Argelia se cansa de sorpresas

Riyad Mahrez of Manchester City prior to the Premier League match at Wembley Stadium, London
Picture by Martyn Haworth/Focus Images Ltd 07463250714
29/10/2018

Argelia confirmó las buenas sensaciones que viene dejando en esta Copa África clasificándose para las semifinales de este torneo y erigiéndose como la principal favorita todavía en pie. Lo hizo ante una Costa de Marfil que opuso una resistencia colosal y que por momentos hizo méritos para ser la que se salvara del noqueo y luchara por un puesto en la final. No fue así. La tanda de penaltis dictó sentencia y los marfileños, que han ido de más a menos en este torneo, tendrán que conformarse con haber encontrado sinergias positivas para varias de las piezas de su proyecto. Los argelinos, por su parte, siguen demostrando una superioridad táctica y técnica que difícilmente está al alcance de los otros tres semifinalistas. Aun así, desde el físico y el atrevimiento, Costa de Marfil les llevó hasta el borde del precipicio y tuvo ocasiones para ganar. Pero esta Copa parece haber agotado ya su cupo de sorpresas.

Costa de Marfil 1 (3)
Argelia 1 (4)

Costa de Marfil vs Argelia - Football tactics and formations

Lo cierto es que, desde el punto de vista del ritmo y del juego, fue uno de los partidos más atractivos de lo que va de competición. Ibrahim Kamara, seleccionador marfileño, siguió optando por dejar a Nicolas Pepé en el banquillo tras unos primeros encuentros más que decepcionantes, a pesar de ser su hombre de más talento. Gradel y Zaha ocuparon las bandas, jugando de manera muy vertical y buscando siempre el uno para uno. En el centro del campo, Kamara dio entrada a Sangaré para formar, junto a Kessié, una pareja de interiores con mucho vuelo por delante del pivote Serey Die, otorgando así ida y vuelta a su equipo y mucho despliegue físico con y sin balón.

En Argelia jugaron los once de siempre y pronto se empezó a entender por qué. La posición centrada y libre de Feghouli, que tan pronto parece segunda punta como pivote, es el eje en torno al que gira todo el resto de piezas, que están en constante movimiento. Belaïli y Mahrez inician las jugadas bien abiertos en los costados para dar amplitud, pero caen constantemente al medio para ofrecer salida y triangulaciones, intercambiando posiciones una vez allí y dejando que las bandas las ocupen los ofensivos laterales Atal y Bensebaini.

Wilfried Zaha lideró a Costa de Marfil. Foto: Focus Images Ltd
Wilfried Zaha lideró a Costa de Marfil. Foto: Focus Images Ltd.

Aun así, el dominio en los minutos iniciales fue para Costa de Marfil. Los Elefantes iniciaban sus jugadas con paciencia y aceleraban en los metros finales. Gradel y Zaha se midieron constantemente a los laterales argelinos, provocando más de una ocasión de peligro y el lucimiento de M’bolhi. Con los minutos se fue rehaciendo Argelia, cuyas posesiones pasaron a durar más y acabar más arriba. Belaïli, el extremo izquierdo del Esperance de Túnez, tuvo un papel crucial aquí siendo el receptor y acelerador de muchos ataques ya que Bennacer no estaba brillando en la sala de máquinas como en otras ocasiones. También destacó enormemente el papel de Bounedjah jugando de espaldas, peleando cada balón contra los centrales y devolviendo apoyos de excelente calidad.

En uno de esos balones que ganó el 9 argelino, Bensebaini colgó un centro desde el costado izquierdo que convirtió en gol Feghouli, llegando libre desde segunda línea tras haber iniciado él mismo la jugada. Tras el gol, Argelia bajó una marcha su ritmo y especuló. La lesión de Atal y la entrada de Zeffane también contribuyeron a esa deriva conservadora que Costa de Marfil tampoco supo aprovechar, acusando el golpe anímico y ayudando a que el juego se espesara.

Riyad Mahrez destacó por su movilidad. Foto: Focus Images Ltd
Riyad Mahrez destacó por su movilidad. Foto: Focus Images Ltd.

Y para golpe anímico el que vendría nada más comenzar el segundo tiempo. Gbohouo, el meta marfileño, arrolló a Bounedjah en el área costándole un penalti a su equipo. El propio delantero del Al Sadd sería el encargado de lanzar la pena máxima, enviándola fuera tras golpear en el travesaño. Se abrió un impasse extraño en el encuentro, con Argelia en shock por la oportunidad perdida y Costa de Marfil eufórica y volcada al ataque tras verse virtualmente eliminada. Paradigmático era el caso de Bounedjah, que anduvo completamente desquiciado y al borde del llanto durante los minutos posteriores a su fallo y acabó por ser sustituido. Los marfileños no desaprovecharon el momento. De una clara ocasión armada por Feghouli, que parecía presagiar el resurgir argelino, nació un contragolpe que culminó en gol con honores Kodja, que hasta entonces había estado bien atado por Mandi y Benlamri. Es el primer y único tanto que ha encajado Argelia en esta Copa, que se dice pronto.

Pero el momento de dominio marfileño se quedó ahí. Los de Kamara optaron por replegar con el botín del gol a salvo y dieron alas a Argelia para lamerse las heridas. Feghouli comenzó a aparecer muy atrás para darle fluidez a la salida, y Guedioura dirigió las posesiones para asentar a su equipo arriba. Con Slimani de 9, eso sí, se buscó quizá demasiado el centro de manera precipitada y no tanto el apoyo como cuando estaba Bounedjah. A escasos minutos de los 90, Adam Ounas entró por un tocado Mahrez y revolucionó el encuentro. Sus conducciones y regates aplastaron a Costa de Marfil en su área, pero no evitaron la prórroga.

Islam Slimani tuvo ocasiones para marcar. Foto: Focus Images Ltd
Islam Slimani tuvo ocasiones para marcar. Foto: Focus Images Ltd.

Y en el tiempo extra, los marfileños volvieron a tener su momento. Kamara, como acostumbra a hacer independientemente del resultado, dio entrada a dos hombres ofensivos, Bony y Cornet, que ayudaron a desnivelar la balanza. Especialmente incisivo estuvo el hombre del Lyon, aportando mucha profundidad y desborde cuando el cansancio apretaba. La prórroga fue un buen resumen de las virtudes del encuentro, con ambos equipos haciendo méritos para vencer y buscando precisamente la victoria de manera activa. Argelia pudo evitar los penaltis en una acción de Slimani, pero sufrió lo indecible para no conceder en las últimas jugadas a balón parado.

Ya con el tiempo cumplido, M’bolhi se erigió en héroe para Argelia al parar el penalti de Bony. Aún hubo tiempo para que el inconsolable Bounedjah, que seguía dándole vueltas a su fallo en el segundo tiempo a lágrima viva,  tuviera otro infarto. Belaïli mandó al palo el penalti que debía ser de celebración. Pero Serey Die la estampó contra el mismo poste en el siguiente lanzamiento, y Argelia pudo, al fin, celebrar. Los de Djamel Belmadi quizá iniciaban el torneo un escalón por detrás de Egipto o Marruecos, pero a estas alturas sostienen la vitola de favoritos a alzarse con el trofeo, con el permiso de Senegal. Costa de Marfil, por su parte, se marcha con la cabeza alta pero con trabajo que hacer para volver a estar en ese grupo de candidatas a lo más alto. Allí, a lo más alto, es adonde quiere llegar Argelia para repetir el título que lograron en 1990.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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