Alves y Gabriel Jesús restauran el Mineirao

Gabriel Jesus of Brazil during the International Friendly match at Stadium MK, Milton Keynes
Picture by Martyn Haworth/Focus Images Ltd 07463250714
20/11/2018

Esta vez sí, Brasil aprovechó la localía de Belo Horizonte y se impuso a Argentina desde la solidez paradigmática del titeismo y agarrada al desequilibrio y a la profundidad de su banda derecha, colosal para decantar el juego en los compases iniciales que condicionaron el desarrollo del partido. No ofreció el clásico sudamericano grandes sorpresas: la anfitriona, como en el resto de la Copa, no encajó gol; los defensores albicelestes fueron incapaces de contener las arrancadas desbodantes de los adversarios que los retaban desde la potencia y el engaño; Messi quiso, lo intentó, asumió protagonismo, pero no pudo marcar diferencias a la altura de lo que suele hacer en el Barcelona. Todo, por lo tanto, dio continuidad a las tendencias predominantes en el torneo.

Brasil 2 (Gabriel Jesús 19′, Firmino 71′)
Argentina 0

Brasil vs Argentina - Football tactics and formations

No hubo grandes sorpresas en los planteamientos. Alex Sandro le ganó la partida a Filipe Luis en el lateral izquierdo brasileño y Casemiro regresó para ocuparse de la zona de influencia de Messi. Scaloni repitió equipo por primera vez y mantuvo a Acuña en el interior izquierdo. Pronto se vio que la actitud de Argentina era más presionante que la de Brasil. Los de Tite se concentraban en cerrar líneas de pase y evitar que Paredes pudiera conectar con futbolistas más adelantados, limitándole a devolver la pelota a los centrales o a jugar en horizontal hacia unos laterales que mostraron escasa profundidad ante la vigilancia permanente de Everton y Gabriel Jesús, muy disciplinados para dibujar un 4-1-4-1 en fase defensiva. Por contra, Lautaro y Agüero sí imprimieron agresividad a sus movimientos en el inicio de la jugada rival, impidiendo que Arthur y Coutinho pudieran recibir cómodamente. De todos modos, y siguiendo las líneas maestras del libreto de su entrenador, Brasil sí fue un equipo incisivo cuando le tocó atacar: incorporó permanentemente a Daniel Alves, intercambió las posiciones de Gabriel Jesús y de Firmino y buscó que sus circulaciones de balón tuvieran vértigo. Con Everton más apagado que de costumbre -fue sustituido por Willian al descanso-, el protagonismo ofensivo recayó mayormente en el costado derecho, en el que el atacante del Manchester City está firmando una Copa América formidable. Sólo le faltaba el gol, y lo encontró en la acción que empezó a decantar la semifinal.

Antes, Argentina había amenazado con un disparo de Paredes desde larga distancia que rozó la escuadra. El centrocampista del PSG constituye, junto a la eclosión de Lautaro, la mejor noticia para el fútbol de su país en esta Copa. También para el cuadro parisino que lo firmó del Zenit en el último mercado de invierno: por fin, el campeón francés tiene a un medio centro de verdad. Sin embargo, tampoco él pudo detener a Daniel Alves en la jugada del 1-0. El ex lateral del Barcelona le tiró un sombrero a Acuña, y cuando Paredes acudió a socorrerlo, se fue al suelo demasiado pronto, cayendo ante el engaño experto de la locomotora de Bahía, cuyo primer tiempo fue impresionante. El sistema defensivo albiceleste se descompuso: Otamendi salió a anticipar a destiempo y se quedó en zona de nadie, Firmino tiró una diagonal a la banda que desconcertó a Tagliafico, Coutinho atacó el primer palo y ocupó la atención de Pezzella, y Foyth llegó tarde al remate de Jesús, que apareció como delantero centro. Academicismo en los movimientos y calidad en la ejecución. Gol de un equipo que es mejor.

Desde entonces, Argentina se fue haciendo con el balón y probablemente generó suficientes ocasiones como para empatar. Tuvo dos palos -de Agüero de cabeza en una acción a balón parado y tras un remate de Messi en el segundo tiempo aprovechando una rara pérdida brasileña en una zona de riesgo-, reclamó dos penaltis -el segundo, ya con 2-0, lo pareció mucho, y el primero llegó en la acción previa al tanto de Firmino, por lo que, en caso de haberlo considerado oportuno, el VAR podría haber anulado toda la acción y darle al equipo de Scaloni la oportunidad de empatar-. Y sin embargo, Brasil siempre pareció poseer un control emocional de la situación, como si supiera que iba a tener la oportunidad de sentenciar el duelo al contragolpe. En efecto, Jesús, tirado en esta ocasión al costado izquierdo, recogió un balón muerto en campo propio y aceleró hacia la portería rival. Foyth no se enteró de la película. Seguía mirando al área adversaria, como si esperara que se pitara pena máxima o pensando que Brasil iba a tirar el balón fuera. Esta incomprensible desconexión dejó al punta del Manchester City con todo el carril libre, y cuando le salieron al paso los centrales los arrolló. Pezzella, a campo abierto, quedó en evidencia. Firmino acompañó la jugada desde el otro sector y empujó el balón en el segundo palo. Doce años después, Brasil regresa a la final de una Copa América.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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5 comments

Brasil fue puro Tite esta madrugada. Equipo pragmático, confiado y manipulador del contexto, tanto desde la presión inicial como con el resultado a favor.

Pero mi gran duda es hasta qué punto forzó la maquinaria Tite, porque creo que Brasil sufrió más de lo habitual y de lo que su plan parecía insinuar. Argentina y Messi firmaron su mejor partido de esta Copa América, pero no fue suficiente, pues delante tenían al equipo con más certezas de todo el continente.

Siempre que veo a Argentina me parece contradictorio su juego, intuyo que quieren jugar al clásico 4-4-2 con lineas juntas y presión intensa para salir rápido y aprovechar una de las mejores delanteras del mundo, si no la mejor. Pero sin embargo acaba siendo un 4-3-2 en el que Messi no actúa defensivamente y entonces tienen que decidir si dejar libre el centro lo que sería un suicidio o dejar las bandas mas desguarnecidas que es lo que aprovecho Brasil una y otra vez.
Ahora suena oportunista pero me pregunto si no funcionaria mejor en Argentina un centro del campo solido con Paredes y Ascacibar con De Paul y Correa/Lo celso en bandas dejando arriba a goleadores como Icardi y Lautaro (que ya se sabe que funciona).

Argentina funciona a picos. A veces, sobre todo en ataque, da lo que se espera de un tridente así. Pero cuando se atasca se queda sin alternativas. Tampoco me cautiva su defensa, demasiado tendente al error no forzado.

Brasil tal vez no llegue a algunos momentos de tanta genialidad, pero es pura constancia. Erosiona y acaba encontrando el hueco. Y es muy sólida atrás. Tremenda Copa América de Dani Alves, por cierto.

A mi me gusto Argentina a ratos, el problema es que defensivamente no es solida y en ataque va a chispazos. Y hay jugadores como Acuña que no dan el nivel, igual que De Paul. Messi como siempre por debajo del nivel en el Barça, pero todo Argentino rinde por debajo.

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