Chile sigue agarrada a su romance con los penaltis

Alexis Sánchez-Chile-Focus

En un desempate desde los once metros. Así, como en las finales de las dos últimas Copas de América ante Argentina, se impuso la bicampeona Chile a Colombia en un cuarto de final muy disputado y poco brillante que se prolongó en la noche de Sao Paulo casi hasta el día siguiente. El partido empezó tarde por el atasco que bloqueó al autocar del conjunto de Reinaldo Rueda en su camino hacia el estadio, algo que no va a sorprender a nadie que haya intentado transitar en coche por la ciudad más poblada de Brasil. De igual forma, el encuentro transcurrió por los mismos derroteros que habían desesperado al microbús chileno: interrupciones, escasa fluidez, pocos espacios y muchos semáforos. En realidad, lo acabó ganando el equipo que más lo mereció. El VAR le había anulado a la roja dos goles que ya habían sido ampliamente festejados: uno, por un fuera de juego milimétrico en una fase muy primigenia de la jugada; el otro, porque a Maripán le golpeó el balón en el brazo antes de amortiguarlo con el cuerpo para asistir a Vidal. Decisiones justas pero crueles que pudieron frustrar a un equipo ligeramente superior en el global de los noventa minutos y que sin embargo no lo descompusieron. Ese fue uno de los grandes méritos de Chile. El otro, limitar enormemente la producción ofensiva de un conjunto que había sumado nueve puntos sobre nueve posibles en la fase de grupos y que había deslumbrado ante Argentina.

Chile 0 (5)
Colombia 0 (4)

Chile vs Colombia - Football tactics and formations

Pese a presentar un once titular con futbolistas más asociativos -James podía convertirse fácilmente en el cuarto hombre de la medular-, a Colombia le costó desde el inicio trenzar jugadas por abajo. Sucumbía ante la agresividad chilena. Reinaldo Rueda tapó la salida sencilla con Vargas bloqueando a Barrios y Uribe nunca consiguió imponer una personalidad suficiente para suplantarlo en la iniciación del juego. La consecuencia de todo ello fue que a los hombres de tres cuartos de campo y ataque de Colombia no les llegaban balones en condiciones. No había espacios para circular ni tampoco para correr. El partido defensivo de Chile fue sobresaliente, puesto que lo único destacado que produjo el equipo de Queiroz en noventa minutos fue un disparo de falta de James Rodríguez en los primeros compases del segundo tiempo que se marchó a la red exterior. Un pobre bagaje para un cuadro que, por su prestación inaugural ante la albiceleste, parecía andar sobrado de recursos ofensivos.

A Arturo Vidal le anularon un gol en la segunda parte y luego convirtió el primer penalti chileno con enorme contundencia. (Foto: Richard Calver/Focus Images Ltd).
A Arturo Vidal le anularon un gol en la segunda parte y luego convirtió el primer penalti chileno con enorme contundencia. (Foto: Richard Calver/Focus Images Ltd).

Pero no fue una Chile de repliegue y espera. Si no recibió ocasiones fue porque incomodó y robó, porque fue más intensa en las disputas y porque se manejó mejor en la batalla de empuje en la que se convirtió el duelo. Tuvo dos ocasiones claras en la primera parte -y otra doble que fue anulada posteriormente por fuera de juego- y siempre estuvo más cerca del gol que su rival. Tan entera se la veía en la contienda física que, a diferencia de una Colombia que agotó los tres cambios, Rueda sólo movió una pieza mediada la segunda parte: quitó a Fuenzalida, adelantó a Aránguiz y fortaleció el centro del campo con Pávez, un centrocampista de Colo Colo que a sus 29 años debutó en compromiso competitivo oficial con la selección (había jugado amistosos y una China Cup).

Las ejecuciones chilenas en la tanda de penaltis constituyeron una exhibición de seguridad. Tres de los cinco fueron arriba, potentísimos, próximos a la escuadra, dejando sin opciones a Ospina. Arias no detuvo ninguno, pero siempre pareció estar más cerca. El único error llegó en el quinto lanzamiento de Colombia, que había empezado tirando. El lateral zurdo Tesillo engañó al guardameta, pero mandó el balón fuera. Quedaba Alexis. Tenía la misma responsabilidad que en la final de 2015, cuando Chile se coronó por primera vez en la historia. Si anotaba, su equipo ganaba. Lo convirtió con tranquilidad y echó de la Copa al conjunto de Queiroz, que se marcha sin haber encajado ningún gol ni haber perdido ningún partido. La bicampeona vuelve a estar en semifinales y se diría que es el invitado sorpresa. Por ser quién es y viniendo de donde viene, lo es menos.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

 

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