Uruguay-Perú: las dos caras de Sudamérica

Tabarez Uruguay Focus

El cancherismo y el descaro, el oficio y la inconsciencia. Las dos caras mitológicas del fútbol sudamericano se miden personificadas en forma de selecciones nacionales. Una de ellas, eso sí, disfrutando más del embrujo que la otra. Perú se mide a la horma de su zapato, Uruguay, que parece enviada del futuro –o del pasado– para castigar todos los defectos de este equipo imperfecto. Allá donde no llega el símil y Perú deja de ser alegría y atrevimiento es donde los de Gareca más están sufriendo. Y donde más goza Uruguay. Recién salidos de un noqueo, los peruanos deberán inventarse un truco para voltear los ánimos y lograr la clasificación ante un coloso de América. Pero a Tabárez sólo le gusta el realismo que no es mágico.

Cavani está siendo determinante en esta Copa. Foto: Focus Images Ltd
Cavani está siendo determinante en esta Copa. Foto: Focus Images Ltd

Los uruguayos portan la vitola de favoritos con autoridad, así lo han hecho en esta fase de grupos. Los partidos ante Japón y Chile se complicaron, pero la clasificación nunca estuvo en peligro, y ese es el estilo de vida celeste. Tabárez ha seguido dando cancha a la camada de chavales que ya tuvieron su peso en Rusia 2018. Bentancur, Torreira y Valverde han ocupado la siempre compleja plaza del pivote, aunando sobre todo esfuerzo pero también criterio con el cuero. A ambos costados de ellos aparecieron Nández, Lodeiro y De Arrascaeta. El primero de los tres ha demostrado el enorme despliegue que es capaz de sustentar, ejerciendo de tercer pivote en la derecha y dando profundidad y amplitud arriba.

En cuanto a Lodeiro, empezó como un obús y se ha ido diluyendo. Sus toques entre la línea de medios y la de atacantes parecían, esta vez sí, armonizar la movilización de las piezas para ser dañino desde el orden, a la vez que activaba a compañeros de ambos costados del campo. Su peso en los encuentros, sin embargo, fue decreciendo, problema recurrente en su historia con la celeste que le ha impedido ser un nombre más de los que se citan de carrerilla al hablar de esta generación. En su lugar parece que entrará De Arrascaeta, que posee descaro y trabajo para ejercer de enlace desde el costado y amenazar la portería peruana por dentro.

Tanto Luis Suárez como sobre todo Cavani llegan enchufados al encuentro, y no es poco decir. Ambos llegan como máximos goleadores del campeonato y con una química en la movilidad y en la caída a bandas impropia de su edad pero propia de su trayectoria juntos. En la retaguardia, Godín y Giménez no necesitan presentación y a sus costados tendrán a Giovanni González por la derecha y a Martín Cáceres a pierna cambiada por la izquierda tras la baja de Laxalt.

Gareca tratará de voltear anímicamente a su selección. Foto: Agencia Andes
Gareca tratará de voltear anímicamente a su selección. Foto: Agencia Andes

Perú llega santiguándose, pero deberá transformar el temor en atrevimiento. Después de acabar en la lona ante Brasil es lógico que un equipo basado en el garbo y  la hazaña tenga el ánimo por los suelos. En el camino de la amargura, Perú empezó timorato ante Venezuela, celebró comedido ante Bolivia y derrapó ante el correctivo brasileño en forma de 5-0. Gareca, el mesías que infundió esperanza, deberá sacarse un conejo de la chistera para arengar al grupo y creer en el milagro.

El conejo no podrá ser Farfán, que será baja por lesión para colmo de desgracias. A sus 34 años, “la Foquita” estaba siendo probablemente el jugador más desequilibrante de los suyos desde la mediapunta, alternando escasas caídas a las bandas con llegadas desde segunda línea y pases cerebrales. El peligro, por tanto, recaerá como tantas otras veces en las anchísimas espaldas de Paolo Guerrero. Con una primavera más que Farfán, Paolo sigue siendo la principal amenaza peruana y su duelo con los centrales uruguayos promete dosis de épica aun pudiendo parecer algo desnivelado. También pinta cadavérico el duelo entre los delanteros uruguayos y la, en ocasiones, bisoña pareja de centrales peruana que deberán dar un extra de concentración para parar a dos miuras.

La vieja guardia sigue en Uruguay. Foto: Focus Images Ltd.
La vieja guardia sigue en Uruguay. Foto: Focus Images Ltd.

La baja segura de Farfán y la presumible de Andy Polo las cubrirán Édison Flores y André Carrillo, siendo la especulada titularidad de éste último bastante sorpresiva tras haber disputado tan solo dos minutos en el total de los otros tres encuentros. En las piernas de ambos estará la llave para darle verticalidad y ritmo a las posesiones de Perú, lo cual es el arma más dañina ante el orden uruguayo, que no es ni mucho menos infranqueable. Tanto Chile como Japón dieron pistas de cómo esquivar la presión de los de Tabárez con recepciones entre líneas para atacar luego desde el desorden. También aquí la fluidez de Tapia y Yotún para sacarla jugada y la amplitud y el desborde que aporten Trauco y Advíncula desde los laterales marcarán el devenir del encuentro y las posibilidades de la selección peruana.

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Estos dos últimos, Advíncula y Trauco, han sido una fuente constante de desequilibrio para los de Gareca en la fase de grupos. Con Farfán fuera de juego y más bajitos por dentro, de su capacidad para trenzar y asentar posesiones arriba y no fiarlo todo a envíos al área dependerá la facilidad de la resistencia uruguaya a sus acosos. Porque un mal centro es todo lo que necesita Uruguay para hacer peligro. El centro se traduce en un despeje ante un equipo mal colocado, y ese despeje en una contra, y esa contra en un balón al área. Y allí es donde no pueden recibir ni Luis Suárez ni Cavani si Perú no quiere despedirse de Brasil antes de tiempo. Lo van a tener difícil.

Alineaciones probables: Perú – Uruguay, sábado 29 a las 21:00h

Uruguay vs Peru - Football tactics and formations

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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