Tras 28 años de espera, Argentina conquista la Copa América en el Maracaná

Lionel Messi of Argentina is photographed at close quarters as he leaves the pitch at the end of the 2018 FIFA World Cup match at St Petersburg Stadium, St Petersburg
Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267
26/06/2018

La espera terminó. La angustia se acabó. Después de 28 años sin títulos, Argentina es campeona. Lionel Messi, por primera vez, levanta un trofeo con la camiseta albiceleste. Invicto en la competición, Lionel Scaloni deja su nombre en la historia del fútbol argentino tras conseguir lo que ningún otro seleccionador ha podido lograr a lo largo de casi tres décadas.

La victoria de Argentina empezó a dibujarse como casi todas las del equipo de Scaloni hasta la final: con un gol tempranero. Con ambos equipos jugando con un 4-4-2, Argentina comenzó el partido con la misma agresividad que mostró en los últimos encuentros, presionando la salida de los brasileños. Neymar tuvo una buena oportunidad al principio, pero su disparo fue detenido por Nicolás Otamendi, quien, junto con Cristian Romero, estuvo muy seguro. Poco después del minuto 20, Rodrigo De Paul, que lideró el mediocampo albiceleste con una actuación estelar, encontró a Ángel Di María en un espectacular pase largo; Renán Lodi no logró interceptar el balón, y el ’11’, titular por primera vez desde la fase de grupos, justificó la confianza que Scaloni depositó en él: con picardía picó el balón con un toque sutil y superó a Ederson. El gol sería un golpe muy sentido por Brasil, que ya no pudo jugar en lo que quedaba del primer tiempo. Lucas Paquetá, Fred, Éverton y Richarlison acusaron la inexperiencia y la falta de calidad técnica. De Paul, Leandro Paredes, Giovanni Lo Celso, Di María y Messi se sentían cada vez más cómodos y mantenían la posesión. Argentina ganó en confianza y, primero Di María, y luego Messi, amenazaron la portería brasileña. A falta de unos minutos para el final de la primera parte, Richarlison centraría un balón peligroso en el área argentina, pero el esférico pasaría por delante de todos. Hoy, una vez más, se ha puesto de manifiesto la ausencia de un delantero centro en la selección brasileña, que lleva sin un verdadero “9” desde Fred en 2014.

Argentina 1 (Di María 22′)
Brasil 0

Brasil vs Argentina - Football tactics and formations

En la segunda parte, Tite regresó con Roberto Firmino en lugar de Fred, desplazando a Paquetá al doble pivote y a Richarlison a la derecha. El cambio tuvo su efecto. Brasil volvió mejor, y estuvo a punto de marcar en los primeros minutos. Richarlison, de hecho, marcó, pero el VAR intervino y el tanto fue anulado, porque el delantero del Everton estaba en posición irregular. Argentina abusaba de las faltas en el centro del campo, especialmente sobre Neymar, que era el oasis de conciencia en el campo de ataque brasileño; todo pasaba por el “10”. En cuanto Lo Celso derribó a la estrella brasileña, Scaloni llamó a Guido Rodríguez para sustituir a Paredes, que también había sido amonestado. Aún en el inicio de la segunda parte, hubo una de las acciones cruciales del partido: Neymar encontró un camino a través de la defensa argentina con un magnífico pase y el balón le llegó a Richarlison, que tardó unas milésimas de segundo en rematar, y cuando lo hizo, Emiliano Martínez realizó su primera intervención importante del partido. Tite daría una oportunidad a Vinícius Júnior, uno de los jugadores menos utilizados por el seleccionador brasileño a lo largo del torneo. El futbolista del Madrid entró en lugar de Everton, cuya actuación en la Copa América fue muy tímida, todo lo contrario que en 2019, cuando fue uno de los grandes destacados del título brasileño. Vinícius tardaría un poco en encontrarse en el partido, pero pasados unos minutos empezó a crear dolores de cabeza a Gonzalo Montiel.

Aficionados argentinos en las gradas, en el Mundial 2018. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd
Aficionados argentinos en las gradas, en el Mundial 2018. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

La postura de Argentina en la segunda parte también fue fiel a la que tuvo durante toda la competición: el equipo se replegó y creó muy poco. Scaloni puso a Tagliafico en lugar de Lo Celso y reforzó su capacidad defensiva por la banda izquierda. La segunda parte siguió con el juego constantemente obstaculizado por las faltas y pequeños conflictos entre brasileños y argentinos. A pocos minutos del final, Tite apostó por el todo o nada y puso a Gabriel Barbosa por Paquetá, dejando a Casemiro como único pivote en el campo. El delantero del Flamengo no tardó en aparecer, y tras el lanzamiento de una falta de Neymar, remató una preciosa volea, pero Martínez realizó una espectacular parada para evitar el empate. Brasil se lanzó al ataque desesperadamente, Argentina sólo se defendía. En una de las únicas ocasiones que generó, Messi se desmarcó por la izquierda y le dio el balón hacia atrás para De Paul, que le devolvió un delicioso pase, que pilló desprevenida a la defensa brasileña. Sin embargo, Messi no pudo marcar; intentó regatear a Ederson, que estiró las piernas y le robó el balón a La Pulga. En el tiempo de descuento, De Paul aún tendría una clara oportunidad de marcar el segundo, pero el portero brasileño volvió a impedir el tanto argentino. Esteban Ostoijich señaló cinco minutos de descuento, pero Brasil no pudo llegar con peligro a la portería de Martínez. Los pocos argentinos que había en las gradas del Maracaná ya lo estaban celebrando y, con el pitido final, el éxtasis fue total. Argentina había perdido sus últimas seis finales: cuatro en la Copa América (2004, 2007, 2015 y 2016), una en la Copa Confederaciones (2005) y la del Mundial (2014), tres de ellas contra Brasil (2004, 2005 y 2007). Con la victoria, los argentinos igualaron a los uruguayos, con 15 títulos de la Copa América; Brasil sigue estacionado en nueve.

Tras el final del partido, las dos estrellas del continente lloraban: Neymar de tristeza, decepcionado por no haber ganado su primera Copa América; Messi de alegría, un llanto que ilustraba todo su alivio y júbilo por poder suspirar, después de haber perdido cuatro finales con la camiseta albiceleste, y, con el escudo argentino estampado en el pecho, poder, por fin, gritar, junto a todo su pueblo y a Diego Armando Maradona, dondequiera que esté, lo que lleva desde 1993 sin poder decir: somos campeones.

Apoya los contenidos en MarcadorInt y conviértete en un mecenas del proyecto a través de Patreon. Puedes apuntarte aquí.

Foto de portada: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.

Related posts

3 comments

A la generación que hemos crecido disfrutado con Leo Messi nos quedaba la espinita clavada de ver al astro argentino levantar un título con su selección. No ha sido el Mundial, pero después de tantas finales perdidas por parte de esta Argentina y del que para muchos es el mejor jugador de la historia (entre los que me incluyo), creo que este título (que tampoco se infravalore) sabe cómo tal.
Por otro lado, lo siento por tu Brasil Lucas.

Bueno, Neymar es un pecho frio, se cae eb los grandes momentos, no ha isdo determinante en mundiales, perdio la final olimpica del 2012, con el PSG sigue sin ganar la champions y ahora perdio esta fiinal.

Mucha alegría por la hinchada argentina y por un jugador histórico como Leo Messi. Hoy no tuvo a Higuaín fallando a puerta vacía ni a Rojo autoexpulsándose. Ahí pudo estar la diferencia.
Gran artículo y gran análisis.

Responder a Lardo Cancelar respuesta

*