Sérgio Conceição encuentra su pareja de delanteros

Mehdi Taremi. Foto bajo licencia Creative Commons 3.0.

10.148 kilómetros. Esa es la distancia que separa Bushehr de Fortaleza. Si no fuera por el fútbol, sería difícil que los caminos de dos personas de mundos tan distantes se cruzaran. Una es una ciudad portuaria en la costa iraní del Golfo Pérsico, la otra es la capital del estado de Ceará, en el noreste de Brasil. El sábado, Mehdi Taremi y Evanilson combinaban, se abrazaban y sonreían como si se hubieran criado juntos y hablaran el mismo idioma. Sus pasos por el césped del Estádio do Dragão mostraban una intimidad y complicidad de viejos conocidos. “En los entrenamientos hemos intentado entendernos lo más rápido posible y hoy en el partido se ha visto, y estoy muy contento por ello”, dijo el delantero brasileño de 22 años tras su doblete en el derbi contra el Boavista. Sus dos goles le habían sido servidos con la delicadeza de un camarero por el iraní de 29 años. Un endemoniado Luis Díaz se unía a la fiesta. Los portistas estaban exultantes. Y con razón; además de vencer a su rival por 4-1, el Porto había asumido el primer puesto de la liga tras el tropiezo del Benfica, que había empatado con el Estoril. Y tal vez había algo más implícito que los motivos claros de la alegría de la celebración: la asociación entre el brasileño y el iraní fue tan notable que parecía ofrecer un mero sabor de lo que esta pareja podría llegar a ser, como si esta tarde en el Dragão hubiera sido sólo una especie de presagio. En definitiva, un éxtasis esperanzador.

Como suele pasar con tantos otros acontecimientos en el fútbol, sería muy difícil predecir que Taremi y Evanilson formarían un día la pareja de delanteros de uno de los grandes de Europa. Hace apenas tres años, en 2018, el delantero persa estaba en el Al-Gharafa, en la pacata liga catarí, paseando su talento por estadios vacíos y engordando su cuenta bancaria. Muy lejos de allí, un delantero brasileño marcaba goles en la serena segunda división eslovaca para el ŠTK 1914 Šamorín. Pero en el fútbol y en la vida las cosas cambian rápidamente.

En ese momento, Taremi ya era un delantero consolidado en el fútbol iraní. Había defendido durante cuatro temporadas los colores del gigante Persépolis, siendo el máximo goleador de la liga en las temporadas 2015/16 y 16/17. En 2018, cuando decidió abandonar el club, la expectativa era la de dar el salto al fútbol europeo, al fin y al cabo, el ya internacional con su selección y tenía excelentes números en el gigante de Teherán (55 goles y 21 asistencias en 112 partidos). Dos años antes, de hecho, el delantero estuvo a punto de marcharse a Turquía -al Çaykur Rizespor-, pero en el último momento decidió regresar a la capital de Irán, lo que le valió una sanción por parte de la FIFA. A sus 25 años y sin ser muy solicitado por los europeos, Taremi optó por aprovechar una excelente oportunidad económica, fichando por el Al-Gharafa de Wesley Sneijder.

Estuvo allí durante un año y medio. En junio de 2019, a punto de cumplir 27 años, fichó por el Rio Ave portugués, un traspaso insólito. “Está aquí por mera casualidad”, señaló Carlos Carvalhal, entrenador del club en aquel momento, después de que Taremi marcara un triplete en su debut en la liga portuguesa contra el Desportivo Aves. “No sería un jugador que tuviéramos la posibilidad de fichar. Llegó gracias a mi capacidad de persuasión, a la de André Vilas Boas [no el famoso, sino el director deportivo del Río Ave], y con la ayuda de Carlos Queiroz y su traductor, que nos ayudaron mucho en su llegada, porque el jugador renunció a mucho dinero para venir al Río Ave y mostrarse en Europa“, dijo Carvalhal. “Es como si ganara 10 y pasara a ganar 1,5”. Carlos Queiroz, seleccionador de Irán entre 2011 y 2019, se había maravillado con la calidad del jugador. “Un delantero muy especial”, siguió el igualmente entusiasmado por el talento del iraní Carvalhal. “Tiene una gran capacidad de remate, tiene velocidad, tiene la capacidad de desmarcarse, muestra tranquilidad jugando y es fuerte en el aire”. Taremi es letal; además de ser muy fino técnicamente, tiene todos los atributos de un ‘9’ goleador. Pero su diferencial, quizás, sea su inteligencia, esa capacidad de lectura táctica y calidad para jugar fuera del área y no sólo marcar sino también crear ocasiones, que caracteriza a grandes delanteros de hoy en día como Karim Benzema, Robert Lewandowski o Harry Kane. Un buen ejemplo de ello son las dos asistencias a Evanilson en el derbi del sábado; calculadas en el momento exacto, ejecutadas con precisión quirúrgica. Las cifras de su carrera lo avalan: además de los grandes números ya mencionados en el Persépolis, marcó 16 goles y dio 9 asistencias en 37 partidos con el Al-Gharafa; 21 tantos y 5 asistencias en 37 encuentros con el Río Ave, y lleva 32 goles -incluido el gol de la temporada 2020/21 según la UEFA- y 22 asistencias con el Porto en 62 partidos. Con su selección -quizá la más fuerte del continente asiático en estos momentos- se divierte con su compañero Sardar Azmoun: lleva 24 goles y 13 asistencias en 55 partidos. Esas son cifras muy serias.

