Vertonghen lidera un arrollamiento tras el descanso

Jan Vertonghen of Tottenham Hotspur makes it 2:0 during the UEFA Champions League match at Wembley Stadium, London
Picture by Martyn Haworth/Focus Images Ltd 07463250714
13/02/2019

Ante la ausencia de las grandes figuras ofensivas, fue un central reconvertido en carrilero izquierdo el que marcó las diferencias en la noche de Wembley, un estadio que, es innegable ya, representa las peores pesadillas para el Borussia Dortmund. Allí perdió su última final de Champions ante el Bayern, allí cayó la temporada pasada en una fase de grupos funesta en la que no fue capaz ni de competir por el billete hacia los octavos y allí fue arrollado ayer en un segundo tiempo para olvidar que evidenció su debilidad defensiva y lo discutible de las elecciones de su entrenador. Favre cambió el sistema y optó por una zaga experimental en el clásico momento de la temporada en el que la fiabilidad representa el bien más preciado. Pochettino se protegió con tres centrales, anuló al único delantero del rival y propulsó a los laterales para que se disfrazaran de extremos, algo que se manifestó de forma muy gráfica en el 2-0: centró Aurier y remató Vertonghen.

Tottenham 3 (Son 47′, Vertonghen 83′, Llorente 86′)
Borussia Dortmund 0

Tottenham vs Dortmund - Football tactics and formations

Puede considerarse excesivo el castigo para los alemanes si tenemos en cuenta que la primera parte fue igualada y que incluso fueron los de Favre los que transmitieron más sensación de peligro gracias a sus transiciones, a los robos sobre un Foyth temerario en la conducción y a una acción a balón parado en la que sólo un ligero desvío amortiguando el remate de Zagadou le permitió a Lloris hacer la parada del partido. El empate era bastante justo en el intervalo, pero también la clara victoria local lo pareció al final de los noventa minutos. Lo que se había expresado en términos de diálogo competido se convirtió en un monólogo sin atisbo de respuesta ni reacción. Y no puede atribuirse ese cambio de guion sólo al impacto psicológico que supuso el primer gol, obra del coreano Son tras un brillante centro de Vertonghen. Ya antes del 1-0 se había adivinado un acoso y derribo que tuvo su base en la mayor profundidad de los dos carrileros, algo tímidos en el primer acto y convertidos en extremos tras el descanso. Pochettino entendió que, ante un Dortmund que dejaba solo arriba a Götze al pasar a un sistema 4-1-4-1 con el ingreso de Dahoud, la clave residía en defender con tres y no con cinco. Se bastaban sus tres centrales para contener las amenazas y era fundamental que Vertonghen y Aurier se ofrecieran incluso por delante de Eriksen y Sissoko, casi a la misma altura en la que se ubicaban los muy móviles Son y Lucas Moura. Esa posición tan alta de los hombres de banda generó tantísima confusión en el Dortmund que jamás supo quién debía ocuparse de ellos: si los laterales o los extremos. Achraf y Sancho se marcharon del partido aún sin saber a quién le correspondía la tarea de atar en corto al belga, que le ganó la posición al marroquí de forma escandalosa en el 2-0. El lateral cedido por el Real Madrid vivió una noche para olvidar en su regreso a la derecha, ya que su pérdida en el 1-0 originó toda la secuencia que permitió a Son ganarle la espalda a Zagadou con un desmarque académico que retrató la vulnerabilidad del joven central francés. Favre había preferido mover a Diallo, su mejor defensor disponible, al lateral izquierdo, pensando quizá que Schmelzer, recién salido de una lesión, no le entregaba garantías en cuanto a ritmo competitivo. Lo que acabó aconteciendo fue que la pareja Toprak-Zagadou ofreció el dudoso rendimiento que podía esperarse de ella en unos octavos de final de la Champions League.

Fernando Llorente anotó el 3-0 nada más ingresar en el campo al rematar de cabeza un córner sacado por Eriksen. (Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd).
Fernando Llorente anotó el 3-0 nada más ingresar en el campo al rematar de cabeza un córner sacado por Eriksen. (Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd).

Si Eriksen y Sancho se vislumbraban como actores determinantes en ausencia de Kane, Alli, Reus y Alcácer, es justo señalar que su peso en el partido fue inferior al esperado. Jugó mejor el danés, que centró el córner del 3-0 de Llorente con su habitual precisión a balón parado. El ex del Ajax fue a buscar la pelota muy atrás, convirtiéndose finalmente en una especie de interior izquierdo en un trío sostenido por la inteligencia táctica de Winks y la energía de Sissoko. Con su clarividencia, dictó el ritmo del baile del segundo tiempo, sin destacar por encima de un colectivo armónico que se impuso por sus virtudes grupales y porque tuvo en Vertonghen a su solista más destacado.

Sancho, por su parte, asustó más que generó. Acostumbrados a verle producir seis o siete ocasiones de gol claras por partido en la Bundesliga, su balance final acabó pareciéndonos pobre, especialmente si tenemos en cuenta que lo último que se quedó en la retina del público de Wembley fue un segundo tiempo en el que estuvo casi anónimo, anulado por el contexto general del partido y apartado de la carretera por ese huracán belga que le borró del mapa y le masacró por su costado. Antes del intervalo había dejado tres transiciones con sensación de peligro: en una controló mal y desperdició lo que parecía una clara oportunidad. En otra, se marchó de varios rivales y provocó una de las mejores jugadas del Dortmund en todo el partido. En la tercera fue objeto de una falta que Mateu no apreció y acabó en el suelo, justo el mismo lugar en el que se encuentra su equipo tras recibir en Londres un severo correctivo del que no será sencillo levantarse. Ya no en términos de la eliminatoria, que se la ha puesto casi imposible: hablamos de la temporada en su globalidad. Es este el cuarto partido consecutivo que el Dortmund no gana y el tercero seguido en el que encaja tres goles.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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2 comments

No vi este partido, pero si he visto algunos, este año, de ambos equipos y el resultado me ha dejado atónito. Si lo piensas bien, el atasco ofensivo de los londinenses tenían en los espacios del Borussia su mejor antídoto, pero la enorme producción ofensiva del Dortmund debía paliar sus debilidades. Al final, ni una cosa ni otra.
Gran análisis y gran noticia la vuelta de las competiciones europeas.

defendiendo como lo hace el Dortmund, no tiene nada que hacer, n oquiero saber si llega a estar Kane
y lo normal es que el Dortmund también se la acabe pegando en la liga, tiempo al tiempo, lo de la primera vuelta ha sido excesivo

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