Trajín en The Valley

El renovado The Valley tiene un aforo de 27.000 espectadores. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd.

Al contrario que en el Non-League Football, donde la campaña quedó nula y sin efecto el 16 de marzo, la Football League ha tenido más paciencia a la hora de resolver el devenir de sus tres categorías. Todo se puede resolver a base de reuniones. Un mantra demasiado extendido en el Reino Unido, donde hay reuniones para trabajar los temas a tratar en futuras reuniones. O reuniones para concretar la hora de inicio de otra reunión. Junto al desconocimiento que acompaña encontrarse en circunstancias sin precedentes, era inevitable, pues, que la toma de decisiones se haya demorado tanto.

Hasta un 80% del salario de los trabajadores de todas las empresas no esenciales durante la pandemia lo cubriría el gobierno británico. Lo llaman furlough. Una especie de ERTE al que se sumaron la gran mayoría de clubes de fútbol del país, y también, no sin polémica, varios de los equipos de Premier League como el Norwich City, el Bournemouth o incluso el Liverpool, aunque los vigentes campeones de la Liga de Campeones retrocedieron tras las críticas de sus propios aficionados.

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En League One se generó un debate acerca de la viabilidad de la liga sin espectadores en sus estadios. La mayoría de clubes de la tercera categoría no gana dinero si no hay quien compre entradas, comida, refrescos y alguna otra bufanda. No les alcanza con el dinero que les llega de las televisiones, ni mucho menos del de la venta de camisetas y bufandas, para pagar los salarios de sus jugadores. Y tenían que pagarlos si volvían a jugar, se les acababa el forlough. No hubo tal debate en League Two, donde los clubes acordaron rápidamente el final de la temporada, aunque la confirmación de la decisión no llegó hasta el pasado 9 de junio.

Tampoco hubo debate en Championship por motivos opuestos. En segunda división, los ingresos por derechos televisivos y merchandising sí rentan. Cualquiera podría decir que la espera ha sido tediosa. Cualquiera que no sea del Charlton Athletic, donde no han parado de fabricar noticias y titulares durante la pandemia. En The Valley están acostumbrados.

El Charlton Athletic ha vivido un confinamiento agitado. Foto: Martyn Haworth/Focus Images
El Charlton Athletic ha vivido un confinamiento agitado. Foto: Martyn Haworth/Focus Images

Ahora sí, ahora no

Lee Bowyer se estrenó en 2018 en el banquillo del Charlton Athletic, quince años después de hacerlo como jugador también para el club del sur de Londres. Ha sido el único de los entrenadores que ha gozado de cierta estabilidad con Roland Duchâtelet como propietario del club. También es el noveno desde que el empresario belga tomara las riendas en diciembre de 2014. No ha sido en vano, y ha tenido que trabajarse cada nuevo contrato. Llegó como interino y se consagró subiendo la pasada temporada a los Addicks a Championship. Dos años intensos al frente del equipo, aunque no sería de extrañar que los mayores sustos como entrenador los haya tenido en las últimas semanas.

Tras lograr el ascenso en una agónica final de promoción ante el Sunderland la temporada pasada, el Charlton Athletic regresó a la segunda categoría del fútbol inglés tres años después. Hubo que esperar a la séptima jornada para ver caer a los Addicks. Siempre esperando. Pese a las derrotas ante Birmingham y Wigan, The Valley vio a los suyos vencer al Leeds, uno de los principales favoritos al ascenso. El problema fue presentándose a medida que pasaban las jornadas y los del sur de Londres bajaban en la clasificación. Son un total de 18 derrotas las que acumularon desde agosto a marzo. Con la 19ª cayeron a los puestos de descenso por primera vez en la temporada.

El Charlton Athletic cayó en puestos de descenso por primera vez justo antes del parón. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd
El Charlton Athletic cayó en puestos de descenso por primera vez justo antes del parón. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd

El Hull fue el equipo que salió del pozo, y también el siguiente rival del Charlton Athletic, en principio. “Estaban en un mal momento y tenían muchas lesiones”, se resignaba Bowyer hablando de su próximo rival la semana en la se anunció la suspensión de la liga. “Me hubiese gustado ir a Hull y ganar el sábado, pero se suspendió el viernes por la tarde”. Si se hubiese terminado ahí la campaña, los puntos por partido hubiesen determinado el descenso a League One.

Resignado. Como cuando tres de sus jugadores anunciaron que no contasen con ellos una vez se vislumbraba la opción de cerrar la campaña durante el verano. Chris Solly y David Davis, cedidos por el Birmingham, comunicaron la decisión a su entrenador la última semana de mayo. No jugaban. Tampoco Lyle Taylor, el máximo anotador del equipo con once goles. Su compromiso en The Valley termina este mes y una posible lesión en su tocada rodilla complicaría su fichaje por alguno de los doce clubes que se rumorea están interesados por él, desde el Burnley al Sivasspor pasando por el Rangers de Glasgow. “Espero que los aficionados no me odien”, dijo en el podcast que Sky Sports dedica a la Football League. El pasado fin de semana cambió de opinión. Lee Bowyer lo ha convencido para que ayude a salvar al Charlton Athletic del descenso.

Protestas de los aficionados del Charlton Athletic contra el antiguo propietario, Roland Duchatelet, en 2017. Foto: Focus Images Ltd.
Protestas de los aficionados del Charlton Athletic contra el antiguo propietario, Roland Duchatelet, en 2017. Foto: Focus Images Ltd.

Quizá la decisión haya sido más fácil de revertir una vez se anunció la llegada de Paul Elliott el empresario que ha tomado el control de East Street Investments, que en enero compraron el club por £1 a Roland Duchâtelet. Por impopular que fuese el antiguo propietario, la llegada de Elliott no ha llenado de optimismo precisamente a una afición que está acostumbrada a que si algo puede salir mal, sobre todo en los despachos, lo hará. Y aún falta que la EFL dé el vistobueno al nuevo propietario.

Mientras en el césped sigan funcionando las cosas, el resto será más llevadero. Así esperan que sea en The Valley desde el sábado, cuando se reanude la acción en la Championship y el Charlton Athletic visite al Hull City (16:00h). Dos puntos separan a ambos equipos, por lo que los Addicks tratarán de vencer para salir del descenso, evitar sustos mayores y que regrese la normalidad.

Foto de Portada: Alan Stanford/Focus Images Ltd.

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2 comments

Muy grande el Charlton y su gente. El año pasado estuve en The Valley viendo un Charlton – Walsall y fue bonito ver como el fondo entero animaba durante los 90 al equipo a salir del pozo de la League One. El nivel de Taylor era abusivo para la tercera inglesa.

Muy bueno, Xavi. La verdad es que el Charlton es un club muy curioso en un barrio muy interesante. Aún no he podido ir a ver un partido, aunque tenía planeado ir esta temporada al final no me dio tiempo y la pandemia se echó encima.

PD: es fUrlough, no fOrlough.

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