“Teniendo en cuenta lo que ha renunciado para venir, eso demuestra su carácter y la voluntad que todavía tiene, a los 27 años, de triunfar en el fútbol. Se merece lo que le ha pasado y lo que le pasará a lo largo de la temporada”, dijo en 2019 el ahora entrenador del SC Braga, antes de sentenciar que se trataba de “un jugador para otros vuelos”. Lo que le ocurriría durante la temporada sería lo siguiente: se consolidaría como el máximo goleador de la liga, llevando al Río Ave al 5º puesto y a los playoffs de la Europa League. Y, efectivamente, como el Homa, alzaría otros vuelos.

El año siguiente se marcharía al Dragão, donde marcaría 23 goles y daría 18 asistencias en su primera temporada en el club. Tras empezar como suplente, Taremi se ganaría el puesto a lo largo de la temporada y formaría una interesante pareja de ataque con Moussa Marega en el 4-4-2 de Sérgio Conceição, que se convirtió en un adepto a esta formación tras su paso por el FC Nantes. “No jugaba en 4-4-2, pero luego encontré en Nantes algunos bichos en la delantera que me daban garantías en términos ofensivos, pero también defensivos”, señaló el técnico. En los dos títulos de liga que ganó con el Porto también contaba con potentes jugadores en ataque: Marega fue titular en las dos conquistas; en la temporada 17/18 su compañero fue Vincent Aboubakar, en la 19/20 Tiquinho Soares. Tras una decepcionante temporada 20/21 -sin títulos- a nivel nacional, pero bastante interesante en Champions (cuartos de final), el delantero maliense dejó el Porto y se dirigió al Al-Hilal (donde, por cierto, está destacando a las órdenes de Leonardo Jardim y con socios como Bafetimbi Gomis, Matheus Pereira, Luciano Vietto y Salem Al-Dawsari; están en la final de la Champions asiática).

Y con la salida de Marega, se creó un vacío en el sistema de Conceição. En la temporada 20/21, el delantero fue titular en 25 partidos de liga. Taremi empezó 26; los otros delanteros de la plantilla fueron titulares en muchos menos encuentros: Toni Martínez (7) y Evanílson (4). Para la temporada 21/22, el Porto no invirtió en delanteros: las grandes adquisiciones fueron el extremo Pepê (15 millones) y el centrocampista Marko Grujić (12,2 millones).  La apuesta inicial de Conceição para acompañar a Taremi fue Toni Martínez. El español fue titular en cinco de los siete primeros partidos de la temporada -marcando tres goles-, pero empezó a aparecer menos en el once, primero dando paso al mediapunta Fábio Vieira, y, tras ser titular en la derrota por 0-5 ante el Liverpool, cediendo su puesto a Evanilson. El brasileño fue titular en cinco de los seis partidos que siguieron a la masacre. Y el resultado fue positivo: marcó cuatro goles.

“Sabía que la oportunidad llegaría”, dijo el sonriente delantero tras recibir el premio de mejor del partido contra el Boavista. Evanilson tuvo que tener fe. Su primera temporada en Portugal no fue fácil; incluso después de marcar en su debut como titular contra el Gil Vicente, el delantero fue poco utilizado y hasta jugó cinco partidos con el Porto B, donde marcó seis goles. Pero para alguien que había sufrido cosas mucho peores, esperar un tiempo sin oportunidades no era nada. “Pensé en dejarlo todo”, confesó Evanilson en 2020 al mencionar la muerte de su madre cuando tenía 17 años. “Eso perjudicó mucho mi rendimiento”, admitió el delantero, transferido entonces al Fluminense después de jugar en el Estação, un club humilde de Fortaleza. Pese a tener una gran oportunidad en uno de los grandes clubes de Río de Janeiro, el joven decidió abandonar la ciudad; ya no tenía cabeza para el fútbol. “Me fui a Fortaleza, ni siquiera quería volver aquí. Sólo volví porque mi mujer y mis agentes me apoyaron mucho. Personalmente, me habría quedado allí”. Fue entonces cuando Evanilson fue cedido al ŠTK 1914 Šamorín, club de la Segunda eslovaca. “Luego me fui a Eslovaquia y allí redescubrí mi fútbol, volví de allí con una mentalidad diferente. Volví a jugar bien, a marcar goles”. Evanilson volvió de Eslovaquia a las divisiones inferiores del Fluminense. Fue máximo goleador del Campeonato Carioca y del Brasileirão sub-20 en 2019. Subió al primer equipo todavía en 2019; en su primer partido como titular marcó un doblete en el Arena Corinthians dándole la victoria al Fluminense por 1-2 contra el Timão. Comenzó la temporada 2020 como titular y no tardó en destacar: marcó siete goles y dio una asistencia en 16 partidos con el Flu. Impresionaba sobre todo su voracidad en el área, además de su velocidad y facilidad para jugar por las bandas, especialmente por la izquierda. Como es habitual con los jóvenes talentos brasileños, fue vendido. Tras la primera temporada de adaptación con la camiseta de un gigante como el Porto, Evanilson parece estar poco a poco conquistando su espacio, habiendo sido titular por primera vez en la Liga de Campeones en la victoria del Porto por 1-0 ante el Milan.

La exhibición contra el Boavista fue la gran actuación que le faltaba para ganarse la confianza de los exigentes aficionados de los Dragões. Un doblete en el derbi. El primer tanto con la derecha, con frialdad; el segundo con la izquierda, con vehemencia. En la celebración señalaba agradeciéndole al hombre que le había servido; Mehdi Taremi esbozaba una sonrisa. Bushehr y Fortaleza; tan lejos, tan cerca.

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Foto de portada bajo licencia Creative Commons 3.0.

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