Manchester City-Tottenham: se acabó el tiempo del control

Pep Guardiola Manchester City Focus

Ya sin partido de vuelta en el horizonte, habiendo superado la batalla de Selhurst Park y con unos cuantos días más de regreso al ritmo competitivo para los futbolistas que salían de lesión, Pep Guardiola alineará, esta vez sí, un once destinado a abordar al oponente y a agredirle con un ritmo de circulación de balón y una agresividad con la pelota que se echaron de menos hace ocho días en Londres. Lo hará, también, pensando probablemente que necesite anotar tres veces para pasar la eliminatoria ya que, aún sin Harry Kane, el Tottenham es un equipo peligrosísimo con espacios y hoy, por imperativo del resultado, los va a tener. Se espera a Mendy, De Bruyne y Bernardo Silva de inicio. Quizá no a Sané, a quien el regreso del portugués y el gran momento de Sterling seguirían alejando del once inicial. Sería la bala en la recámara por si hubiera que redoblar la apuesta por el desborde.

Tras descansar en la victoria ante el Crystal Palace por 1-3, Fernandinho regresará al once, aunque lo realmente trascendente será observar si el City puede encontrarle. En la ida, Pochettino, muy consciente de la importancia del brasileño en la salida de balón, tapó siempre el pase del portero o de los centrales hacia el ex del Shakhtar, obligando al cuadro sky blue a modificar su fase de iniciación. Es esa tesitura decepcionó el papel de Gündogan, que nunca se ofreció como alternativa y que hoy podría ser el gran perjudicado de la composición de una alineación en la que De Bruyne debería aportar esa segunda vía de recepción en la base de la jugada si el Tottenham repite la misma estrategia para torpedear su origen de juego.

A Kevin De Bruyne se le espera hoy de inicio en el centro del campo del Manchester City tras quedarse en el banquillo en la ida. (Foto: Paul Keevil/Focus Images Ltd).
A Kevin De Bruyne se le espera hoy de inicio en el centro del campo del Manchester City tras quedarse en el banquillo en la ida. (Foto: Paul Keevil/Focus Images Ltd).

Luego está la cuestión ambiental, esa especie de barrera psicológica a la que permanentemente se hace referencia en las conferencias de prensa que se celebran en la parte azul de Manchester. Lo de la adolescencia europea que tanto indigna a los que pueden gastar menos dinero que el City. En realidad, en un cruce como este, la presión sólo puede ser para los de Guardiola, ya que incluso en historia en la competición el rival no puede presumir de un palmarés mejor. Ambos lucen como mayor éxito unas semifinales: el Tottenham las perdió en 1962 y el City en 2016. Aunque los londinenses han conquistado más títulos continentales que los del noroeste (tres contra uno), todos ellos se enmarcan fuera del ámbito del máximo certamen. Y en cuanto a inversión no hay color: desde que inició las obras de reconstrucción de su estadio, la escuadra spur ha gastado diez veces menos que su rival en el mercado de fichajes.

La semifinal de 2016 ante el Real Madrid sigue constituyendo el mayor éxito histórico del Manchester City en la Champions League. (Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd).
La semifinal de 2016 ante el Real Madrid sigue constituyendo el mayor hito histórico del Manchester City en la Champions League. (Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd).

Por todo ello, a Guardiola se le insistió sobre esa exigencia externa que pudo tener su incidencia ya en las dos temporadas anteriores, cuando su equipo se presentaba como favorito en los cruces ante el Mónaco y el Liverpool y acabó eliminado. En una respuesta muy propia de su filosofía, subrayó la importancia del camino y los procesos y centró el objetivo final de su trabajo en una cuestión puramente metodológica: le contratan para aplicar su plan, y sobre eso nadie puede tener queja. Sin embargo, es muy consciente de que su paso por Inglaterra se juzgará en el resto del mundo en función de lo que consiga en la Champions. Dos partidos en casa en cinco días ante el mismo rival marcarán el destino de su temporada. Pero el del sábado, por ahora, no entra en la ecuación inmediata. A diferencia de lo que ocurrió en el choque de ida, esta vez no se pensará en el más allá. Todo se decide en la propia noche.

Kylian Mbappé destrozó con el Mónaco al Manchester City en los octavos de final de la Champions 16-17 en la primera temporada de Pep Guardiola en el banquillo "sky blue". (Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd).
Kylian Mbappé destrozó con el Mónaco al Manchester City en los octavos de final de la Champions 16-17 en la primera temporada de Pep Guardiola en el banquillo “sky blue”. (Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd).

A Pochettino se le acumulan los problemas. Ya no tanto por la ausencia de Kane, digerida desde hace casi una semana y suavizada por el excelente rendimiento de Lucas Moura en la goleada ante el Huddersfield, en la que el brasileño anotó un hat-trick y mostró el peligro con espacios que su entrenador necesita en citas como la de hoy. Dele Alli y Harry Winks llegan tocados a Manchester, con la participación del joven medio centro aparentemente más comprometida. Aunque podría entrar Wanyama y de este modo reforzar el músculo de la medular, al técnico argentino le gusta poder tener el recurso de defender con balón en las fases del encuentro en las que su equipo se sienta demasiado ahogado, algo que sin duda será más difícil si Winks no acaba recuperándose. En un partido que será observado con tremenda atención en todo el globo terráqueo, las esperanzas londinenses se centran en la figura del coreano Son, autor del único gol del compromiso de ida y gran arma para amenazar al contragolpe con la serenidad y determinación de su finalización. Es una noche para los que no tiemblan.

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Alineaciones probables: Manchester City-Tottenham, miércoles 17 a las 21:00h

Tottenham vs Away team - Football tactics and formations

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

En el duelo de porteros brasileños, no sé si el penalti fallado por Agüero seguirá sobrevolando a los Blues. Aunque no haya prisa por remontar un único gol, preveo una salida fulgurante para intentar cambiar los nervios de bando. El fútbol inglés debe vivir un día grande.

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