La eficacia del Shakhtar desconecta al Nápoles

Shakhtar rsca.be

Con una primera parte muy bien trabajada, las ideas claras, rápidas transiciones, dosis de sufrimiento final y una puntualidad con el gol sorprendente (4 disparos a puerta y 2 goles certeros en momentos clave), el Shakhtar ha conseguido superar a un desnaturalizado Nápoles y golpear primero en un grupo tremendamente complejo. Maurizio Sarri sorprendió de inicio al dar carrete a Diawara, Zielinski y Milik en detrimento de los más titulares Allan, Jorginho y Mertens. Cuando se dio cuenta –en el minuto 60– y quiso remendar los jirones de su equipo, ya era demasiado tarde: el Shakhtar ganaba 2-0 gracias a un ejercicio de simplicidad conceptual, repliegue efectivo y vuelo ofensivo. Y también gracias a la ayuda inestimable de Reina, que midió mal el centro tocado de Stepanenko desde la izquierda y permitió el remate, casi sin querer y dentro del área pequeña, de Ferreyra en el segundo palo. Y eso que en la primera, el Shakhtar ya avisó de su potencial por las orillas: soltó de primeras Marlos, arrastró a su par, centró Srna, descargó de espaldas el tanque argentino y Taison embocó a gol con un potente golpeo de zurda.

La entrada de Mertens en la segunda, por un apático y desdibujado Hamsik, revolucionó el partido y lo contagió de electricidad. Dado que su mecanizado juego no conseguía implementarse, los partenopeos necesitaban estímulos y futbolistas capaces de salirse de la partitura. Tras el cambio, el Nápoles avanzó líneas, pasó a un 4-4-2 y de la mezcla Insigne-Mertens empezó a brotar más fútbol y ocasiones. El italiano fue un incordio durante todo el partido y fue de largo el que más lo intentó, relacionándose constantemente con zonas interiores, muy atascadas durante el primer acto, y descongestionado así la banda para un Ghoulam que se hinchó a meter centros. El Shakhtar, que se fue descosiendo con el paso de los minutos, permitió ese avance y, cada vez más falto de oxígeno, dejó maniobrar a los dos diminutos, que se encontraron en más de una ocasión tremendamente cómodos para dibujar trayectorias. Pero el gol acabó llegando de una forma más aislada: Mertens se la jugó de forma individual y forzó un penalti que acabó convirtiendo con solvencia Milik.

Shaktar Donetsk 2 (Taison 15’, Ferreyra 58’)
Nápoles 1 (Milik (p) 71’)

Shakhtar vs Napoles - Football tactics and formations

El partido se le acabó haciendo muy largo a un Shakhtar que, eso sí, exhibió claridad, orden y mucho talento brasileño. Especialmente en la figura de Fred, uno de los motores del equipo y que evocó por posición a Fernandinho, capaz de recuperar 11 balones y de encima darle continuidad al juego ya sea mediante conducciones plásticas o envíos profundos. Quebró, asistió, tuvo personalidad y permitió a su equipo descansar con el balón. Lo mismo que Stepanenko, un gregario que sostiene al clan brasileño y que permite las proyecciones siempre interesantes de los carrileros Srna e Ismaily, elementos desestabilizadores e incombustibles a lo largo del partido. De hecho, los ucranianos acabaron tan maniatados en algunos tramos que solo encontraron el resuello en los pies de su portero Pyatov, el segundo jugador que más pases completó del Shakhtar (45).

La sensación es que el Nápoles entró a destiempo en el partido, que le costó acomodarse y que rápidamente se vio superado en el marcador por un Shakhtar certero. Hubo muchísima igualdad pero los italianos desaprovecharon muchos tramos del encuentro para hacer más daño. En la primera pugna por convertirse en la alternativa al City de Guardiola, los de Paulo Fonseca dejaron su impronta, más brasileña que nunca. Eso sí, aderezada con el trabajo abnegado y el sentido grupal que tienen los países del Este. Se trata de un Shakhtar tremendamente compacto y efectivo que ya ha dado el primer aviso.

Foto de portada: www.rsca.be

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