Brasil se atraganta con Paraguay

Gabriel Jesus todavía no ha marcado en este Mundial. Foto: Focus Images Ltd.

El partido se le hizo bola. No hubo manera de encontrar alivio goleador pese a registrar 26 disparos, amasar 500 pases, centrar 27 veces y regatear en 46 ocasiones. Tuvo que emerger la figura impertérrita de Alisson para salvar a una Brasil que coqueteó con el fuego durante todo el partido. No solo le atajó un disparo poderoso a Derlis González en la primera parte, sino que también fue providencial en la tanda de penaltis al comerle la moral a Paraguay deteniendo el primer golpeo de Gustavo Gómez.

En una especie de revancha masoquista, Brasil le devuelve el golpe histórico a una Paraguay que había vencido a la Canarinha en cuartos en los dos anteriores precedentes, resueltos desde los once metros, en 2011 y 2015. Lo grave y llamativo es que el conjunto de Tite haya necesitado retorcer la fortuna teniendo en cuenta que jugó desde el minuto 60 con uno más tras la expulsión del central Balbuena al derribar a Firmino en el alambre del área. Jugada dudosa que el árbitro, tras chequear con el monitor, señaló como falta, que acabó pateando Alves fuera por muy poco. Con el campo inclinado, y la entrada de Alex Sandro al descanso más las progresivas incorporaciones de Willian por la derecha y Paquetá a la desesperada, Brasil asedió pero el ejercicio de resistencia de Paraguay fue mayúsculo.

Brasil 0 (4p)
Paraguay 0 (3p)

Paraguay vs Away team - Football tactics and formations

A Tite le faltaba su principal bandera, y no me refiero a Neymar, sino a Casemiro. El hombre que mejor plasma su concepción de equilibrio y raciocinio sobre el césped. De hecho, las dos únicas derrotas que figuran en su haber ante Bélgica y Argentina fueron sin el volante de contención del Real Madrid. Allan tomó el relevo y cumplió con su cometido. Los que no ayudaron a dar continuidad a los ataques y velocidad al juego fueron Arthur y Coutinho. Permanentemente instalados en su zona de confort, priorizaron lo que mejor les funciona a lo que necesita el equipo. Recibieron cerca de la base de la jugada, apenas modificaron su habitual registro único de pedirla al pie, no buscaron zonas intermedias de recepción, y abusaron de sus respectivas jugadas patentadas. En el caso de Arthur: conducción con diez toques de más para acabar abriendo a una banda.

Brasil fue discontinua, no movió lo suficiente a una Paraguay tremendamente compacta, y adoleció de ritmo y ataque de espacios. Es complicado superar a bloques muy rocosos y trabajados simplemente desde la expresión individual o la recepción al pie. Se necesita movilidad, desmarques, intercambios, intención, frescura, inventiva. Aunque los laterales fueran casi extremos y Alves pudiera aparecer en la frontal para rematar jugadas de forma anárquica, Brasil necesitaba más. Lo intentó con irreverencia Everton pero no fue suficiente. Permutó con Gabriel Jesús para atacar mejor la banda izquierda del conjunto guaraní, bien custodiada por Junior Alonso como lateral y Arzamendia como interior. Sin embargo, el delantero del City se sintió algo incómodo partiendo desde la derecha, lo que acabó comportando que centrara su posición para relacionarse mejor con el juego y las ocasiones. Eso sí, cuando tiene posibilidad de conducir y regatear, es muy difícil de detener.

Eduardo Berizzo quiere que su equipo sea fiel a su estilo. Foto: Richard Calver/Focus Images Ltd.
El planteamiento de Berizzo cortocircuitó las posesiones brasileñas. Foto: Focus Images Ltd.

Eduardo Berizzo volvió a exhibir sus dotes de excelente estratega. Plantó dos líneas sólidas de cuatro, apuntaló la izquierda con un doble lateral, introdujo a Balbuena y Ortiz como nuevos resortes, se encomendó a la energía de Hernán Pérez, y apostó en la punta de lanza por la movilidad de un Derlis González que, tras firmar un partidazo lleno de despliegue, ocasiones, trabajo y rápidas transiciones, falló el penalti decisivo que permitió a Gabriel Jesús saborear la gloria. Paraguay tuvo colmillo defensivo, acometió persecuciones individuales y rotó con inteligencia a sus gregarios en el cometido de faltas para cortocircuitar el juego. Sobresalió Gómez en el mando y Richard Sánchez en el achique. Faltó algo más de participación de Almirón pero es cierto que esta versión metalúrgica de Brasil tiene físico para recuperar muy rápido el esférico.

Brasil no enamora. Tan solo encadena algunas asociaciones vertiginosas de vez en cuando o registra movimientos sísmicos desde la individualidad. Pero ahí sigue, con su vitola prácticamente intacta, sin encajar ningún gol, con un Alisson agigantado, una pareja de centrales tremendamente sobria y un abanico ingente de posibilidades en ataque. Acaba aplastando por físico y variantes, pero ya es el segundo partido en que se seca su capacidad anotadora.

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Sin espacios y con rivales parapetados, se requiere, más que el mazo y la contundencia, la capacidad de generar calidad a través de una sucesión de jugadas bien interpretadas y ejecutadas. Y ahí Brasil chirría y empieza a desafinar, por mucho que los más puristas se encomienden a Arthur como motor del fútbol hilvanado. Lejos de contribuir a mover a los rivales, y por mucho que se suelte más la melena con Brasil, favorece su reordenamiento. Y Coutinho no tiene término medio: o la pide en una zona intranscendente o pisa área solo para controlar y acabar. Brasil se atragantó ante Paraguay pero al menos pudo salvar la situación. Su granito de arena ya está puesto, ahora le toca a Argentina.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

Me gustó, de nuevo, un Derlis que ha sido de los mejor de la Copa. Por lo demás, coincido con el análisis de Brasil. Aunque no encaja, tiene suerte y está a dos partidos de ser campeona.

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