Previa de la Copa Asia 2019

Australia defiende la corona en la Copa Asia. Foto: Focus Images Ltd.

Sábado 5 de enero, Abu Dabi. Es el día y el lugar en el que Baréin y Emiratos Árabes Unidos darán el pistoletazo de salida de la Copa Asia 2019, la competición de selecciones más prestigiosa del continente. Será el inicio de una lucha que durará hasta el 1 de febrero, fecha en la que Asia conocerá al sucesor de Australia, vigente campeón del torneo. Japón, Corea del Sur e Irán quizás partan un peldaño por encima de las demás selecciones en términos de favoritismo, especialmente teniendo en cuenta las bajas que han mermado el potencial de los Socceroos, aunque otros combinados nacionales como Emiratos Árabes Unidos, Catar, Arabia Saudí o incluso Irak cuentan con armas para dar un susto a cualquiera en las rondas eliminatorias. Será una Copa Asia abierta a posibles sorpresas y abierta también a nuevos participantes, pues estrena formato de 24 participantes. Para alzar el título, el campeón deberá superar siete partidos. A continuación, la previa de la Copa Asia a través de los aspirantes, equipos a tener en cuenta en un peldaño inferior, jugadores jóvenes a seguir y mucho más:

Un anfitrión sin su gran estrella

La línea en el calendario estaba marcada y determinada: Emiratos Árabes Unidos iba a organizar la Copa Asia 2019 con sus principales estrellas en plenitud. La selección de EAU ha ido curtiendo a una camada de futbolistas nacidos entre 1989 y 1991 a través de varios torneos, tanto de categorías inferiores como a nivel absoluto. Varios de sus mejores jugadores se dieron a conocer en el Mundial sub-20 de 2009, en el que Emiratos Árabes alcanzó los cuartos de final, y repitieron tres años más tarde en los Juegos Olímpicos de Londres. También causaron una grata impresión en la Copa Asia de 2015, en la que eliminaron a Japón para terminar cayendo en semifinales contra Australia. Así pues, al torneo que se celebraría en su propio país varias de sus estrellas llegarían con una edad cercana a los 30 años. Ahmed Khalil y Ali Mabkhout, sus dos delanteros más resolutivos, atesorarían mayor experiencia y el bloque de segundas espadas acumularía un bagaje superior. Sin embargo, la guinda del pastel, el talentoso e imaginativo Omar Abdulrahman, se perderá la cita por lesión. Una grave lesión de rodilla ha apartado al mediapunta emiratí de un torneo que podía resultar consagratorio para afianzar su figura en el panorama internacional y limitará las opciones de su selección en la pelea por el título. El grupo con India, Baréin y Tailandia no entraña grandes dificultades, por lo que seguramente el anfitrión, dirigido por Alberto Zaccheroni, campeón con Japón en 2011, no se verá realmente exigido hasta los cruces.

El nuevo ciclo de los Socceroos, una dificultad añadida para defender el título

Graham Arnold vuelve a dirigir a la selección de Australia doce años después de su anterior experiencia, que terminó con la eliminación a manos de Japón en los cuartos de final de la Copa Asia de 2007. Entonces Arnold venía de ejercer de ayudante de Guus Hiddink en el Mundial de Alemania y afrontaba su primer gran reto como técnico. Luego dio un paso hacia atrás, fue el asistente de Pim Verbeek en el Mundial de Sudáfrica y se labró una carrera de éxito como entrenador en la A-League. En los últimos ocho años, Arnold ha ganado tres ligas regulares y dos finales de play-off entre el Central Coast Mariners y el Sydney FC. Y con esa experiencia extra vuelve a asumir las riendas de los Socceroos, que afrontan una renovación en su plantilla. Su primer reto no es fácil: defiende la corona de 2015 sin dos leyendas como Mile Jedinak ni Tim Cahill y además pierde por lesión a dos estandartes como Aaron Mooy y el prometedor Daniel Arzani. La falta de la chispa que aporta una pieza como el extremo del Celtic la pueden aportar otros futbolistas como Leckie, pero el poso de Mooy o el recurso de Tim Cahill en el juego directo cuando las cosas se tuercen serán más difíciles de reemplazar. En la fase de grupos se medirá con Siria, Jordania y Palestina.

Tim Cahill jugará la Copa Confederaciones con 37 años. Foto: Focus Images Ltd.
Tim Cahill jugará la Copa Confederaciones con 37 años. Foto: Focus Images Ltd.

