El Sevilla también sabe hacerlo en Copa de Europa

Ben Yedder anotó un hat-trick. Foto: www.sevillafc.es.

Es importante para el Sevilla FC sentir que su estadio también empieza a cobrar peso en Copa de Europa. Es una señal de su crecimiento deportivo como institución. El Ramón Sánchez Pizjuán ha sido un factor sin el cual no se puede entender la década dorada del conjunto andaluz en Europa League y ayer, por primera vez en mucho tiempo, el seguidor sevillista pudo rememorar un martes esa atmósfera inconfundible que tantos jueves de gloria le ha dado últimamente. El Sevilla se convenció a sí mismo en su día de que en su feudo no hay reto imposible y que ese convicción se prolongue en la Champions League es una noticia fabulosa para sus aspiraciones. Le puede llevar a hazañas tales como levantarle un 0-3 al equipo que ha protagonizado la remontada más famosa de la historia del fútbol.

Sevilla 3 (Ben Yedder 51′ 60′, Pizarro 92′)
Liverpool 3 (Firmino 2′ 30′, Mané 22′)

Sevilla vs Liverpool - Football tactics and formations
Formaciones iniciales. Foto:sharemytactics

El Sevilla se había preparado a conciencia para no cometer los errores en salida que tanto sufrimiento le costaron en Anfield. Berizzo no dejó de subrayarlo durante toda la semana en las ruedas de prensa previas al partido y se pudo apreciar nítidamente en las intenciones del conjunto andaluz. Desde el primer momento vimos a un Sevilla que trataba de mover el cuero con velocidad ante la esperada presión made in Klopp, pero que no escatimaba un balón largo si no encontraba la manera de avanzar. Sin embargo, en esta ocasión sería la pelota parada la que le pondría el partido cuesta arriba. No habían transcurrido dos minutos de partido cuando Firmino recogió a placer una prolongación que Wijnaldum le había ganado a Escudero en el primer palo y la introdujo sin piedad dentro de las redes de Sergio Rico.

El gol era un varapalo anímico importante, pero el Sevilla se rehizo con dignidad. Ese Banega falso mediapunta compareció para tratar de recomponer al equipo y, sin necesidad de alcanzar una fluidez espectacular, las costuras defensivas del cuadro ingles se mostraron. Karius le sacó una mano fabulosa a Nolito que después se encontraría con el palo, y más tarde, un disparo cruzado de Ben Yedder se marchó rozando la meta del portero alemán. Sin tiempo para coger aire, el Liverpool replicó con una cabalgada de Mané que se topó con la manopla de Sergio Rico y, en el córner posterior, los fantasmas del balón parado reaparecieron. Esta vez fue Firmino quien le ganó el duelo individual a Sarabia y fue Mané quien atacó libre el espacio. Con un cabezazo en plancha de una notable dificultad técnica, el extremo senegalés amplió distancias. Aquello dejó al Pizjuán congelado y al Sevilla tambaleándose. Cuando los autores de los dos primeros tantos hicieron en una contra el 0-3 antes de que hubiera transcurrido la primera media hora, la amenaza de una goleada traumática empezó a merodear el templo hispalense. Si hay un equipo sin piedad a la hora de zarandear a un rival descompuesto, ese es el Liverpool de Jürgen Klopp.

El Liverpool arrasó al Sevilla en la primera parte. Foto: Focus Images Ltd
El Liverpool arrasó al Sevilla en la primera parte. Foto: Focus Images Ltd

Para tratar de evitarlo, Berizzo intervino al descanso: dio entrada al Mudo Vázquez en sustitución de N’Zonzi, un cambio que le entregaba casi todo el centro del campo a un Ever Banega que aceptó el reto con esa valentía tan canchera. El argentino, que ya había sido lo más salvable del Sevilla en el primer periodo, fue creciendo en participación y bajo su dirección el Sevilla comenzó a atacar con otra intensidad, a un ritmo muy diferente. En Vázquez encontró a un virtuoso socio a una altura superior, Ben Yedder se movió con mucha sensibilidad por la zona de mediapuntas, Pizarro dominaba las segundas jugadas y el ataque hispalense, en definitiva, empezó a fluir. El Sevilla volcó el campo de inicio hacia la meta de Karius y a los 15 minutos no sólo había logrado dos tantos, sino que con su juego había convencido al estadio entero de que la remontada era posible.

Klopp intentó parar la hemorragia e introdujo al músculo de Milner y Emre Can, pero ya era demasiado tarde: Banega estaba bailando con la pelota y el Sevilla, a su son, estaba recuperando esas sensaciones que un día le hicieron sentir invencible. Esa inteligencia a la hora de administrar los últimos minutos, esa justa mezcla entre intensidad y templanza con la que dominó la Europa League que se ejemplificó meridianamente en lo que ocurrió en el minuto 92, cuando todo el público le clamaba que verticalizara ante el paso de los segundos y el conjunto andaluz se empeñó en tejer una parsimoniosa cadena de pases que acabó en el córner que dio lugar al empate de Pizarro. El Sevilla ya tiene un precedente inolvidable al que agarrarse la próxima vez que la adversidad llame a su puerta y le sugiera que no es posible darle la vuelta. La fórmula también funciona en la Copa de Europa

Foto de portada: www.sevillafc.com

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