Argelia reina en África 29 años después

Riyad Mahrez of Leicester City prior to the Barclays Premier League match against Everton at Goodison Park, Liverpool.
Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072
19/12/2015

Inmersa en una profunda crisis social, Argelia encontró una válvula de escape en la Copa de África 2019. El bloque diseñado por Belmadi fue venciendo, convenciendo y dejando atrás a varios de los principales rivales por el título (Costa de Marfil en cuartos o Nigeria en semifinales) hasta proclamarse campeona en El Cairo frente a la Senegal de Sadio Mané. Por la mínima, sin practicar un juego preciosista y de nuevo dispuesta a defender con uñas y dientes el más pequeño de los botines como si de un gran tesoro se tratase. Pero campeona. 29 años después de erigirse reina africana dentro de sus propias fronteras, los Zorros del Desierto repitieron triunfo, esta vez lejos de casa, sin exponerse en exceso. El gran éxito de la selección no reside en el extraordinario talento de Mahrez, la movilidad de Feghouli, el orden de Mandi o la distribución de Bennacer. Tampoco en los destellos técnicos de Belaili o en la constante pelea del goleador Bounedjah. Sin la respuesta colectiva del grupo, la simple suma de individualidades no les habría bastado para levantar el trofeo. En la final celebrada en la capital de Egipto, Argelia supo conservar la ventaja conseguida a las primeras de cambio merced a un disparo del mencionado Bounedjah que Sané desvió hacia su propia portería sin pretenderlo. Con toda la fortuna del mundo, el cuero trazó un parábola imposible hasta encontrar la red. Desde entonces, orden y solidaridad para terminar haciéndose con la segunda Copa de África de su historia.

El tanto de Bounedjah cambió por completo el choque cuando éste no había llegado ni a su tercer minuto. El delantero del Al Sadd catarí dejó atrás a Kouyaté abriéndose espacio entre la defensa senegalesa, alcanzó la frontal del área y donde otros se lo piensan él no dudó. En lugar de cederle el esférico a Mahrez, mejor posicionado a su derecha, chutó el balón con toda su alma. De no contar con la inesperada ayuda de Sané, la pelota jamás hubiese llegado a su destino, pero así de caprichoso es el fútbol. El punta, discutido en su país por no ver puerta desde la jornada inaugural contra Kenia, corrió a celebrar el tanto abrazándose a su seleccionador, quien en todo momento mantuvo la fe en el batallador atacante de 27 años. Rotas la tablas, a Senegal le faltó lucidez cuando trató de atacar en estático, porque Saivet no apareció y Niang disparó con balas de fogueo. Tampoco logró rescatarla Mané, un tanto encasillado en la banda izquierda. El duelo creció en tensión, mantuvo la emoción del resultado hasta el final y se vio alterado por más de un rifirrafe entre jugadores, pero siempre estuvo en las manos de una Argelia en la que a su gran estrella, Mahrez, no se le caen los anillos por pasar más tiempo ayudando a su lateral, Zeffane en ausencia del lesionado Atal, que eliminando rivales en el balcón del área contraria.

Senegal 0 
Argelia 1 (Bounedjah 2′)

Senegal vs Argelia - Football tactics and formations

De Argelia decíamos que “es el típico conjunto del Norte: mejor organizado tácticamente que los del África subsahariana (pocos defensores más fiables que Mandi se pueden encontrar en el certamen) y con individualidades exquisitas que aportan un punto de pausa y criterio que marca diferencias en contextos atropellados”. Por fortuna para Belmadi, ningún oponente dio con la tecla para colocarse por delante en el marcador y situar a Argelia en una posición incómoda. Hubiese sido interesante evaluar la madurez del grupo en un escenario más cuesta arriba, porque durante toda la competición los Zorros del Desierto manejaron resultados favorables, y su estupendo equilibrio defensivo acabó marcando diferencias. No padecieron infortunios más allá de un controvertido penalti señalado al propio Mandi en cuartos contra Costa de Marfil, mantuvieron de principio a fin una organización impecable y, en los lances determinantes, donde se decide el nombre del campeón, sacaron a relucir su pegada, ya sea a través de la impresionante zurda de Mahrez o con una buena dosis de suerte, como pudo comprobar anoche Bounedjah. Todo lo contrario a Senegal. En los Leones de Teranga, Aliou Cissé se quedó corto, como los disparos de Sabaly, Sarr o Niang. Este último disfrutó de la mejor ocasión del primer tiempo, pero su zapatazo se marchó lamiendo el larguero. Faltaron ideas y recursos.

Ya en la segunda mitad, el VAR invitaría a reevaluar un penalti señalado al mediocentro Guedioura por mano. La intervención salvadora del vídeoarbitraje evitó males mayores para Argelia, bien asentada sobre el terreno de juego. Los minutos transcurrían y Senegal no sabía dónde encontrar ventajas para acercarse a la meta argelina. Tanto es así que el último cuarto de hora se consumió sin ni siquiera herir a la futura campeona, resistente como el acero en la gran final como durante toda la Copa de África. En el torneo del control y la rigidez, la mezcla perfecta de Belmadi se llevó el gato al agua. Ninguna selección manejó mejor los dos registros: con y contra el balón. Mahrez, mejor jugador ante Senegal, y Bennacer, MVP del torneo, así lo acreditan. Si alguien mereció levantar el trofeo de campeón fue la tercera vía del Norte. Marruecos y Egipto ‘resbalaron’ por el camino, pero Argelia mantiene el honor intacto. Si impera la razón y el proyecto deportivo goza de cierta estabilidad –a menudo una quimera–, la actual reina del continente se encontrará en disposición de intentar prolongar su hegemonía. Los mimbres y el entrenador son fiables.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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