Bayern-Chelsea: Incógnitas para creer

Frank Lampard of Chelsea before the Pre-season friendly match at the Madejski Stadium, Reading
Picture by Daniel Murphy/Focus Images Ltd 07432 188161
28/07/2019

Si algo tiene la fe es que te permite seguir creyendo cuando la razón te da la espalda. Si la realidad sigue imponiendo su ineludible peso como lo hizo en la ida (0-3), el Bayern estará en los cuartos de final. Pero si algo ha hecho el parón esta temporada es añadir caos y aleatoriedad a la entropía que rige el fútbol, desvirtuar las leyes que parecían talladas en piedra. Hasta que el árbitro no pite, es imposible vaticinar si el Bayern, tras un mes de descanso, será la apisonadora que levantó la Bundesliga sin despeinarse o un equipo sin ritmo en plena pretemporada. Mientras la moneda esté girando en el aire, el Chelsea se aferrará a la incógnita. A eso, y al recuerdo. Si hay un equipo que protagonizó una gesta en la Champions reciente que rompió todos los pronósticos, ese es el club londinense. Lo hizo en 2012, precisamente en Múnich, precisamente ante el Bayern, alzando una Champions que sólo era posible en uno de entre 14 millones de futuros. Aquella orejona la levantó al cielo de Baviera un tal Frank Lampard. Hoy vuelve a tener una misión imposible.

Más imposible aún debió de parecerle en la noche del pasado sábado. El Chelsea no solo perdió la final de la FA Cup ante el Arsenal, recibiendo un duro golpe anímico y quedándose sin la posibilidad de levantar un trofeo, si no que acumuló varias noticias negativas de cara al duelo de Champions. Azpilicueta, Pulisic y Pedro salieron de Wembley lesionados y no podrán estar en el partido de Múnich. Y no son, además, bajas poco sensibles. Es cierto que Pedro venía contando menos, pero su veneno y sobre todo, claramente, el de Pulisic, es lo que echó en falta el Chelsea en la ida ante el Bayern. Lampard optó aquel día por Barkley y Mount en los extremos para aportar trabajo y fluidez con balón, pero a la hora de la verdad los londinenses asustaron poco en área rival, a pesar de generar transiciones peligrosas. Contando también con la ya sabida baja de Willian, si Lampard quiere buscar algo más de desborde optará por Callum Hudson-Odoi en la banda izquierda, si bien el joven extremo no ha llegado a ser titular aún después del confinamiento.

La baja de Christian Pulisic le resta mucha mordiente al ataque del Chelsea. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd
La baja de Christian Pulisic le resta mucha mordiente al ataque del Chelsea. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd

La lesión de Azpilicueta supone un duro golpe en el área que guardará Willy Caballero. Bien es cierto que fueron dos errores de Azpilicueta los que decantaron la ida en apenas 5 minutos, después de otros 50 de gran igualdad, pero perder a tu capitán en visos de una remontada nunca es un buen negocio. Menos si es el hombre que te permite mutar de sistema (defensa de 3 o de 4), y si ya cuentas con la baja de Marcos Alonso en el otro costado. Teniendo en cuenta que serán Emerson y Reece James, que no destacan por su solidez defensiva, los que ocupen los carriles, es probable que Lampard opte por protegerles con tres centrales: Rudiger, Zouma y Christensen.

Pero si hay una incógnita que los aficionados blues esperan que caiga a su favor es la presencia de Kanté en el once. El centrocampista francés lleva un mes lesionado y acaba de volver a los entrenamientos, pero su presencia es más necesaria que nunca. Ya en la ida, el doble pivote Kovacic-Jorginho fue un coladero posicional y un juguete en manos de los centrocampistas del Bayern. Pero es que además Jorginho se perderá la vuelta por sanción tras una absurda amarilla por protestar. Con Loftus-Cheek entre algodones, Lampard se vería obligado a optar por Barkley como pivote, un jugador de vocación aún más ofensiva y desordenada, si no llega Kanté. Si el campeón del mundo está disponible y Lampard quiere jugar con fuego, un 4-2-3-1 con Barkley de mediapunta le permitiría defender la zona en la que el Bayern siempre tuvo superioridad y por la que decantó su dominio del partido: el doble pivote.

Thomas Müller disfrutó de una gran noche en Stamford Bridge, mientras que para Jorginho fue todo lo contrario. Foto: Daniel Hambury/Focus Images Ltd.
Thomas Müller disfrutó de una gran noche en Stamford Bridge, mientras que para Jorginho fue todo lo contrario. Foto: Daniel Hambury/Focus Images Ltd.

Tampoco el Bayern se salva de las bajas. El equipo de Hansi Flick venía jugando con un once casi inamovible que le ha hecho volver a ser el Bayern dominante que arrasa en la Bundesliga. Sin embargo, una lesión puede descolocarle varias piezas de su sistema. Pavard sería baja en el lateral derecho, lo que obligaría a Flick a fiarse de Odriozola, que no parece santo de su devoción, o sacar a Kimmich del doble pivote donde estaba explotando para devolverle al lateral. Esto provocaría que Goretzka ocupe el mediocentro junto a Thiago, aunque la titularidad del hispanobrasileño también está en duda por los rumores de su salida. De primeras no parece mucho cambio, pero es bastante probable que, en los planes de Flick, estuviera darle la mediapunta a Goretzka y mandar a Müller a una banda, como hizo en el primer partido post-confinamiento, para aprovecharse del físico de Goretzka y de su trabajo defensivo para salvaguardar la ventaja en la eliminatoria.

Tampoco es segura la titularidad de Coman, que ha dado el susto en los últimos entrenamientos. Flick podría darle la alternativa a Perisic, que ocuparía la banda izquierda. Esto, no obstante, desplazaría al costado derecho al hombre que más peligro generó en la ida: Serge Gnabry. El extremo alemán tiene un curioso fetiche contra los equipos ingleses este curso: entre Tottenham y Chelsea, les ha marcado seis goles en tres partidos. Aun así, estando Lewandowski y Müller en el área, el peligro está asegurado para los alemanes. El delantero polaco suma 51 goles en 43 partidos en todas las competiciones, una cifra astronómica a la que ha contribuido el bueno de Müller con 25 asistencias este curso (y otros 12 goles en su cuenta personal). La defensa de 3 del Chelsea sufrió enormemente en la ida para anticipar sus permutas de movimientos, lo que, unido a las subidas por banda del incombustible Alphonso Davies y las caídas por dentro de Gnabry, acabó por dejar el cruce casi sentenciado.

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A ese casi, como decimos, es a lo que se aferra el conjunto de Lampard. Un equipo que, sin fichajes este curso, ha sabido hacer de la necesidad una virtud y del sufrimiento un aprendizaje, para lograr una merecidísma clasificación para la próxima Champions. Mientras todos piensan en lo que pasará el próximo curso, con Werner y Ziyech ya en la grada, el Chelsea se resiste a dejar escapar la fe que aún les mantiene vivos. La lástima, para ellos, es que el Bayern es experto en aplastar esos pequeños brotes de esperanza.

Alineaciones probables: Chelsea-Bayern de Múnich, martes 25 de febrero a las 21:00h

Bayern vs Chelsea - Football tactics and formations

Foto de Portada: Daniel Murphy/Focus Images Ltd

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