Alexis frota la lámpara

Alexis Chile Focus

Tan solo le hizo falta conceder un deseo. Fue el gol de la escueta victoria para una Chile sin brillo, que cumplió el expediente y se coloca en la privilegiada atalaya del seis de seis, algo que solo ha conseguido también la Colombia de Queiroz. Un aviso para navegantes. Incluso jugando mal, Chile tira del manual del bicampeón y saca los partidos adelante. A su generación de oro, reforzada con las imponentes figuras de Pulgar y Maripán, no le hace falta sacar a relucir constantemente su talento. Con algún chispazo será suficiente para marcar la diferencia.

Como el de Alexis Sánchez, que acomodó a la perfección su pie diestro para conectar un maravilloso golpeo mordido tras una nueva asistencia, y ya van tres, del sedoso Charles Aránguiz, un volante de toque fascinante y constante actividad al que tan pronto le gusta recibir entre líneas como apurar línea de fondo para dibujar centros de fantasía. De esta forma, Alexis sumó su séptimo gol en una Copa América y se sitúa con un total de 43 con Chile, lo que le sitúa décimo en el olimpo de máximos goleadores históricos sudamericanos por detrás de Pelé, Messi, Ronaldo, Neymar, Romario, Suárez, Batigol, Zico y Cavani. La morada de los dioses.

Ecuador 1 (Enner Valencia 26’)
Chile 2 (Fuenzalida 5’, Alexis 51’)

Ecuador vs Away team - Football tactics and formations
Esto sucedió en el día en que Vargas se pudo relamer y apenas probó bocado del partido. El delantero de Tigres UANL anduvo apático y sin la ambición aparente de seguir goleando para convertirse en el rey de las Copas América. El que sí acudió a su cita fue su compañero en el equipo mexicano Enner Valencia, un titán que para su selección es media vida. Convirtió con sutileza, por el medio, un penalti muy claro en que Arias salió un segundo tarde y se llevó por delante al volante Méndez. Metió así su gol 29 en el partido número 50 con la tricolor.

Mucho antes, a los cinco minutos del pistoletazo de salida, Fuenzalida había echado el lazo a un rebote dentro del área tras un córner. Se trata de un extremo silencioso pero imprescindible en cualquier engranaje. Vio aparecer la pelota sin dueño, sin nadie que la mimara, y le puso el cascabel con un soberbio zapatazo ajustado a la cepa del palo largo de Domínguez. De primeras y sin pedir permiso. Luego transcurriría con sopor y bostezos una primera parte que nadie se dignará a rebobinar, salpicada de hasta 26 faltas. No se producían tantas en una primera parte desde hace tres Copas América.

Lo cierto es que cada vez cuesta más ver según qué tipo de partidos si uno no es parte implicada desde el punto de vista emocional. Entre las soporíferas interrupciones del VAR, las faltas continuas para trabar el juego, las imprecisiones, la incapacidad de juntar cuatro pases y el carácter especulativo de ciertos equipos en determinadas fases, el fútbol apenas brota. No puede ser que entre el chequeo de la sala VAR y la consulta del árbitro al monitor transcurran casi cinco minutos para saber si merecía o no roja el portero chileno Arias tras una entrada a destiempo a Romario Ibarra fuera del área. Al final, amarilla y gracias.

Charles Aranguiz of Chile during the 2017 FIFA Confederations Cup match at Fisht Stadium, Sochi Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222 22/06/2017 *** UK & IRELAND ONLY *** EXPA-EIB-170623-0075.jpg
Charles Aránguiz está rindiendo a buen nivel en esta Copa América. Foto: Focus Images Ltd.

Ecuador encontró una válvula de escape y amenaza con los envíos al espacio para las carreras de Enner Valencia y Romario Ibarra, dos velocistas que además tiene un alto grado de coordinación en la conducción. La selección tricolor, que introdujo hasta seis cambios con respecto a su zozobra inicial ante Uruguay, recuperó su ADN rocoso. Incomodó a Chile desde la presión y la fricción, e incluso estuvo a punto de causarle un disgusto más grande en la primera parte. Gruezo, Orejuela y Méndez funcionaron bien desde el combate y la conexión rápida con los atacantes, y sobre todo Arboleda emergió como un espigado central de potente zancada y tenazas por piernas. Estuvieron muy cerquita de sumar pero se encontraron con el vestido más pragmático de Chile y con el peso de su oficio. Eso a la hora de ponerlo en una balanza decanta un duelo con facilidad. Y sin requerir un alto nivel de uno de sus principales espadachines, un Arturo Vidal al que se le vio algo renqueante por las molestias que viene arrastrando, y sin la capacidad de darse la vuelta y superar líneas con una buena maniobra interior.

Ecuador espesó el partido pero Chile se maneja bien en cualquier contexto, por denso, líquido, áspero o rugoso que sea. Por eso suma su séptimo partido sin perder en Copa América de forma consecutiva, su mayor racha en la competencia desde 1945. Ahora espera Uruguay para consolidar su primera plaza en el grupo y acabar de poner a prueba su candidatura ante un auténtico hueso. Un rival de su misma piel y sangre. Otro acorazado de raza, oficio y combate. Pero de momento sigue coleccionando triunfos porque Chile, tras perderse el Mundial de Rusia, está de vuelta.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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