Senegal condena a Túnez por sus pecados

Sadio Mane of Liverpool celebrates following the UEFA Champions League Semi-Final match at the Stadio Olimpico, Rome
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02/05/2018

Y fueron muchos para purgar. Demasiados para encontrar la salvación de la final. Senegal ajustició a su rival ante tanto regalo. Primero Khenissi envió a las nubes un mano a mano con Gomis tras un excelente envío largo de Dräger, un lateral diestro que tan solo había acumulado 27 minutos en el torneo. Más tarde, Ferjani Sassi lanzó de forma horrible un penalti que él mismo había forzado tras hacer golpear su disparo en el brazo de Koulibaly. Y por último, el portero Hassen le puso el lazo a la ristra de fallos calamitosos con una salida en falso en la prórroga que terminó despistando a un Bronn cuyo desvío terminó en la red. Mucho error para tan suculento botín en juego.

Llueve sobre mojado en la portería tunecina, territorio movedizo para el asentamiento duradero de un arquero en los últimos tiempos. En el Mundial de Rusia, vimos en liza hasta a tres porteros: Hassen, Ben Mustapha y Aymen Mathlouthi, uno de los últimos referentes aunque sin demasiado nivel. Lejos quedan los Sadok Sassi, Chokri El Ouaer y Ali Boumnijel que sí dotaron de confianza y estabilidad el marco de las Águilas de Cartago. Senegal, más protagonista y voluntariosa en el juego que su rival, simplemente dejó que su entereza decantara la balanza y, por segunda vez en su historia, pisará la alfombra roja continental. El único precedente fue en 2002, con los irrepetibles Fadiga, Bouba Diop, El Hadji Diouf y un tal Aliou Cissé. Sí, lo ha vuelto a hacer. Es el hilo conductor de las dos generaciones más doradas del país.

Senegal 1 (Bronn (pp) 101′)
Túnez 0

Tunez vs Senegal - Football tactics and formations

El partido fue un avispero de volatilidad, ocasiones, jugadas controvertidas e intervención polémica del VAR y del mismo árbitro. A los seis minutos de fallar su penalti Ferjani Sassi, le tocó el turno a Senegal. También tuvo la oportunidad de avanzarse en el marcador desde los once metros y, tal y como respiraba el partido, el que primero hincara el diente tenía claramente las de ganar. Y así acabó siendo, aunque al choque aún le quedaba suspenso, porque Henri Saivet desperdició también su ventana. Hassen leyó bien su intención y desbarató con su estirada el primero del partido. Fue clave a la hora de forzar el penalti un Ismaila Sarr que suele combustionar los encuentros cada vez que sale.

La lástima es que no se le vio desde el principio. Tampoco a Keita Baldé, que ni tan siquiera tuvo minutos. Sorprendentemente, Aliou Cissé se decantó por Krepin Diatta, el joven extremo diestro del Brujas. Muy aplicado pero poco resolutivo, lejos del talento y de la incidencia de sus dos competidores. Supongo que, por tratar de entender al seleccionador, prefirió unos primeros 60 minutos de desgaste para luego desequilibrar con sus hombres más decisivos y frescos. Tal vez incluso arrastraban algún problema físico. La cuestión es que Senegal, como era de esperar, se atascó a la hora de llevar la iniciativa. La construcción del juego se le hizo bola y apenas inquietó desde el ataque organizado. Al contrario que una Túnez que, consciente de su inferioridad, se dedicó a replicar y aprovechar los espacios. Y lo hizo con éxito porque, a diferencia de Senegal, le bastó unos pocos toques para crear aún más peligro. Pero pagó su candidez, y los Leones de Teranga no suelen dejar nunca libre a su presa.

Ambas firmaron la prórroga porque ninguna era capaz de ganar el partido hasta que Hassen se lo puso más fácil a Senegal que, aun así, tuvo que darle las gracias al árbitro etíope del partido. A falta de pocos minutos para los penaltis, Kouyaté despejó de cabeza un saque de banda de Túnez, que rebotó a una distancia prudencial en el brazo, totalmente enganchado, de Gueye. Es cierto que lo tenía en una posición natural pero tuvo algo de margen para retirarlo y el hecho diferencial fue que desbarató un ataque muy prometedor porque, a su espalda, se encontraba Chaalali listo para embocar. El árbitro pitó penalti. Lo tuvo claro. Pero tras ser avisado por el VAR, fue a revisar la jugada al monitor y consideró que su brazo no era lo suficientemente punible por estar casi atado al tronco. Inconcebible que el VAR avise al colegiado si no hay ni una sola imagen que contradiga lo que vio y señaló: penalti por unas manos meridianas en el área. Uno ya se pierde en las insondables profundidades de los protocolos y de sus interpretaciones ambivalentes en función de si es Copa África, Copa América, Liga española o Mundial de Francia.

En un partido plomizo que no se rebobinará, Senegal, sin necesitar la mejor versión de su principal espadachín Mané, alcanzó una final de Copa de África por segunda vez en su historia. Exhibiendo dificultades, sí. Pero también una densa argamasa competitiva que no suele fallar. Y si no, aparecerán los Diagne, Keita Baldé, Wagué, Sarr o Konaté desde el banquillo. El mazo de los Leones de Teranga sigue retumbando con fuerza en Egipto, aunque eso no es difícil teniendo en cuenta el desolador aspecto que ofrecen los estadios. Totalmente vacíos y anestesiados. La Copa de África continua, por muchos motivos, impregnando la escena de surrealismo pero la que más realidad y hormigón le mete a los partidos es Senegal, la más firme candidata a conquistar por primera vez el cetro continental. Y, por encima de todo, a firmar condenas y mandar al purgatorio, no le gana nadie.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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