Un equipo para Ziyech

***NETHERLANDS OUT***
Hakim Ziyech of Ajax Amsterdam and Jan Vertonghen of Tottenham Hotspur during the UEFA Champions League Semi-Final match at Amsterdam Arena, Amsterdam
Picture by Sjoerd Tullenaar/Focus Images Ltd +31655744888
08/05/2019

Marruecos se ha confirmado como una de las candidatas a salir campeona de esta Copa África. Sus victorias por la mínima ante Costa de Marfil y Namibia han mostrado sus hechuras de equipo trabajado, solvente y creativo. Hervé Renard ha conseguido conjuntar y sacar el máximo de piezas muy distintas y muy complementarias entre sí. Quizá, eso sí, salvo una. Ziyech ha dejado muestras de una calidad por encima de la media durante este torneo pero no ha sido la constante que acerque a su equipo a ganar partidos. Y no ha sido por falta de intención, ni suya, ni de sus compañeros, ni de su cuerpo técnico. Simplemente aún no ha surgido esa chispa. Pero mientras llega, Marruecos ya ha logrado el pase a la ronda de eliminatorias.

Hervé Renard, campeón de África con Zambia (2012) y Costa de Marfil (2015). Foto: Ben Sutherland.
Hervé Renard, campeón de África con Zambia (2012) y Costa de Marfil (2015). Foto: Ben Sutherland.

Hervé Renard, uno de los técnicos más laureados de la confederación tras la consecución de la Copa África en 2012 con Zambia y en 2015 con Costa de Marfil, ha logrado armar un equipo propositivo y con un ritmo algo superior a la media del continente. La columna vertebral es la misma que en el Mundial de 2018, cuando los marroquíes lograron rascarle un empate a España pero no lograron reponerse del golpe de perder ante Irán en el último minuto. Para el torneo de este año, Renard está formando con un 4-2-3-1 en el que los extremos tienen tendencias muy interiores y se intercambian las bandas dentro de un mismo encuentro y una misma jugada. Achraf y Dirar se encargan de dar profundidad y amplitud desde los laterales, En-Nesyri se pelea con los centrales y Nordin Amrabat con todos los demás.

En ese reparto de espacios, el carril interior suele quedar despejado para las incursiones de Ziyech. El extremo del Ajax está partiendo desde la derecha, quizá demasiado escorado y, a pesar de que lo intenta con insistencia, no está logrando ser excesivamente desequilibrante ni desde el desborde ni desde el golpeo, dos de sus mejores virtudes. Donde sí está ayudando Ziyech es en la circulación. Sus diagonales y combinaciones con Belhanda y Amrabat logran asentar a sus compañeros arriba y cerca de la zona de acción de En-Nesyri, pero a veces Ziyech busca recibir demasiado atrás y demasiado abierto, lanzándose de frente hacia dos líneas de oponentes a las que no logra desbordar. Los mejores minutos del ajacied fueron en la segunda parte ante Namibia, partiendo desde la mediapunta, con el rival replegado y Boufal y Amrabat ocupando las bandas.

Nordin Amrabat. Foto: Focus Images Ltd.
Nordin Amrabat está destacando con Marruecos. Foto: Focus Images Ltd.

Mención aparte merece el trabajo de Amrabat. El ex de Leganés y Málaga entre otros está siendo la constante en la que se edifican muchos de los ataques de Marruecos. Su arte en la lucha cuerpo a cuerpo una vez recibe el balón no es noticia, pero la sensibilidad que está mostrando para caer a ambas bandas, colgar envíos al área y filtrar pases desde la frontal hacia los desmarques de En-Nesyri es lo que verdaderamente consigue que su selección parezca permanentemente cercana al peligro. También, en el área contraria, está destacando por su sobriedad Saiss como acompañante del ya consagrado Benatia, y entre ambos y Bono están logrando que un equipo tan enfocado al ataque y con los laterales tan arriba no haya encajado en las dos primeras jornadas.

Es esta suma de individualidades desde lo colectivo lo que la logrado que Marruecos pudiera imponerse sin mayores dificultades a Costa de Marfil, otra gran candidata en horas algo más bajas. Una Costa de Marfil que sigue un camino paralelo al de Marruecos con Ziyech pero de manera más preocupante. El equipo de Ibrahim Kamara, técnico interino desde la destitución de Marc Wilmots, tampoco está logrando que su estrella, Nicolas Pépé, marque las diferencias. Pero es que el jugador del Lille apenas está entrando en contacto con el juego. Y cuando lo hace, está muy lejos del peligro y muy desafortunado en sus acciones. Kamara está alineando un doble pivote muy físico formado por Kessié y Serey Die al que le cuesta dar continuidad a los ataques y conectar tanto con Pépé como con Jean Michael Seri, que está apartado de la construcción en la mediapunta y no logra participar en el juego ni filtrar pases a los constantes desmarques de Kodjia.

Nabil Dirar y Achraf Hakimi están siendo clave desde los laterales. Foto: Focus Images Ltd
Nabil Dirar y Achraf Hakimi están siendo clave desde los laterales. Foto: Focus Images Ltd

En un torneo en el que habitúan los equipos formados a partir de bloques sólidos que dependen de la inspiración de estrellas ofensivas, lograr conectar ambas partes de la ecuación no siempre es sencillo, pero es diferencial a la hora de opositar al campeonato. Ni Marruecos ni Costa de Marfil están lográndolo del todo todavía, cada uno con sus diferencias, pero unos están traduciendo ese trabajo colectivo en dominio y los otros aún deberán girar las tuercas del engranaje. Marruecos ha cumplido y ya está en octavos. Allí esperan que Ziyech ponga ese plus que sus compañeros no tienen para lograr llegar a la cima.

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Foto de Portada: Focus Images Ltd.

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