Brillar y avanzar

Iwobi. Foto: Focus Images Ltd.

Nigeria ha asegurado su clasificación matemática para los octavos de final de la Copa África tras lograr su segundo triunfo por la mínima en dos jornadas. Las Superáguilas se impusieron a Guinea con un fútbol plano y poco vistoso pero efectivo que neutralizó a una de las selecciones llamada a ser revelación del campeonato. Con el mismo fútbol rascaron un triunfo apretado ante la cenicienta Burundi en la primera jornada. Queda la sensación de que la suma de individualidades que junta esta selección aspira más allá del nivel colectivo que han mostrado en su toma de contacto con el torneo. Por ahora Nigeria vence, que no es ni mucho menos poco. Pero Gernot Rohr tuerce el gesto y sigue probando cosas. El grupo era asequible pero las eliminatorias no perdonan.

Nigeria 1 (Omeruo 73′)
Guinea 0

Nigeria vs Guinea - Football tactics and formations

Ante Guinea, Rohr introdujo 5 cambios en el once. En la defensa Awaziem entró por el lesionado Shehu y Balogun lo hizo por un Ekong que dejó buena imagen iniciando jugada en la primera jornada pero que estuvo falto de contundencia. Es en la línea de atacantes donde más piezas movió el seleccionador nigeriano. Ighalo y Musa se ganaron el puesto como revulsivos en el primer encuentro y Moses Simon entró para aportar desde la banda el trabajo que no haría Obi Mikel en una mediapunta ahora ocupada por Iwobi.

Iwobi, precisamente, es de los jugadores que más expectativas cargan en sus hombros para brillar y hacer brillar a las superáguilas. Rohr ha declarado que quiere que Iwobi marque más goles, pero es quizá eso y algo más de constancia lo único que le está faltando al atacante del Arsenal. Colocarle por dentro ha permitido dar entrada a un jugador más ofensivo como Musa en banda y algo más de dinamismo al ataque nigeriano cuando hay espacios, pero en estático los de verde y blanco se atascan por dentro e Iwobi no encuentra el hueco para encarar la portería rival con peligro.

Nigeria vence pero no convence. Foto: Focus Images Ltd.
Nigeria vence pero no convence. Foto: Focus Images Ltd.

Guinea tampoco lo puso sencillo. Los de Paul Put tomaron la iniciativa del encuentro en los primeros compases cargando el peso de su juego por el flanco izquierdo. La conexión Fallete-Diawara-Naby Keita-Kamano aseguraba una sucesión de pases fiables que llevaban con facilidad el balón desde su área hasta las inmediaciones de la contraria. El doble pivote nigeriano formado por Ndidi y Etebo poco a poco fue logrando avanzar metros y contener esas subidas, pero durante 20 minutos sufrieron para no recular en exceso y acabaron teniendo que recurrir a las faltas para parar las incursiones de Naby Keita. El jugador del Liverpool, que aún se encontraba renqueante de la lesión que le apartó de la Final de la Champions y de la titularidad ante Madagascar, tendría que abandonar el encuentro en el segundo tiempo entre su falta de ritmo competitivo y las constantes tarascadas.

Fue un encuentro exigente en lo físico para todos. Las temperaturas en Egipto a las cuatro de la tarde, las alturas de la temporada y la polémica decisión de no realizar el “cooling break” no contribuyeron al brillo del espectáculo. En la línea física destacaron para las superáguilas Seka y Musa. El primero estuvo siempre atento en defensa a los desmarques de Sory Kaba, que no ha dejado de intentarlo en los dos partidos que ha jugado y se confirma como uno de los clavos a los que debe agarrarse Guinea para clasificarse. Musa, por su parte, le aportó ritmo y desequilibrio a su equipo, pero le faltó encontrar réplica en alguno de sus compañeros. Sorprendió que esa réplica no la pusiera Ighalo, que en el primer encuentro rompió a la defensa de Burundi con sus desmarques pero que ante Guinea se perdió en la lucha contra los centrales.

Ahmed Musa of Nigeria and Danny Rose of England in action during the International Friendly match at Wembley Stadium, London Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 02/06/2018
Ahmed Musa destacó en las filas de Nigeria. Foto: Focus Images Ltd

La principal fuente de peligro nigeriana es, sin duda, el balón parado. Su superioridad física es abrumadora en este aspecto y asegura a los de Rohr contar con dos o tres ocasiones claras de gol por encuentro, sumando los saques de banda que lanzan en largo. Omeruo pondría el 1-0 en un córner al que no se atrevió a salir Koné, una constante en el guardameta guineano en estos encuentros. Y fue a raíz del gol cuando Nigeria dejó mejores minutos. Empleando todos sus esfuerzos a la presión para dificultar las posesiones rivales, los de Rohr canalizaron todo su físico a una misma causa y comenzaron a encontrar espacios para transitar. También durante estos minutos Diawara dejó muestras de su personalidad tratando de asentar a Guinea arriba, y lo mismo hizo Kamano cayendo por dentro y asumiendo las responsabilidades del lesionado Keita.

Sólo la inseguridad bajo palos de Akpeyi, cuya titularidad por delante de Francis Uzuoho y Enzewa está siendo discutida, permitió soñar permitió soñar a los guineanos con una gesta. Lo cierto es que, a pesar de lo espeso de su juego, Nigeria controló los focos de peligro rivales más que ante Burundi, donde sí que sufrió más de la cuenta. Gracias a la clasificación matemática, Rohr tiene un partido para seguir probando teclas. Kalu, ya recuperado del desvanecimiento que sufrió en un entrenamiento hace unos días, y sobre todo Henry Onyekuru, que no ha disputado ni un minuto en ambos partidos a pesar de su gran temporada en el Galatasaray, podrían tener minutos y contribuir a darle brillo a una selección que avanza pero que no acaba de carburar. Y los cruces de verdad están ya a la vuelta de la esquina.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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