Uruguay evita a Colombia tras un intercambio de golpes

Edinson Cavani of Uruguay during the 2014 FIFA World Cup match at Maracana Stadium, Rio de Janeiro
Picture by Stefano Gnech/Focus Images Ltd +39 333 1641678
28/06/2014

Chile y Uruguay encaraban el último encuentro de esta fase con la tranquilidad de saberse clasificadas, pero sin desdeñar el papel determinante que juegan los cruces en un torneo corto. Así, ambos seleccionadores trasladaron al campo esa inquietud relativa en forma de algunas modificaciones en el once, pero no demasiadas. De hecho, Óscar Washington Tabárez únicamente cubrió la baja de Laxalt —cambió de banda a Cáceres y jugó el joven Giovanni González— y desplegó su abanico de opciones para los cuatro puestos de la media, esta vez con las titularidades de Fede Valverde y De Arrascaeta para suplir las bajas de Vecino y Torreira.

Por lo que respecta al técnico chileno, aprovechó el último choque del grupo para probar una modificación del esquema y jugar con tres centrales. Circunstancia que, obviamente, no le es ajena a la Roja, aunque fuera la primera vez que utilizaban ese dibujo en este torneo. La variación le sirvió a Reinaldo Rueda para eliminar la sombra de la acumulación de tarjetas que planeaba sobre Isla, Arturo Vidal y Beausejour, relegados al banquillo —la amenaza de sanción confluía en algún caso con molestias físicas—. Jara como tercer central, Paulo Díaz y Opazo en las bandas y el Tucu Hernández fueron las principales novedades.

Chile 0 
Uruguay 1 
(Cavani 82’)

Uruguay vs Chile - Football tactics and formations

Pocos carteles en la Copa América más atractivos que un Chile-Uruguay, y así lo reflejaron las gradas de Maracaná. Ambos combinados se tomaron el envite como un choque decisivo, y lo demostraron sobre el césped. También Chile, a quien el empate clasificaba como primera de grupo, algo que no fue óbice para que Alexis Sánchez y los suyos fueran a por la victoria desde el arranque. El delantero del Manchester United volvió a confirmar su recuperación para la causa en este tercer partido, hasta el punto de ser el verdadero dinamizador del encuentro en la primera mitad. Hacía de todo —combinaciones, taconazos, centros, regates—, y todo bien.

Las dos selecciones exhibieron sus mejores armas en el primer período. Los chilenos mostraron, aunque quizás efímeramente, ese punto frenético en la presión y las triangulaciones que les viene caracterizando más allá de si el banquillo lo ocupa Reinaldo Rueda o cualquiera de sus predecesores. Hay incorporaciones a la columna vertebral de los éxitos, como Erick Pulgar, que además de rejuvenecer el once cumplen con creces. No fue hasta que se sobrepasó el cuarto de hora que Uruguay pudo tirar de repertorio, creando peligro a base de balones parados. Con el miedo metido ya en el cuerpo chileno, el conjunto celeste aprovechó el empuje de las faltas laterales y los saques de esquina para crear otro tipo de ocasiones. Hasta el descanso, la tónica habitual fue el intercambio de golpes, brindando al espectador neutral un partido con altas dosis de entretenimiento. Alexis condujo los acercamientos de Chile y Martín Cáceres desaprovechó una nueva oportunidad uruguaya.

Nahitan Nández sustituyó en el intervalo a Lodeiro. El mediocampista de Boca se mostró impetuoso, sin rehuir nunca el contacto físico, pero creó poco juego. A Gary Medel, el capitán chileno, le sustituyó Igor Lichnosvsky, que nada más entrar dispuso de una clara ocasión tras un córner. De esa manera llegó también la segunda oportunidad manifiesta de ese período, con el uruguayo Giménez salvando bajo los palos un remate de Paulo Díaz. El ritmo del encuentro había decaído mucho a esas alturas. El ímpetu chileno se frenó, como si de repente recordaran que el empate les servía. A Uruguay le costaba inquietar, y su dupla atacante apenas entraba en contacto con la bola. Cavani, desaparecido, y Luis Suárez más interesado en protestarlo todo que en jugar. El delantero del Barcelona fue capaz de discutir durante un minuto y medio con el colegiado por la posesión de un balón a tierra, de reclamar la expulsión de Jara por patear a un espontáneo y, por increíble que parezca, hasta de solicitar que se cobrase una mano del portero chileno… claramente dentro de su área.

No obstante, Cavani sí que apareció casi al final del choque para rematar, de forma espléndida, un centro desde la izquierda de Jonathan González. El cabezazo desde el punto de penalti entró pegado al palo. El jugador del PSG le dio —por enésima vez— la razón a Tabárez, al que poco le importa llevar en la convocatoria a dos delanteros que serían titulares en muchas otras selecciones del torneo. Ya no es que nunca integren el once inicial —algo lógico—, sino que Christian Stuani y Maxi Gómez ni siquiera han disputado un minuto una vez que se han cumplido tres partidos de la Copa América. El veterano técnico aguanta a su legendaria pareja hasta el final, y Cavani se lo agradece dándole la victoria en el minuto 82. Tras eso, Uruguay se encargó con su oficio habitual de que no se jugara prácticamente nada hasta la conclusión.

Chile, que creía tener controlada la situación, se ve ahora en el berenjenal de jugarse los cuartos contra Colombia, la selección más en forma del torneo. Queda la duda de qué esquema utilizará Reinaldo Rueda para enfrentarse a sus compatriotas. El duelo entre la campeona y una importante aspirante promete. A Uruguay, en cambio, la jugada le sale perfecta, y deberá verse las caras con Perú, que no parece disponer de argumentos suficientes para atenuar el papel de favorito que el conjunto celeste se ha ganado por plantilla y rendimiento.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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4 comments

“Cavani sí que apareció casi al final del choque para rematar, de forma espléndida, un centro desde la izquierda de Jonathan González” es Jonathan Rodríguez, no González.

Uruguay a lo suyo, ideas claras, bloque definido y trabajo. Hay a quien le chirría ver a Bentancur en la medular. Para mí, es un perfil de mediocentro que Uruguay necesitaba. Además, mezcla bien con Valverde. No olvidemos que venían de tener ahí a Arevalo Ríos. Tener a Valverde, Bentancur y Torreira es para estar tranquilo, cada uno con su estilo y todos ellos jóvenes. Bien Tavarez tapando el carril izquierdo con el incombustible Cáceres en lugar de mantener a Maxalt, volante reconvertido. Sólo falta que Maxi Gómez suba el escalón que le falta en la élite y cuaje alguno de los jóvenes centrales de las sub para que Uruguay mantenga su sello

Cáceres jugó por izquierda porque Laxalt se lesionó ante Japón. Si se llega a recuperar (y es un gran si), volverá a ocupar ese carril y el jugador de Juventus retornaría a la derecha. Por otro lado, concuerdo en lo de Bentancur en el medio, a los que le chirría es porque se quedaron en el pasado y no se han adaptado a la modernidad futbolística, algo que en Uruguay se ve en el 90% del periodismo y opinión pública.

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