La novena de Brasil lleva el sello de Tite

Tite busca su primer título como seleccionador brasileño. (Foto: Romena Fogliati/Focus Images Ltd).

Ganarle una Copa América a Brasil cuando ejerce de organizadora es una auténtica misión imposible. El enrevesado reto incrementa todavía más su dificultad si uno tiene enfrente a esta pétrea selección de Tite, un equipo no solo difícil de batir, sino también complicado de inquietar. La canarinha doblegó a Perú sin estridencias para levantar su noveno entorchado, el quinto de los cinco conquistados siendo sede del torneo, y de paso evitó un Maracanazo de unas proporciones nunca antes vistas en el sur del continente. La gran potencia de Sudamérica disipó así los fantasmas de las tres últimas ediciones, todas ellas subrayadas en rojo por los rotundos fracasos de la verdeamarela. Para vencer, la principal favorita al título se nutrió de la pegada del a la postre expulsado Gabriel Jesús, autor de un gol y una asistencia como en la semifinal ante Argentina, y sobre todo de la determinación del incontenible Everton, la gran revelación del torneo. Al incisivo extremo del Gremio, un torrente de regates callejeros, no le faltarán pretendientes este verano. El orden con balón de Arthur, la creatividad del incombustible Dani Alves desde el lateral derecho y la consistencia del caparazón defensivo construido con esmero por Tite desde 2016 marcaron la diferencia ante una voluntariosa Perú, lastrada por su inestabilidad defensiva. Los errores de posicionamiento e interpretación de Advíncula o Trauco y la fragilidad del doble pivote compuesto por Tapia y Yotún quebraron la fe peruana.

En la Copa del discutible uso del VAR y de los arbitrajes polémicos, de la ira de Messi, de los penaltis estándar y en tandas, y del regreso de la añorada zurda de James, el debate en las próximas horas girará una vez más alrededor del estilo de Brasil, pragmática hasta el extremo en claro contraste con su identidad histórica. Si la discusión se centra en lo estético, la realidad es que este equipo no conmueve: la pelota rueda lenta y el bloque prima sobre la improvisación. Simplificando, la diversión solo se viste de amarillo en las campañas publicitarias de las grandes firmas de ropa deportiva. Porque Brasil compite hoy gracias a sus centrales expeditivos, un portero notable inmerso en el mejor momento de su carrera profesional y un mediocentro contundente, aguerrido y disciplinado como ningún otro en el último lustro. El jogo no es bonito. No levanta a la afición del asiento. Menos aún cuando Neymar, su gran estrella, también lo observa desde la tribuna. Es samba automatizada. Sin embargo, en su defensa, Brasil reúne todas las virtudes de los buenos equipos: maquilla su carencias, potencia sus virtudes, minimiza las del rival y lleva los partidos a su terreno. La flamante campeona siempre parece saber qué va a pasar después, y además cuenta con un estupendo estratega en el banquillo: Tite, tentado por el fútbol chino, ha dotado de estabilidad a un proyecto roto antes de su llegada. Su idea es reconocible, los jugadores la interpretan a la perfección y los resultados acompañan.

Brasil 3 (Everton 15′, Gabriel Jesús 45′, Richarlison (p) 90′) 
Perú 1 (Guerrero (p) 44′)

Brasil vs Peru - Football tactics and formations

Perú pisó Maracaná como al Tigre le satisface: sin miedos ni frustraciones. Acosó a Brasil, enseñó el colmillo y se sacudió la tensión propia de quien se sabe invitado sorpresa en una noche para la historia disparando un par de veces a la portería de Alisson. En medio de semejante agitación, Alves encontró en largo a Gabriel Jesús y el delantero del City, reconvertido en extremo derecho para convivir en el once con Firmino, anudó los tobillos de Trauco. El punta le enseñó la pelota al defensa antes de escondérsela e impulsarse en dirección contraria. La rapidez en el giro le permitió sacar ventaja para colocar un centro en el segundo palo, rematado a placer por Everton. Advíncula, cegado por el poder de atracción del cuero, se olvidó de su par. Solo tuvo ojos para la pelota. Cuando reaccionó, el lateral derecho peruano ya le había facilitado la tarea al MVP del torneo. Un error de concepto grave con un coste muy alto para los muchachos de Gareca del que se lograrían reponer, circunstancialmente, en la recta final del primer tiempo.

A las puertas del descanso, Thiago Silva interceptó con el brazo un centro al punto de penalti de Cueva, razón suficiente para señalar la pena máxima. El colegiado chileno Vargas no dudó aunque el VAR le invitase a reflexionar sobre su decisión. Guerrero, siempre Guerrero, engañaría a Alisson, silenciando por completo el templo del fútbol brasileño. El júbilo inicial, anestesiado por el ritmo monótono impuesto por la propia canarinha, se aplacaría del todo con el tanto del empate. ¿Quién de los presentes no recordaría en ese momento la mítica final del 50? ¿Cuántos no temerían un desenlace similar –en el fondo, no en la forma– al sufrido el 9 de julio de 2014? Por fortuna para la torcida local, 60 segundos después la cobertura peruana se abriría en canal facilitando la conexión entre Arthur y Gabriel Jesús. El delantero paulista encontró el agujero entre los centrales antes de superar a Gallese con un disparo certero. El gol del habitual recambio de Agüero en el Etihad sirvió de bálsamo para Brasil y, por el contrario, resultó descorazonador para Perú. Hasta seis compañeros acudieron a animar a Guerrero, conocedor de la importancia de haber conservado el empate hasta el paso por los vestuarios.

Gabriel Jesus of Brazil during the International Friendly match at Stadium MK, Milton Keynes Picture by Martyn Haworth/Focus Images Ltd 07463250714 20/11/2018
Gabriel Jesus, en una imagen de archivo (Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd).

