Colombia es un acorazado

Yerry Mina of Colombia celebrates scoring the 1:1 equaliser at 93' during the 2018 FIFA World Cup match at Spartak Stadium, Moscow
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03/07/2018

No hay forma de meterle mano. Ya sea con la unidad A o B. Carlos Queiroz ha llegado para incorporar moléculas de orden y confianza defensiva a un equipo cuyo ADN ya presentaba altas dosis de exuberancia física y calidad en los metros finales. Toda la solvencia y sobriedad que el preparador portugués inoculó a Irán en su día parece que la incorpora, como si se tratara de una memoria portátil, al disco duro del conjunto cafetero. Nueve de nueve y sin encajar. Argentina, Catar y Paraguay. Colombia proyecta la sensación de no tener rival, y lo hace desde las premisas de la solidez, la eficacia y la profundidad de banquillo.

Y eso que el VAR le quitó de forma justa dos posibles tantos. El primero tras un control en que Díaz se ayudó de un brazo para amortiguar el balón y embocar a gol. Y el segundo tras un penalti en que el árbitro señaló en primera instancia al interpretar que Gustavo Gómez barría a Díaz, nuevamente activo en una jugada controvertida. Sin embargo, el central calculó bien la distancia y no tocó en su tackle al atacante del Junior. Ambas jugadas nacieron del celestial pie izquierdo de James, que salió al descanso para reemplazar a un Cuadrado incombustible. El 10 de los cafeteros juega a otra cosa ahora mismo. Disfruta, se siente protagonista y su golpeo de tres dedos fascina por su poesía y precisión. Destila clase y adorna con utilitarismo cada acción en que se ve involucrado. El gol que sí subió al marcador fue el de Cuéllar a la media hora del primer acto tras finalizar una buena conexión de Colombia por el carril derecho, previo robo de Falcao en la salida de balón de Paraguay.

Colombia 1 (Cuéllar 31’)
Paraguay 0

Paraguay vs Colombia - Football tactics and formations

Queiroz se permitió el lujo de rotar y dejar a los imprescindibles y diferenciales James, Barrios, Duván Zapata y Ospina en el banco. Con los deberes ya hechos, y la primera plaza en el bolsillo, Colombia dosificó piezas y se empezó a preparar para la gran batalla de los cuartos de final. Cambian los actores pero el guion sigue siendo el mismo: equipo que no se descompone, que cierra bien las líneas de pase interiores, que atosiga al poseedor contrario para que no piense y maniobre con claridad y que apenas incurre en riesgos atrás. Además, tiene mecanizadas una seria de asociaciones que acaban debilitando al oponente por su rapidez e intención.

Radamel Falcao of Colombia celebrates scoring his spot kick during the penalty shoot out at the end of the 2018 FIFA World Cup match at Spartak Stadium, Moscow Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 03/07/2018
Radamel Falcao descansó ante Paraguay. Foto: Focus Images Ltd.

El que se mantiene siempre en la ecuación es el correcaminos Cuadrado, un fantástico acordeón que tan pronto sirve para solidificar el centro del campo como para ensanchar al equipo y ganar profundidad por el exterior. Queiroz es sinónimo de equilibrio y contención, y acaba uniendo a su causa a todo tipo de perfiles y más si tienen la capacidad pulmonar de Cuadrado. Arias, también por el mismo costado, acabó percutiendo y doblándole en más de una ocasión. Se sintió cómodo transitando sin reparar en el balance defensivo.

Paraguay lo intentó pero de forma muy estéril. Regresó Cardozo al once en detrimento de Santander y apenas inquietó porque le falló el subministro. El conjunto de Berizzo se siente menos cómodo en su rol de llevar la iniciativa, forzado como estaba por el contexto del 1-0 en contra. Prefiere cerrar espacios y contragolpear con los que deja el adversario, como ante Argentina. Pero a esta versión acorazada de Colombia hace falta erosionarla mucho mejor para encontrar premio, y Paraguay no lo hizo. Movió pero sin sacudir. Golpeó pero sin dinamitar. Fluyó pero sin arrollar. Y eso se paga. Hasta las jugadas embarulladas dentro del área entre Montero y Cristian Zapata tuvieron un final feliz porque Colombia ahora mismo surfea en una inercia positiva.

Colombia es versátil, no tiraniza desde el ataque organizado pero se defiende con nota. También es capaz de transitar con mucho peligro y domina tanto el repliegue como la defensa más estática. Además posee matices y variantes en forma de revulsivos y perfiles polifacéticos. Y destaca por encima de todos un James que, aunque aparezca en cuentagotas, decide, determina y decanta cuando quiere. Está de dulce y sus envíos desprenden una mezcla llamativa entre raciocinio y locura. También se mueve en esos parámetros un artista como Cardona, capaz de movilizar su inmenso talento a la causa colectiva cuando se requiere. Sin el descaro y las individualidades de Brasil, la otra gran candidata, Colombia puede emerger como su antídoto. Un acorazado a prueba de bombas. Al menos en la inmaculada fase de grupos.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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