Paseo militar en Moscú

Romelu Lukaku ha marcado ocho goles en ocho partidos oficiales esta temporada con el United / Foto: Focus Images Ltd

Como un auténtico ciclón irrumpió el Manchester United sobre el Arena moscovita para aplastar sin piedad a un desangelado CSKA. Ni las ausencias, ni el cambio de sistema ejecutado por Mourinho descentró de la labor al conjunto ingles. En apenas media hora los red devils liquidaron un encuentro sin historia merced a las concesiones defensivas del cuadro local pero sobre todo a la mezcla entre Lukaku (autor de un doblete), Mhkitaryan y Martial.

De inicio en el cuadro ruso (habitual 3-5-2), Goncharenko decidió otorgarle la titularidad en defensa a Vasin en detrimento de Aleksei Berezutski. En la medular se atrevió con Golovin junto a Wernbloom y Dzagoev. Arriba sorprendió la entrada de Chalov en lugar de Zhamaletdinov. Y aunque el resultado indique lo contrario, el bagaje moscovita en lo ofensivo fue bastante correcto: 7 disparos a puerta. Vitinho, el propio Golovin, Chalov y Dzagoev inquietaron en diferentes ocasiones durante el partido a De Gea. Sin embargo, el gran lastre radicó en la cobertura defensiva. Sin Aleksei pero con Vasili. Tanto da que da lo mismo. Otra muestra más que la era de los Berezutski e Ignashevich ya debió pasar a mejor vida hace tiempo.

Más llamativa, aunque no por ello inesperada, fue la formación de Mourinho. A priori más conservadora: 3-4-2-1 según se interprete. La oportunidad que relataba el portugués en rueda de prensa alrededor de Lindelöf se hizo realidad junto a Bailly y Smalling en una retaguardia de tres centrales. Young suplió a Valencia como carrilero diestro y en la izquierda Blind acabó ganando la partida sobre Darmian. Ambos fueron muy profundos durante los 90 minutos e incluso gozaron de oportunidades hacia la meta rival. Ander Herrera escoltó con cierta libertad a Matic en el doble pivote. Férreo en la presión a tres cuartos el español, dando origen al cuarto tanto de los suyos. Y en ataque tanto Rashford como Mata cayeron al banquillo en favor de un Martial decisivo.

CSKA Moscú 1 (89′ Kuchaev)
Manchester United 4 (4′, 26′ Lukaku, 18′ Martial, 57′ Mhkitaryan)

CSKA Moscu vs Manchester United - Football tactics and formations

Todavía faltaban algunos desprevenidos en busca de ocupar su localidad cuando Romelu Lukaku aprovechaba una acción individual de Martial frente a Vasin para imponerse a Ignashevich en el juego aéreo y abrir la lata. Una pasividad impropia de un veterano como Sergei (1,90m de altura y 38 años) que trató de forzar una posible falta en la que ni siquiera creyó. Arriesgada pretensión cuando te rodea la exuberancia del belga en el interior del área pequeña.

Y cuando los pupilos de Goncharenko trataban de desperezarse, Schennikov arriesgó en exceso intentando rebañar un balón en el área a Mhkitaryan. El colegiado sueco Jonas Eriksson señaló penalti ante la resignación moscovita y Martial engañaba a Akinfeev para alimentar -de paso- sus estadísticas: asistencia y gol. Y no iba a quedar ahí. Porque el francés persistió en el flanco izquierdo, causando estragos entre el recuperado Mario Fernandes y Vasin. De ahí nació el envío donde Vasili Berezutski silenció el Arena CSKA para desesperación de su entrenador. Un cómico despeje a bote pronto permitió a Lukaku -liberado por la pasividad de Ignashevich- batir a Akinfeev a bocajarro. La vieja guardia del CSKA. Ni lo celebró el belga pese a ser el décimo en nueve partidos. El guardameta, dicho sea de paso, acabó evitando un mayor sonrojo a lo largo del encuentro.

El bofetón anímico fue terrible para el cuadro ruso. La estampa de los futbolistas sobre el césped era lapidaria y encontraron compasión en su rival, que a raíz del 0-3 (minuto 26), se dedicaron a sestear. Fue en las postrimerías de la primera mitad cuando el equipo moscovita hizo un intento de reacción tras una jugada colectiva que acabó finalizando Chalov. Sin embargo, De Gea no estaba por la labor de dar vida a un rival que pedía a gritos el descanso.

A pesar de encajar cuatro goles, Akinfeev salvó a su equipo de una goleada mayor Foto: Focus Images Ltd.
A pesar de encajar cuatro goles, Akinfeev salvó a su equipo de una goleada mayor  Foto: Focus Images Ltd.

 

El paso por los vestuarios no hizo más que refrendar el dominio red devil y acrecentar las dudas del CSKA. Un equipo deslabazado en defensa y sin capacidad de dominio en el centro del campo. Por ahí también hizo aguas. Todo se contagiaba. Ya que un pase interior hacia Lukaku volvió a exigir los reflejos de Akinfeev. Porque no sólo por la banda de Martial incidió con peligro el United. Mkhitaryan -otro de los grandes protagonistas de la noche- trazaba diagonales y participaba en toda jugada de ataque. Herrera, junto a Matic, campó a sus anchas y provocó constantes pérdidas en la salida de balón del rival. De esa forma se cocinó el cuarto, cuyo error original volvió a ser de un defensor: Ignashevich.

El experimentado central salió de posición para tratar de dividir con el balón en los pies a pocos metros de su propio área. Decidió dar un pase a un compañero (Dzagoev) que venía a ofrecerse pero arrastrando el peligroso marcaje de Ander Herrera. Error igual a pérdida a pocos metros de un Akinfeev nuevamente vendido y que añadió suspense al cuarto tanto inglés con otra buena parada a disparo cruzado de Martial pero sin poder llegar al rechace que empujó Mkhitaryan. Era el minuto 57 y quedaba casi medio mundo por delante con el signo del partido más que decidido.

Mourinho decidió refrescar al equipo retirando al jugador armenio y a Young -exigidos tras 90 minutos frente al Southampton-, al igual que a Martial. No cambió en exceso el dibujo con Darmian en la derecha, Lingard en lugar del exjugador del Dortmund y Rashford en detrimento del francés. También movió el árbol Goncharenko en busca del tanto del honor. Con Milanov, Zhamaletdinov y Kuchaev en escena, éste último iba a aprovechar una excelente jugada personal del joven talentoso Aleksandr Golovin para culminarla con un disparo cruzado (y casi sin ángulo) batiendo a De Gea entre piernas. Un gol que sirvió para levantar el ánimo de la hinchada moscovita, decaída por la pobre imagen proyectada por los suyos. No era para menos. Porque el CSKA apenas compareció. Sólo para ser mera comparsa en el paseo militar del insaciable Manchester United.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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