Desahogada Brasil, la verdeamarela disfrutó de un par de ocasiones en los pies de Coutinho antes de que el encuentro se enfangase. Una sucesión de encontronazos finalizaría con Gabriel Jesús desquiciado camino de la caseta. El delantero pecó de novato al ver la segunda cartulina amarilla en un choque evitable con Zambrano, pícaro a la hora de forzar la amonestación de su rival. La inferioridad numérica brasileña animó a Perú, obligada a dar un par de pasos al frente en busca del tanto del empate. Ruidíaz, Christofer Gonzales y Andy Polo comparecieron sobre el verde para darle oxígeno e ideas renovadas a la blanquirroja, pero Tite las contrarrestó reforzando la banda derecha con Militao, adelantado unos metros a Alves y dando entrada al veloz Richarlison en la plaza de Firmino. Desde entonces y hasta el final Brasil gestionó los tiempos a la perfección. La pentacampeona del mundo ni siquiera se sentía agobiada cuando Everton cruzó como un rayo la cobertura peruana y recibió una fuerte carga de Zambrano. El colegiado entendió el contacto como ilegal e inmediatamente señaló el punto de penalti. El VAR le invitó por segunda ocasión a revisar su decisión, con idéntico resultado –o ausencia del mismo, según se mire–. Ante la incredulidad peruana, Richarlison agarró el balón, golpeó con convicción y alejó el esférico de Gallese. Ahí Brasil se supo campeona 12 años después y comenzó a festejarlo como se merece. La larga travesía amarilla por el desierto finalizó en el coliseo por excelencia del fútbol mundial, donde Guerrero no pudo vestirse de Ghiggia.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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8 comments

Sólo un gol en contra en todo el torneo, y de penalti, ahí está la clave de Brasil. Se alaba mucho el aporte ofensivo de Alves, que sin duda es determinante, pero se ha beneficiado del gran trabajo en la cobertura de Marquinhos, que demuestra de nuevo ser un central top tras una temporada en la que ha jugado mucho como pivote.
Al final, parece que hasta les ha venido bien la baja de Neymar, porque el juego ofensivo no se ha visto condicionado por el imperativo de pasar cada jugada por él. Coutinho ha brillado como conductor, y los 3 delanteros han jugado con una movilidad constante. Interesante descubrimiento Everton, ya veremos dónde acaba.

Torneo aburrido y pobre, en decadencia todas las selecciones, siguiendo la pauta de los últimos mundiales.

En Brasil y Argentina aun quedan algunos buenos jugadores , pero en el resto….Uruguay con el mismo equipo que hace 10 años…Colombia un poquito, pero las demás…

Chile tiene un gran equipo. Que no haya sido su torneo es un tema distinto. Perú tiene a ese titan llamado Paolo Guerrero, de los mejores delanteros del planeta. Uruguay viene renovándose de a pocos. Creo que el comentario no es del todo acertado.

Guerrero un jugador veterano al que nadie quiere en Europa. Chile???? Los buenos son los veteranos, los jóvenes ni fu ni fa. Uruguay lo mismo, jóvenes mediocres . Nivel más bajo de lo habitual , y partidos aburridisimos.

Reitero lo dicho , es lo que pienso , lo que no quiere decir que tenga razon , y por supuesto cada uno tiene su opinión . La mia es que el torneo ha sido aburrido, y de un nivel más bajo que el habitual de las selecciones sudamericanas .

Brasil ha sido un buen equipo. Tal vez no bonito, pero efectivo y con acierto (en general) en ambas áreas. Eso, sumado a la chispa de sus extremos y el poso de jugadores como Alves o Marquinhos les ha valido para ser los mejores.

Soy brasileño y discrepo bastante sobre esa discusión del famigerado “jogo bonito”, que efectivamente, es una expresión que nunca existió en el país antes de la publicidad de Nike.

¿Cuál es la identidad histórica de que se habla? Desde luego no es circular la pelota rápido ni tener posesión. Estos son conceptos que se valoran más en Europa, principalmente en España. En Brasil se da mucho valor a la técnica individual, eso sí. Ya sea un regate, un control, un pase largo, un tiro de fuera del área. La lectura del juego, la táctica, el posicionamiento siempre fueron conceptos secundarios y muchas veces ni al menos comprendidos. Como ejemplo, todo el país se burlaba de Gabriel Jesús (un poco menos después de las semis) por ser algo torpe con el balón, por fallar controles y por ser un delantero que no mete goles.

Leí mucho que Brasil “solo” ganó por tener una defensa fuerte y a buenos definidores en los metros finales. ¿Pero el fútbol no se trata de eso, de meter goles y no encajar? En definitiva, creo que se debería olvidar esta idealización del jogo bonito que nunca existió y que siempre se saca casi como una forma de restar mérito a los éxitos de la selección.

Un saludo

Juego pobre, Brasil ha sido solida, si, pero contra flojos rivales y cuando tu mejor jugador es un lateral derecho de 36 años… Es que el torneo tiene un problema. El futbol Sudamericano va a tardar mucho en volver a ganar un Mundial, Argentina sigue sin rodear bien a Messi, ni su generación ni las que han venido, y sigue Messi sin lograr dar ni el 70% en Argentina. A pesar de haber podido ganar dos copas americas y un mundial. A Brasil le falta muchisima calidad, aunque al menos sabe a que juega, Chile ha envejecido, lo que tenían que dar ya lo han dado…. Colombia igual, Uruguay la nueva generación no ha venido… Falta muchisima calidad en Sudamerica. El torneo ha sido flojo, muy flojo.

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