Mahrez bien vale una final

Riyad Mahrez of Leicester City arrives at The Hawthorns prior to the Premier League match against West Bromwich Albion, West Bromwich.

Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072

10/03/2018

Casi 30 años después, Argelia volverá a una final de Copa África. Los Mahrez, Feghouli, Bounedjah, Mandi y compañía tratarán de emular a los héroes que en 1990 alzaron el único trofeo continental que ha conseguido conquistar su país. En el camino se quedó Nigeria, que volvió a quedarse corta de muchas cosas para estas alturas de competición pero que aguantó y asustó hasta el último minuto. Concretamente, hasta el 95. Concretamente, hasta que apareció Mahrez. El capitán argelino, arquitecto del primer gol y ejecutor del segundo, rescató a los suyos del barrizal al que amenazaba con arrastrarles Nigeria y se aseguró una página en los libros de Historia de su Selección.

Argelia 2 (Ekong (pp) 42′, Mahrez 95′)
Nigeria 1 (Ighalo (p) 72′)

Argelia vs Nigeria - Football tactics and formations

Ambos conjuntos formaron con los onces que ya han hecho suyos en este campeonato, con algo más de probaturas Nigeria y casi desde la primera jornada Argelia. En las filas de estos últimos, la sensible baja de Youcef Atal en el lateral derecho la cubrió Zeffane como ya hiciera al sustituirle en semifinales y Feghouli, que era duda, jugó desde el inicio. En el lado nigeriano, Gernot Rohr refrendó su apuesta por Samu Chukweze en banda derecha tras sus buenos últimos partidos.

El encuentro arrancó de la mano de Argelia. Los Zorros del Desierto tomaron la iniciativa con balón y asediaron la salida nigeriana con una presión bastante intensa. Fue precisamente en intensidad en lo que parecieron superar a sus rivales, simplificando con asiduidad su inicio de jugada en balones largos a la zona de Bounedjah y Belaïli para pelear las acciones posteriores. Este último, Belaïli, probablemente la revelación del torneo, fue el principal foco de peligro argelino en los primeros compases. Su inspiración técnica y su vocación vertical convirtieron tibias posesiones en incursiones al área y trajeron de cabeza a Awaziem, su pareja de baile.

A Iwobi le costó entrar en el partido. Foto: Focus Images Ltd.
A Iwobi le costó entrar en el partido. Foto: Focus Images Ltd.

Nigeria lo intentaba sin demasiado ahínco; no lo conseguía. El doble pivote Etebo – Ndidi, que ya de por sí no brilla por su lucidez asociativa, recibía siempre de espaldas y siempre encimado por Feghouli y Bennacer, que hicieron un gran trabajo en la presión. La misma cantinela se traía Iwobi, que a su vez recibía escasos balones del asfixiado doble pivote y tenía que lidiar con Guedouira pisándole los talones. En el último escalón, Ighalo, que se movió realmente bien para recibir al apoyo y al desmarque, se encontró con el muro que supusieron Benlamri y Bensebaini a un gran nivel de inspiración en el corte.

Con el paso de los minutos, Argelia fue sintiéndose más cómoda. Mandi pisaba campo contrario en conducción sin que le encimaran, Bounedjah traía locos a los centrales nigerianos y Feghouli hacía y deshacía a su antojo. De hecho, si quedaba alguna duda de por qué Feghouli tiene un mayor grado de participación y de libertad de movimientos que la teórica estrella Mahrez, quedó bastante resuelta. El ex del Valencia, además de aportar un incansable trabajo en la presión y el repliegue, tiene una sensibilidad especial a la hora de recibir de espaldas y girarse. Eso, ante centros del campo físicos como el de Nigeria y tantos otros del campeonato, es oro puro. Mahrez, por su parte, destaca mucho más recibiendo de cara en tres cuartos de campo y traduciendo un balón suelto en ocasión de gol. Y eso es lo que vino hacer a cinco minutos del descanso.

Fue una jugada de carambola, de pura suerte, pero de un desborde y un centro del jugador del Manchester City nació el balón que acabó en la portería de Nigeria tras rebotar en dos de sus jugadores. Ekong, autor del agónico gol final ante Sudáfrica, habría de portar la cruz de ser el último en tocarla. Y a pesar de haber hecho las cosas bien y de tener el viento a favor hasta entonces, el descanso le sentó muy mal a Argelia.

Nigeria fue de menos a más. Foto: Focus Images Ltd
Nigeria salió más enchufada en la segunda mitad. Foto: Focus Images Ltd

Es perfectamente lógico a estas alturas de la competición que pese más el miedo que la ambición. Y pareció ser lo que les ocurrió a los de Djamel Belmadi que, habiendo dominado el encuentro y sin estar construidos para eso, optaron por replegar y tratar de dañar a la contra. Con espacio y tiempo para girarse, Etebo y Ndidi comenzaron a encontrar y a activar a los tres hombres de la mediapunta, uno detrás de otro. El primero fue Musa, que por iniciativa propia comenzó a pedir y conducir balones que atrajeran atenciones y sirvieran para desbordar. El segundo, Iwobi, que probó su disparo y buscó a Ighalo al espacio. El último y el más peligroso, Chukwueze, que comenzó a recibir ya dentro del área amenazando con el último pase y el último regate.­

Argelia parecía haber renunciado a jugar con el balón para jugar contra el tiempo. Sólo Bounedjah en su eterna lucha con los centrales lograba ganar algo de aire, pero necesitaba la ayuda de otras piezas que nunca llegaban. Parecía cuestión de tiempo que Nigeria aprovechara el regalo. Y así fue, como suele ser, de la forma más insospechada. Tan insospechado fue el zapatazo de Etebo desde su casa que le pilló a Mandi con el brazo a medio recoger. Y le dio de lleno. Penalti. Ighalo transformaba y Argelia se metía en un lío morrocotudo.

La calidad de Riyad Mahrez desequilibró el encuentro. Foto: Focus Images Ltd.
La calidad de Riyad Mahrez desequilibró el encuentro. Foto: Focus Images Ltd.

Pero, otra vez, el miedo y la ambición. En un escenario muy similar al que vivió Argelia en su semifinal, una vez Nigeria hizo el tanto, se echó para atrás. Y los argelinos, Feghouli y Guedouira mediante, no dudaron en avanzar. Surgieron en estos compases algunas de las posesiones más lúcidas de los Zorros del Desierto, con Mahrez, Bennacer y Belaïli jugando a pocos toques e intercambiando posiciones por dentro.

Bensebaini fue un puñal por la izquierda y quizá se echó en falta a Atal por el otro costado, como quizá también a Ounas como revulsivo para aportar electricidad y desborde en los minutos finales. Pero no hizo cambios Belmadi, a pesar de la fatiga acumulada. Y no le hizo falta. Basicamente, porque en su equipo juega Mahrez. Y el bueno de Riyad es capaz de coger una falta en la frontal en el último minuto y clavarla por el palo del portero, para delirio de todos los argelinos, tan solo un segundo antes de que empezara la prórroga. Un jugador como él bien vale una final, se ha encargado de demostrarlo. La primera final en casi 30 largos años para los argelinos. La tercera de toda su Historia. A Nigeria le tocará esperar.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

Enhorabuena a todo MI por la estupenda cobertura que estáis haciendo de la Copa África. Sois los mejores!

Una pequeña corrección a este artículo, y al de la previa de ayer que también estaba mal. Argelia jugó la final de 1980 y la perdió contra Nigeria por 3-0, con lo que la del viernes será la tercera final para los Zorros del Desierto.

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