Japón castiga la frustración de Irán

Japón. Foto: Focus Images Ltd.

En el alambre de una semifinal igualada, intensa, de ritmo eléctrico y alto nivel, a Irán le entró el vértigo. Sintió la presión del recorrido realizado a lo largo de los últimos años bajo las órdenes de Carlos Queiroz y miró hacia abajo para comprobar la altura de la montaña que habían escalado, con el regreso a las semifinales tras quince años de ausencia y la posibilidad de romper 40 años de espera desde su última gran final. No habían sido peores que Japón, en un partido con alternativas y fases de dominio tanto para iraníes como para nipones. Sin embargo, una desconexión, una desatención, una falta de sangre fría en un momento decisivo les pasó factura. Si a Australia en cuartos de final la apeó una imprudente cesión hacia atrás de Degenek que se quedó corta, a Irán se le cruzaron los cables cuando cinco futbolistas del Team Melli se pusieron a protestar en la frontal del área por un piscinazo de Minamino. Kanani fue a una disputa con el atacante del Salzburgo, el delantero nipón exageró su caída y todo el mundo se puso a protestar y pedir la amarilla. Pero se olvidaron del propio Minamino, que viendo que el árbitro no iba a picar se levantó, siguió la jugada y centró sin oposición. Cuando despertó, a la defensa iraní no le dio tiempo a reponerse: Osako había ganado la posición en el área pequeña y cabeceó a placer al fondo de la red.

Irán 0
Japón 3 (Osako 56′, 67′, Haraguchi 91′)

Iran vs Japon - Football tactics and formations

El 0-1 rompió por completo un partido hasta entonces tan equilibrado como bonito. Japón saltó al campo con una determinación enorme, decidida a jugar hacia delante, combinar a pocos toques y finalizar las jugadas ante una selección iraní atosigada por el arranque nipón. Irán tardó unos cuantos minutos en hacer pie en la semifinal, defendiendo muy atrás y únicamente sacándose el balón de encima para buscar a Azmoun, bastante bien controlado por la pareja de centrales japonesa. Yoshida era normalmente quien iba a la disputa aérea con el gigante del Rubin Kazan, mientras Tomiyasu quedaba más pendiente de vigilar los movimientos al espacio del ariete iraní. Entre ambos lograron minimizar su impacto, aunque fue Gonda quien evitó que una jugada individual del propio Azmoun terminara en el 1-0 antes de la media hora. Una pérdida de Japón en su propia mitad de campo se tradujo en un contragolpe vertiginoso en el que Azmoun se topó con el guardameta japonés. Fue el inicio de una fase de mayor dominio de Irán, que fue ganando metros con el balón, se impuso en más duelos individuales y minimizó el potencial al contragolpe de su adversario. Controlada la situación, con el dominio territorial, la mayor fortaleza física del conjunto iraní le permitía recuperar el balón a una buena altura para desactivar las transiciones niponas.

La segunda mitad siguió la misma tónica que la primera hasta el episodio previo al 0-1, que desencajó por completo a Irán. El conjunto de Queiroz perdió el control emocional del partido, dejó de jugar con la cabeza y se dejó llevar por la frustración, consciente de que estaba dejando escapar una oportunidad histórica por un error impropio de un equipo de su calibre. Japón hizo todo lo contrario, pues racionalizó la situación, intentó mover la pelota y creció con los apoyos entre líneas de Yuya Osako, que permitió a su equipo ganar metros con descargas de espaldas que demoraban el próximo ataque japonés. Con más espacios para transitar, Japón provocó un penalty en otra acción controvertida en la que Pouraliganji interceptó un pase atrás de Minamino con el brazo, apoyado sobre el césped en el momento del contacto con el esférico. El colegiado, tras revisar las imágenes en el VAR, reafirmó su decisión de señalar el penalty y Yuya Osako volvió a marcar para diluir cualquier hilo de esperanza de Irán.

La selección de Carlos Queiroz acumuló hombres en la delantera en los últimos minutos, pero no generó oportunidades verdaderamente claras para recortar la diferencia y reengancharse al partido. En cambio, sí aprovechó la recta final Genki Haraguchi para rematar el partido al contragolpe con un 0-3 tan contundente como excesivo a tenor de lo visto sobre la primera hora de juego. Japón, segura en defensa y autoritaria en su área con Tomiyasu (otro gran partido) y Yoshida, maniató las principales amenazas de Irán y luego exhibió una puntualidad envidiable en los momentos decisivos. No arrolló a Irán, pero mantuvo su idilio con las rondas finales de la Copa Asia. En cuatro de las cinco ocasiones en las que alcanzó las semifinales, se clasificó para la final y alzó el trofeo. En el sexto intento, ya ha cumplido con su parte y espera al vencedor del duelo entre Catar y Emiratos Árabes Unidos.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

He visto jugar a la Irán de Queiroz pocas veces. No sólo en el mundial, también recuerdo algunos amistosos, como uno contra Argentina. Lo recuerdo ultradefensivo, aunque hay que apuntalar que se enfrentaba a selecciones muy superiores.
Sólo he visto el resumen del partido, pero imaginé que el esquema del portugués se vino abajo una vez que no tenía que basarse en defender.

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