Emiratos Árabes Unidos repite entre los cuatro mejores

Hazza Bin Sayed Stadium. Foto: Ahmedd
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Un grosero error de Degenek, en una despreocupada cesión hacia Ryan que se quedó demasiado corta, inclinó la balanza en el último choque de cuartos de la Copa Asia y facilitó a Emiratos Árabes Unidos la clasificación para las semifinales por cuarta vez en su historia. Cuatro años después de alcanzar la penúltima ronda en un torneo celebrado precisamente en Australia, Emiratos Árabes Unidos aprovechó su vitola de anfitrión para reeditar un éxito del que no puede presumir ninguno de los cuatro mejores equipos en la Copa Asia de 2015: volver a pisar el TOP4 de la edición posterior. Es una selección menos atractiva que entonces, con menos potencial ofensivo y menor contundencia en el área rival y menos capacitada para abrir defensas cerradas, pero aquí está. En semifinales con la aspiración a igualar la mejor actuación de su historia: disputar la final, como ya hizo en la Copa Asia que organizó en 1996.

Emiratos Árabes Unidos 1 (Mabkhout 68′)
Australia 0

Australia vs EAU - Football tactics and formations

En ningún caso los primeros compases del partido habrían insinuado el éxito de Emiratos Árabes Unidos, que empezó desubicada sobre el terreno de juego. Zaccheroni volvió a dejar en el banquillo a Khalil y apostó por Mabkhout como principal referencia ofensiva, aunque intentaba que el sempiterno Ismail Matar anduviera siempre relativamente cerca de su referente goleador. Sin embargo, el conjunto emiratí salió en tromba, desordenado, propiciando un encuentra de ida y vuelta en el que compró bastantes boletos para acabar perjudicado. Invitó a Australia a atacarle, pues movió la pelota de forma vertical, muy directa pero sin terminar las jugadas de peligro, y dejando descolgados a muchos futbolistas. En los primeros minutos Australia disfrutó de situaciones de ataque en las que varios jugadores del anfitrión no cubrían su teórica posición porque no les daba tiempo a volver. Sin embargo, no aprovechó esa fase de encuentro contra un adversario largo. La circulación de los Socceroos, demasiado lenta, resultó previsible y únicamente ganó profundidad por el sector derecho con las incorporaciones del lateral Rhyan Grant. Sin Rogic, sancionado, perdió veneno en el remate en la frontal. Sin Mabil, en el banquillo por decisión técnica, echó de menos chispa y frescura para castigar los espacios que le ofrecieron. Tampoco la presencia de dos puntas convirtió a Australia en un equipo con mayor capacidad de intimidación.

A medida que avanzó el partido se evidenciaron las carencias del combinado australiano. Seguro en defensa a lo largo del torneo con Degenek y Sainsbury en el eje de la defensa, desde donde garantizan una salida de balón limpia (qué bueno es en esto el central del PSV), y con Ryan bajo palos, el problema socceroo se encuentra unos metros por delante, con un centro del campo plano y un elenco de delanteros que no destaca por sus colmillos. Cuando EAU reculó, cedió la iniciativa, esperó un poco más atrás para desplegarse a la contra con las carreras de Al Hamadi y Mabkhout, y juntó sus líneas, desesperó a Australia. No inquietó demasiado a menudo la meta de Ryan -una ocasión clarísima de Mabkhout justo antes del descanso y poco más-, pero también se defendió mejor bajo el liderazgo de Juma, un portento físico en su propia área.

Ryan evitó el 2-1 en la recta final. Foto: Focus Images Ltd.
Ryan no pudo evitar el 1-0 después de la cesión defectuosa de Degenek. Foto: Focus Images Ltd.

En este contexto de equilibrio, de equipo que invita a atacar a un rival tímido con el balón, llegó un error no forzado que cambió la relación de fuerzas sobre el tapete. Degenek quiso ceder la pelota a Ryan, pero su envío se quedó corto. Mabkhout, atento al posible error, interceptó el pase, regateó a Ryan y marcó uno de los goles más cómodos de su carrera para adelantar a su selección. Australia ya no encontró la manera de reaccionar. Graham Arnold introdujo a Mabil, su futbolista más eléctrico en ataque, pero ni siquiera en los últimos minutos cambió el guion de un partido que no funcionaba. No modificó el esqueleto de los Socceroos, no introdujo futbolistas de perfiles distintos, no arriesgó ni un ápice para mandar un mensaje que impulsara a sus pupilos o al menos hiciera entrar el miedo en el cuerpo de Emiratos Árabes Unidos, que defendió con mayor voluntad que orden los últimos arreones australianos. El vigente campeón, impotente, se estrelló contra la zaga emiratí en un partido que se prolongó hasta el minuto 100 a raíz de un descuento larguísimo. Tras perder a dos piezas importantes en el último ciclo como Aaron Mooy (lesión) y Tim Cahill (retirado) y sin la frescura del travieso Daniel Arzani, también lesionado, Australia se quedó sin argumentos para repetir el título logrado hace cuatro años. El anfitrión de 2019 sueña con sucederle y estrenar su palmarés. Antes, sin embargo, deberá apear a selección de Catar, la gran revelación de la competición.

Foto de portada: Ahmedd

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