no es inferior a nadie en Europa, llegaría el único alivio de la noche para los lusos, castigados a posteriori por el mencionado tercer tanto de Firmino y el cuarto y definitivo obra de Van Dijk.

Poco se le puede reprochar al equipo portugués, entero de principio a fin pese a lo que el marcador pueda indicar. El colíder del fútbol luso nunca se amilanó ni quiso bajar revoluciones en aras de evitar daños mayores, sino todo lo contrario: buscó con ahínco, aunque sin excesiva claridad, la portería de Alisson. Mantener la insistencia en el acoso implicaba correr riesgos, pero asumirlos contra el tridente del Liverpool suele costar demasiado caro. El precio a pagar por dar pasos hacia delante sin miedo frente a la extraordinaria delantera inglesa se ve reflejado en el 1-4 final. A mordiscos, pocos o ninguno tienen el colmillo más afilado que los hombres de Klopp. Su suficiencia asusta.

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Roberto Firmino of Liverpool and Felipe of FC Porto in action during the UEFA Champions League match at Anfield, Liverpool. Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072 06/03/2018
Roberto Firmino incomodó a Felipe durante todo el segundo tiempo (Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd).
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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