Son el rival a batir

Marco Verratti ya está recuperado de su lesión. Foto: Focus Images Ltd.

El Paris Saint-Germain certificó su pase a octavos de la Champions con una rotunda goleada (5-0) ante un Anderlecht que una vez más dio la cara y la recogió sonrojada. La trayectoria de ambos equipos en el grupo no puede ser más dispar: el PSG lleva pleno de victorias (17 GF, 0 GC) y el Anderlecht no ha logrado anotar un gol siquiera, contando sus partidos por goleadas. A pesar de jugar a medio gas y con un rival que le complicó las cosas, los de Emery volvieron a demostrar que si algo les pone este curso es brillar en Europa. La aparente falta de esfuerzo con la que resolvieron un cruce que se le podría atragantar a cualquiera habla de lo difícil que va a ser precisamente ponerles las cosas difíciles.

Paris Saint-Germain 5 (Verratti 30’, Neymar 45+3’ Kurzawa 52’, 72’, 78’)
Anderlecht 0

PSG vs Anderlecht - Football tactics and formations

Una vez más, de inicio sorprendió el planteamiento del Anderlecht. Vanhaezebrouck formó a sus chicos en un 4-4-2 sin delanteros en el que los hombres más adelantados eran casi siempre Gerkens, mediapunta de los que trabajan más que crean, y Dendoncker, mediocentro de formación que viene jugando de central. Así pues, el mensaje del técnico era claro: había que llevar la presión hasta los centrales rivales, por lo que el mayor desgaste físico habría de realizarse arriba. De hecho, Hanni y Onyekuru, que partían de la banda, relevaban periódicamente a los dos “puntas” de sus funciones  para darles descanso.

La idea funcionó con matices. El PSG sufrió para encontrar solución al rompecabezas, pero cuando lo hacía llegaba al área con facilidad. Verratti fue el cerrajero en este caso. Siendo el pivote más retrasado, salió airosamente de situaciones complejas, encontrando a unos Rabiot y Draxler que se alejaban mucho de él para dificultar la labor de los belgas. Si hay algo que los parisinos castiguen más que el hueco a la espalda de la defensa es el hueco a la espalda de los mediocentros, y el Anderlecht fue un equipo larguísimo. A pesar de la enorme presión, los centrales belgas rara vez pisaban la divisoria, pareciendo preferir perseguir a la delantera local que formar una línea que les empujara.

Neymar marcó el segundo gol. Foto: www.rsca.be.
Neymar marcó el segundo gol. Foto: www.rsca.be.

Se dice que el fútbol es como una manta corta, pero la del Anderlecht pareció aún más pequeña. Todo su planteamiento estuvo enfocado en defender, sin prestar apenas atención a cómo generar ocasiones. Todo el peso ofensivo recaía en Onyekuru, que dejó buenos toques pero no pudo superar nunca a Dani Alves. Thiago Silva, que estuvo muy lúcido en salida, cortó de raíz toda amenaza en el área con una actuación que ante otro rival habría recogido elogios. En una de las pocas ocasiones en que los belgas se lanzaron al ataque, Verratti castigaría el atrevimiento tras una genial jugada de Mbappé y Neymar. Sería el brasileño el encargado de poner el 2-0 segundos antes del descanso aprovechando el revuelo por la lesión de Spajic, justo cuando mejor estaba el Anderlecht.

A partir de ahí el encuentro tuvo poca historia. En el 52’, ante una nueva intentona de dominio belga, Kurzawa haría el primero de sus 3 goles que servirán poco más que como metáfora de que el peligro en el PSG viene por todos los frentes. También como señal de los recurrentes problemas defensivos del Anderlecht, con Appiah como señalado por la timidez de sus marcajes. Merecen mención, eso sí, las actuaciones de Trebel y Mbodji, que sostuvieron a su equipo más de lo que luego se demostró posible.

Se repite la historia para PSG y Anderlecht. Los belgas tendrán unos días para volver a lamerse las heridas y tratar de demostrar que su sitio está en Europa ante un Bayern que presumiblemente les dará más cancha. Los de Emery, por su parte, parecen desvivirse porque todos vean que Europa no es sólo su sitio, si no su patio de recreo. Nadie inspira la confianza y la despreocupación con la que cosechan victoria tras victoria. Hoy por hoy son el rival a batir.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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