Demasiado castigo para Uruguay

Gareca - Agencia Andes

Tras tres goles anulados y dos remates a placer con el portero vencido, parecía imposible que Uruguay no lograra la clasificación para las semifinales de esta Copa América. Pero no lo hizo. Un cúmulo de infortunios alejaron a los uruguayos de los caminos que llevan al gol durante los 90 minutos reglamentarios. Después de éstos, Gallese tomó la forma de todos los fantasmas charrúas para tapar el penalti de Luis Suárez y enviar a Perú a las semifinales y a Uruguay lejos de Brasil. El pase de los peruanos fue más meritorio que merecido y les llevará a enfrentarse a Chile a tan solo un paso de la final de Maracaná.

Uruguay 0 (4)
Perú 0 (5)

Uruguay vs Peru - Football tactics and formations

El inicio del encuentro fue quizá lo más igualado del mismo junto al marcador final. Perú tomó la iniciativa desde bien pronto, mandando a sus centrales hasta la medular y construyendo sus posesiones mediante la colaboración de Tapia y Yotún. El papel de ambos pivotes a lo largo del partido fue de lo más destacado en las filas peruanas, siendo partícipes y cerebros de todas las jugadas desde el inicio y haciendo de muro de contención una vez Perú perdía el esférico y debía reordenarse sin él. Por delante de ambos, la línea de mediapuntas formada por Cueva, Flores y Carrillo dinamizaba las jugadas mediante sus movimientos e intercambios de posesiones.

Carrillo, titular casi por sorpresa tras la crucial baja de Farfán, fue de los jugadores peruanos más destacados en esta parcela. Las triangulaciones y el reparto posicional hacían que los de Gareca atacara muy junto con el balón pero también que estuviera muy bien situado para recuperarlo después. Sin un gran alarde físico y sólo desde la colocación, Perú logró robar balones muy peligrosos durante los primeros 20 minutos de encuentro, convirtiendo franjas de los mismos en auténticos monólogos que Uruguay no era capaz de romper ni desde el robo ni desde la elaboración.

Tábarez cumplió 200 partidos con Uruguay. Foto: Focus Images Ltd
Tábarez cumplió 200 partidos con Uruguay. Foto: Focus Images Ltd

Pero pronto las tornas empezaron a cambiar. De ello tuvo buena culpa Nahitán Nández, el todoterreno de Boca, que logró desde su físico forzar pérdidas arriesgadas y explotar la espalda de Trauco. Perú juntaba a muchos hombres por delante del balón para agilizar sus ataques pero, cuando las pérdidas se daban en la línea de pivotes, se abrían latifundios dejando a los centrales en tierra de nadie, dudando si achicar a los interiores que conducían en velocidad o si perseguir a la imperiosa amenaza que suponen Luis Suárez y Cavani corriendo hacia el área contraria.

También destacó en la reacción charrúa ante el acoso peruano la figura de Jose María Giménez. En anticipación, yendo al suelo o despejando envíos al área, el central del Atlético de Madrid no dejó lugar a la duda y fue la primera piedra de cada ataque uruguayo, a pesar de tener que bailar con la más fea de Perú. Paolo Guerrero, a pesar de no acabar de encontrar la senda hacia la portería de Muslera, no cesó de intentarlo y supuso un incordio constante para los defensas celestes, lo cual aprovechó la línea de mediapuntas para acercar a Perú al área.

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Pasados los minutos de efervescencia peruana, los de Gareca se fueron diluyendo sin remedio. Uruguay, cada vez más enérgica y cada vez más arriba, comenzaba a anticiparse a los improvisados mecanismos de su rival. El repliegue de los charrúas cada vez fue adelantando metros para acabar presionando la creación peruana desde el inicio, fomentando el robo y la transición. En esto fueron cruciales Bentancur y Valverde como pareja de pivotes, demostrando una gran lectura a la hora de combinar alturas y defender hacia delante. Fue en estas que llegó el primer tanto anulado para Uruguay, obra de De Arrascaeta. El hombre de banda de Flamengo trató de encontrar una vía para suministrar de balones a sus delanteros, pero no sería hasta la segunda parte cuando le veríamos tomar protagonismo.

Antes de llegar a la hora de partido, Tabárez, que cumplía 200 partidos al frente de la selección uruguaya, introdujo una variante para que su equipo agarrara firmemente el dominio. Torreira entró por Nández, pasando el jugador del Arsenal a ejercer como pivote único por detrás de Valverde y Bentancur. Estos dos, desde una posición más adelantada, tenían una mayor libertad para desplegar su físico en la presión sabiendo que sus espaldas estaban cubiertas. A esto colaboró también De Arrascaeta, ocupando la mediapunta del 4-3-1-2 que le permitía encimar constantemente a Tapia y conectar con Suárez y Cavani en la transición.

Godín falló una ocasión clarísima. Foto: Focus Images Ltd.
Godín falló una ocasión clarísima. Foto: Focus Images Ltd.

Con Tapia y Yotún fuera de juego, los balones no llegaban con claridad a Advíncula y Trauco, que habían demostrado sus habilidades en el primer tiempo pero que apenas contaron subidas a lo largo del segundo, por lo que a los charrúas no les penalizó descuidar los costados. Fueron los minutos más brillantes de Uruguay, coronados por un partido muy serio de Suárez y Cavani, tanto en la lectura de los espacios como en la distribución con la pelota. Ambos, con mala fortuna, anotaron también un gol cada uno para ver cómo eran invalidados. Uruguay lo estaba haciendo casi todo bien pero el gol no acababa de llegar, y el fantasma del minuto 90 se acercaba cada vez con más fuerza.

Y llegó el pitido final. Y con él el alivio de una Perú que se veía contra las cuerdas y sin capacidad de reacción ni de discurso ante una Uruguay claramente superior. Un alivio que se hizo aún mayor cuando Gallese se resarció de su error ante Brasil para frustar el primer penalti charrúa de la tanda, el de Luis Suárez. Los uruguayos, superados por un juego en el que normalmente ellos ponen las normas de la (in)justicia, no pudieron hacer más que anotar el resto de lanzamientos. Pero ya era demasiado tarde. Perú es equipo de semifinales habiendo demostrado bastante menos que alguno de los que quedaron fuera, pero con la esperanza puesta en un grupo de jugadores capaz de encandilar como en los primeros compases del encuentro. Y sea como sea, están a solo un paso de volver a pisar una final 44 años después.

Foto de Portada: Agencia Andes.

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