A Madagascar le va la marcha

Mesut Ozil of Arsenal wins the header from Anicet of Ludogorets Razgrad during the UEFA Champions League match at the Emirates Stadium, London
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19/10/2016

La etiqueta de equipo revelación de la fase de grupos de la Copa África de Naciones corresponde a la selección de Madagascar. Uno de los tres países debutantes en el torneo, beneficiado de la ampliación a 24 participantes, ha aprovechado el escaparate internacional para demostrar por qué se convirtió en uno de los primeros combinados nacionales en sellar su pasaporte para la fase final. Quizás, en los pronósticos más optimistas, se podía imaginar una Madagascar clasificada para octavos. Había superado un grupo preliminar difícil y competía con Burundi, otro debutante cuya estructura federativa tampoco parecía muy desarrollada, en un formato que permite progresar a los cuatro mejores terceros. Sin embargo, más difícil era imaginar una selección de Madagascar que terminara primera de grupo, por delante de la mundialista Nigeria y de la emergente Guinea, con siete puntos de nueve posibles y solo dos goles encajados. Su triunfo en el duelo directo contra Nigeria fue una de las mayores sorpresas de esta edición de la Copa África. Al menos sobre el papel.

Madagascar es una selección confeccionada por futbolistas modestos que militan principalmente en clubes alejados de la élite en Francia. Del once que derrotó a Nigeria en la tercera jornada de la fase de grupos, solo tres titulares militaron en una primera división europea en la última temporada. Thomas Fontaine jugó siete partidos con el Stade Reims, Anicet Abel pertenece al Ludogorets (foto de portada) y Marco Ilaimaharitra es una pieza importante en el Charleroi belga. También Metanire ha jugado en la MLS con el Minnesota United tras disputar apenas un puñado de partidos con el Reims en la primera división francesa en la primera mitad de curso. El once lo completaba Ibrahim Amada, en el MC Alger argelino, Carolus Andriamatsinoro, que pertenece al Al-Adalah de Arabia Saudí, y varios futbolistas que viven su día a día en la Ligue 2 francesa, el JS Saint-Pierroise de las Islas Reunión o incluso, en el caso del guardameta, el Martigues de la cuarta categoría del fútbol galo. Esos futbolistas ganaron a un rival repleto de futbolistas asentados en las primeras divisiones de las principales ligas europeas y con experiencia en el Mundial de Rusia, donde anduvieron cerca de eliminar a Argentina en la fase de grupos. Y ganaron sin Jerémy Morel, el defensor del Olympique de Lyon que ostenta el cartel de futbolista más contrastado del elenco malgache, que todavía no ha podido estrenarse en la Copa África por culpa de una inoportuna lesión.

The Nigeria team before the 2018 FIFA World Cup match at St Petersburg Stadium, St Petersburg Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 26/06/2018
Madagascar acabó primera de grupo por delante de Nigeria. Foto: Focus Images Ltd.

¿Qué virtudes, entonces, han llevado a Madagascar a sorprender a sus rivales en esta Copa América? Sobre todo, una visión colectiva por encima de la media en las selecciones africanas. El conjunto malgache se ordena a través del pase corto y avanza con las líneas bastante juntas tanto en ataque como en defensa. A partir de un 4-3-3 que muta en 4-4-2 en función de dónde presione el centrocampista con mayor licencia para descolgarse en ataque, Madagascar ha procurado defender a una altura considerable a lo largo de la competición. Evita recular en exceso, donde la fragilidad de sus individualidades puede quedar en evidencia, y pretende forzar errores en los envíos a los centrocampistas rivales. Si roba en esa zona, pone al adversario en un compromiso porque luego se despliega con velocidad, como le ocurrió a Nigeria. Por otro lado, cuando tiene el balón, Madagascar progresa sin excesiva prisa, buscando normalmente las combinaciones más sencillas con los compañeros más cercanos. A diferencia de otras selecciones que juegan en largo a la más mínima oportunidad, el poseedor en Madagascar intenta retener la pelota. Si no hay una opción factible hacia delante, es habitual ver cómo la posesión recula para buscar una nueva oportunidad. En ese aspecto, ayuda que sus futbolistas más contrastados actúen en esa parcela del campo. Anicet Abel, del Ludogorets, es el encargado de mantener la posición mientras Ilaimaharitra, del Charleroi, le acompaña en esos primeros pases. La ausencia del futbolista del club belga en la próxima ronda de octavos de final, por sanción, será una baja sensible para los malgaches.

El sentido colectivo de Madagascar explica por qué la selección isleña ha plantado cara a rivales de la entidad de Guinea y Nigeria, con dificultades para imponerse a través del juego. Y cuando han generado ocasiones de gol se han topado con el fantástico rendimiento bajo palos de Melvin Adrien, un guardameta ágil que protagonizó media docena de paradas de mérito en los duelos ante Guinea y Burundi. Sin embargo, también es llamativo el provecho de las acciones a balón parado del combinado malgache. Mas de la mitad de sus tantos se han gestado en jugadas de estrategia. Igualó el tanto inicial de Guinea en el debut en un saque de esquina, ganó a Burundi en una lanzamiento de falta y selló el triunfo ante las Superáguilas con otro libre directo, en este caso algo afortunado tras un rebote en la barrera. Este es su principal recurso ofensivo conjuntamente con la velocidad de Nomenjanahary y Andriamatsinoro por las bandas después de cada recuperación de balón.

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Pese a la meritoria fase de grupos del conjunto malgache, Madagascar deberá mostrar su mejor versión para seguir progresando en el torneo. Nigeria se ha cruzado con Camerún y Guinea intentará frenar a Argelia en octavos, pero tampoco resulta asequible el emparejamiento del campeón del grupo. Madagascar se medirá a la República Democráctica del Congo, semifinalista en 2015 y entre los ocho mejores equipos del continente en 2017, otra selección con un buen puñado de futbolistas a priori mejores que los que defienden la camiseta del cuadro isleño aunque no siempre ordenados de forma óptima. La derrota de los Leopardos en el debut ante Uganda les relegó a tener que pelear por entrar en las eliminatorias como una de las mejores terceras, que es lo que finalmente ocurrió. Quizás no atesora el nivel del vigente campeón ni el potencial del conjunto del norte del continente, pero incluso así sobre el papel debería ser superior a Madagascar. Aunque, a pesar de todas las dificultades, si algo han demostrado los bueyes -mote con el que se conoce también al combinado nacional de Madagascar- es que les va la marcha cuando a otros les puede la presión. Si Benín pudo con Marruecos, Madagascar no se creerá menos.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

Grata sorpresa. Me gustaba el grupo B con Guinea, Madagascar, Nigeria y Burundi, pero pensaba que Guinea era la que tenía opciones de hacer cosas molonas y hasta ahora han sido Madagascar el equipo a seguir

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