Una media hora de locos sentenció el partido en Dortmund

Nuri Sahin está haciendo un buen comienzo de temporada. Foto: Focus Images Ltd

Todo hacía pensar que el contundente paseo del Borussia en Varsovia (0-6) no se repetiría en tierras alemanas. Empezando por los ocho cambios del conjunto minero respecto al partido de la primera vuelta y acabando por la recuperación anímica del Legia desde el mes de septiembre. La disposición harto defensiva de los hombres de Jacek Magiera obligaba a los suplentes de Tuchel a acentuar una faceta cada vez más común en su Dortmund como es la de equipo absolutamente dominador en la posesión del balón.

El repliegue polaco hacía prever un encuentro cerrado, en el que los locales tendrían que masticar el partido para encontrar la victoria que les permitiese optar al liderato del grupo F. El plan visitante era sólido y el fruto del esfuerzo polaco rápidamente tuvo recompensa: en el minuto 10 el últimamente elogiado Marc Bartra no hizo justicia a su buen estado de forma y perdió un duelo aéreo clave frente a Odjidja– aunque quizás con una posible falta- y el belga lo aprovechó para generar una jugada culminada con maestría por Prijovic. El espectacular tiro con efecto de exterior del suizo ponía patas arriba el guión porque lejos de ponerle las cosas más difíciles al Dortmund desató el torrente ofensivo de los de Tuchel y sumió el encuentro en un estado de euforia goleadora desmedida.

Borussia Dortmund 8 (Kagawa 17′, 18′, Sahin 20′, Dembélé 29′, Reus 32′, 52′, Passlack 81′, Reus 90+2′)
Legia Varsovia 4 (Prijovic 10′, 24′Kucharczyk 57′, Nikolics 83′)

BVB vs Legia Varsovia - Football tactics and formations

Seis minutos se hizo esperar la réplica local; Rode dejó el balón raso a Dembélé y el joven francés puso una rosca de primeras que pedía a gritos el remate sutil de cabeza de Kagawa al segundo palo. Los mismos protagonistas volvieron a la carga un minuto después. Ésta vez la asistencia fue rasa y el interior nipón tuvo que ejecutar una notable maniobra de recorte antes de fusilar a Cierzniak. No sólo las asistencias de Dembélé sino también su mayor implicación y jerarquía en la arquitectura ofensiva del Dortmund hace ser optimistas en cuanto al desarrollo de un jugador al que, por su juventud, muchas veces se le ha achacado no ser suficientemente acertado en la toma de decisiones.

Aleksandar Prijovic sorprendió con golazo por la escuadra. Su tanto abrió la lata para el posterior intercambio de golpes. Foto: Focus Images Ltd.

En ocho minutos se habían visto tres goles, una locura, y Cierzniak se quiso sumar a la fiesta regalando el tercero a los alemanes. La esperpéntica salida del portero polaco acabó con un gol regalado a Nuri Sahin. No obstante, el Legia ya ha demostrado en esta Champions que es un equipo mentalmente bastante consistente y no dejó que el 3-1 fuera un epílogo del partido. Otra vez Prijovic sentenció una jugada, esta vez más elaborada por la banda derecha del conjunto polaco, con un sutil tiro raso ajustado.

Match Point, del 3-3 al 4-2

El Legia se había vuelto a meter en el partido gracias a los dos tantos de su ariete y el delantero suizo no había acabado aún de celebrar su doblete que ya se había encontrado con otro balón en el área para el empate. En esta ocasión la suerte estuvo del lado germano y el cuero se fue al larguero. Del posible empate a 3 se pasó en la siguiente jugada al 4-2, obra de uno de los grandes protagonistas de la noche: Ousmane Dembélé. Y decimos que fue uno de los protagonistas porque otro de los nombres propios del partido fue el del reaparecido Marco Reus. El crack alemán celebró su vuelta marcando el 5-2 que cerraba así el loco parcial de siete goles en poco más de media hora. Quedaban aún muchos tantos por marcarse, pero esta bacanal goleadora había caído del lado alemán y eso fue clave para el devenir del partido.

Shinji Kagawa inauguró el marcador para el Dortmund. El nipón fue uno de los hombres que se reivindicó con un notable partido en ataque. Foto: Focus Images Ltd.

Una segunda parte para la recuperación de Reus

El Dortmund se había salvado del empate y había dejado el partido encarrilado el encuentro en la primera parte. Aún así, el vendaval no paró. Marco Reus volvió aparecer en una versión más de cazagoles para rematar una gran asistencia de Dembélé– la tercera del partido para el francés-. El ex del Gladbach acabó culminando su partido con un hattrick para festejar la sequía de seis meses y cerrar el 8-4. Antes, el Legia había puesto dos veces más en entredicho a la defensa minera y Passlack había culminado su buen partido con un gol de cabeza.

Al final el encuentro se saldó con la friolera de 12 goles, una cifra mucho más espectacular que trascendente puesto que ambos conjuntos tendrán que jugarse sus respectivos objetivos en la jornada final. Como aspectos negativos, ni Tuchel ni Magiera andarán exultantes por el nivel defensivo de sus equipos. Eso sí, el técnico teutón puede estar contento al ver que lo que en baloncesto llaman la segunda unidad le ha respondido con desparpajo y que, además, al inagotable plantel de recursos ofensivos puede sumarle un Marco Reus que parece haber vuelto en un muy buen estado de forma.

Foto Portada: Focus Images Ltd.

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