La vieja guardia salva a Perú

Perú Globovision

Duelo de conjuntos necesitados en Maracaná. Perú, que bien pudo ganar su primer partido del torneo, tenía que demostrar que su clasificación para el pasado Mundial no respondió a la casualidad. Se contaba con la bicolor en los cuartos de final —su grupo es asequible—, pero no sólo importa alcanzar la meta, también la manera. Y la posición final,  que determinará los cruces. Por su parte, Bolivia vive en un estado de apuro permanente. El motivo no es otro que su pobre desempeño fuera de casa, algo que se fundamenta en que su plantel se integre, casi al completo, por jugadores de la liga boliviana. De las selecciones sudamericanas, es la de menor nivel. Y sería la más parca en recursos de todo el torneo de no haberse presentado una de las invitadas con una convocatoria completamente experimental.

Si hacemos el gran ejercicio de abstracción de olvidar el resultado, el segundo partido de la Copa América deja sensaciones dispares para Perú y Bolivia. El conjunto verde mejoró las prestaciones mostradas ante Brasil —a quien logró llevar al descanso sin anotar— y, dentro de sus limitaciones, encadenó breves períodos donde no sufría lo más mínimo. Especialmente, el tiempo que estuvo por delante en el marcador. Los peruanos, evidentemente felices por la victoria, deberían preguntarse hasta qué punto es lógico seguir dependiendo del acierto de Guerrero y Farfán como herramienta casi exclusiva para lograr la victoria.

Bolivia 1 (Martins 28’)
Perú 3 (Guerrero 44’, Farfán 55’, Flores 95’)

Peru vs Bolivia - Football tactics and formations

Propuso Gareca un 4-2-3-1, con la única novedad de Andy Polo en el flanco derecho, enviando a Farfán junto a su compañero de fatigas. Esto es, el sistema empleado en la recta final del encuentro ante Venezuela, ya que hasta ese instante se abogaba por el largo recorrido de los laterales, Trauco y Advíncula, y la bajada de Tapia a zona de centrales para sacar el balón jugado. Eduardo Villegas no realizó cambio alguno en el once, y volvió a plantear dos muros verdes de cuatro integrantes, con Raúl Castro cerca de Martins, por si el espigado delantero podía bajar alguna. El plan inicial seguía consistiendo en mandarle balones largos como quien lanza botellas al mar con un mensaje dentro. Así se evita que centrales y mediocentros se vean obligados a tratar de elaborar una jugada, y se asegura que la probable pérdida se produzca lejos de la zona peligrosa.

Precisamente fue Andy Polo, la novedad peruana, el único que puso algo de criterio y velocidad en los primeros compases del choque. Eso sí, con cuentagotas. El juego de la bicolor era espeso, y Bolivia amontonaba hombres en área propia. Al cuarto de hora, Gareca gritó desde la banda a uno de sus pupilos: «dominá la pelota». Desafortunadamente para él, la susodicha tenía otros planes. Bolivia encadenó un par de minutos de posesión, algo que Farfán contrarrestó con una buena ocasión. Pero una aventura de Saucedo se saldó con un disparo dentro del área que fue directo a la mano de Zambrano. El colegiado señaló penalti, pero de inmediato lo anuló por un inexistente fuera de juego previo. Gracias al videoarbitraje —que en este torneo dilata su decisión incluso en lances clarísimos—, Bolivia disfrutó de la ocasión más clara posible. Marcelo Martins, curtido en mil batallas en diferentes latitudes, no se puso nervioso y lo convirtió. Eso propició la enésima demostración de la importancia psicológica del gol. En los minutos siguientes, los bolivianos se lanzaban en posiciones acrobáticas a cortar balones, movían la pelota con criterio y, de haber tenido un espejo cerca, se habrían sorprendido hasta más guapos. También se vieron con el cuajo necesario para interrumpir el juego cuando era necesario. Eso sí, tras una de esas pausas, Saavedra perdió la bola en el centro del campo y Christian Cueva aprovechó el error para ponérsela en bandeja a su delantero. Guerrero salvó la salida de Lampe con un autopase que destilaba clase y la mandó dentro. Quedaba un minuto para el descanso.

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Tras la reanudación, Bolivia penalizaba el ímpetu de las entradas peruanas con nuevas pérdidas de tiempo. Un centro de Guerrero, descolgado circunstancialmente a banda, mejoró al impactar en Saavedra con una parábola que permitió a Farfán atacarlo con mucha convicción. Perú se ponía por delante. Hasta ese momento, la pareja de centrales bolivianos se había mostrado solvente, especialmente en centros laterales —sobre todo Luis Haquin—, pero Farfán le ganó el salto a Marvin Bejarano y no pudieron hacer nada. A partir de entonces, hubo un espejismo con un disparo peligroso de Raúl Castro, pero el peligro cayó del lado peruano en el último cuarto de hora. Casi siempre, con la participación de la vieja guardia. Guerrero y Farfán, 35 y 34 años. Eso sí, Guerrero debería ser más consciente de lo fundamental que es para su selección, ya que estuvo cerca de ser expulsado por una acción calcada a la que le costó la primera tarjeta amarilla. Pese al aumento de oportunidades, no fue hasta el último minuto del tiempo añadido cuando el recién ingresado Edison Flores sentenció con el tercero. Bolivia estaba volcada, con pocos efectivos atrás, y varios de ellos tirados por el suelo.

Gareca casi amarra los cuartos de final —si cae contra Brasil, parece que pasaría como uno de los mejores terceros—, y Bolivia, pese a mejorar su imagen, engrosa su registro de goles encajados. Su objetivo en la última jornada será plantarle cara a Venezuela, que se la juega, y marcharse con algún punto en el casillero, algo que no siempre ha conseguido en sus participaciones en la Copa América.

Foto de portada: Globovision

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