Son se incorporará a media competición

La gran estrella del fútbol coreano, su jugador más en forma, se perderá los primeros partidos de la Copa Asia. Después de perderse parte del inicio de campaña con el Tottenham para acudir a los Juegos Asiáticos -necesitaba ganar la medalla de oro para ahorrarse el servicio militar obligatorio, situación que hubiese frenado en seco su carrera-, el club londinense y la Federación de Corea del Sur acordaron que Son viajara más tarde a Emiratos Árabes Unidos. La estrella surcoreana se perderá los dos primeros encuentros ante Filipinas y Kirguistán y estará disponible para el duelo contra China después de enfrentarse al Manchester United el 13 de enero. Así pues, si Corea del Sur necesita una victoria para clasificarse en la última jornada de la fase de grupos podría contar con su estrella. Si la situación es más holgada, seguramente empezaría a participar en las rondas eliminatorias. Mientras no aterrice Son, la responsabilidad goleadora puede recaer en el delantero Hwang Ui-Jo, una de las principales estrellas del triunfo surcoreano en los Juegos Asiáticos con nueve dianas. Será uno de los argumentos ofensivos del equipo ahora dirigido por Paulo Bento, que también cuenta con Hwang Hee-Chan, futbolista del Hamburgo desde el pasado verano, pero que ha prescindido del gigante Kim Shin-Wook, un recurso a menudo útil ante rivales del continente asiático dada su corpulencia. La columna vertebral la deberían seguir formando el central Kim Young-Gwon, el mediocentro Ki Sung-Yong y Son cuando se incorpore al grupo. Asimismo, la Copa Asia también nos permitirá seguir la progresión de Jo Hyeon-Woo, el guardameta que tan buena impresión causó en el Mundial. Corea del Sur no será ajena a la presión que supone haber alcanzado las semifinales en cuatro de las últimas cinco ediciones de la Copa Asia pero mantener una sequía sin ganar el título que dura desde 1960.

El Mundial marcó el camino a seguir

El volantazo de Japón previo al Mundial -cambió de entrenador después del parón de amistosos de marzo de 2018- surtió el efecto deseado en la federación nipona. Prescindió de los servicios de Halilhodzic, que había dado una vuelta de tuerca al clásico estilo de la selección japonesa con un toque más conservador y defensivo. Con Akira Nishino los Samurai Blue practicaron un fútbol atractivo rozaron el acceso a cuartos de final, pero aun así el torneo terminó con la dimisión del técnico. Su sucesor fue Hajime Moriyasu, entrenador asistente de Nishino, exseleccionador sub-23 y campeón en tres ocasiones de la J-League con Sanfrecce Hiroshima, club al que elevó hasta el tercer puesto en un Mundial de Clubes. Moriyasu se ha encargado de rejuvenecer una selección que solo convocó a dos futbolistas menores de 25 años para el Mundial de Rusia. La mano del nuevo técnico se percibe en una lista con jóvenes valores como Kitagawa, Morita, Doan, Nakajima, Minamino, Miura y Tomiyasu. O, en general, con una apuesta por pocos futbolistas que superen las 40 internacionalidades (Nagatomo, Yoshida, Hiroki Sakai y Haraguchi) después de que otros históricos como Hasebe o Keisuke Honda hayan colgado la camiseta de la selección. Frescura no le faltará a Japón con dos futbolistas imaginativos y desequilibrantes en clubes medianos de dos ligas europeas de un segundo peldaño en importancia, como Shoya Nakajima (Portimonense) y Ritsu Doan (Groningen).

a fan waves a Japanese flag during the 2015 Rugby World Cup match at the American Express Community Stadium, Brighton and Hove Picture by Paul Terry/Focus Images Ltd +44 7545 642257 19/09/2015
Japón ha rejuvenecido su plantilla para la Copa Asia 2019. Foto: Focus Images Ltd.

La culminación a un proyecto de casi ocho años

En abril se cumplirán ocho años desde la llegada de Carlos Queiroz al fútbol iraní. Y poco tiene que ver su combinado nacional actual con el que agarró el técnico portugués por aquel entonces. Queiroz ha dotado a Irán de una identidad futbolística, ha escondido las limitaciones de sus plantillas y ha potenciado sus virtudes. Ha jugado dos Mundiales consecutivos, en ambos ha alcanzado la tercera jornada de los grupos con opciones de alcanzar los octavos y solo una tanda de penaltis les apeó de la Copa Asia cuatro años atrás. Con una plantilla que ha interiorizado el discurso futbolístico de Queiroz, de férrea defensa y vertiginoso despliegue a la contra, Irán afronta la Copa Asia de 2019 como una de las grandes favoritas. No gana el título desde 1976 y ha demostrado en los dos últimos Mundiales que es una de las selecciones más competitivas del continente. Beiranvanrd es un portero fiable, Hosseini un central de garantías, Ebrahimi y Amiri no escatiman esfuerzos en la medular y arriba la velocidad de Jahanbakhsh o la potencia de Ansarifard y Azmoun suelen causar estragos en rivales menos acostumbrados a defender jugadores muy físicos. Aun así, las lesiones pueden pasar factura al Team Melli. Jahanbakhsh se ha perdido el último mes y medio de competición por un contratiempo físico y tres jugadores que podrían haber tenido una participación destacada -al menos en la rotación- como Gholizadeh, Ezatolahi y Rezaei se pierden el torneo por lesión.

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Ensayo general para Catar 2022

Con el punto de mira en el Mundial de 2022, Catar afronta una de las últimas oportunidades para poner a prueba su nivel en un entorno de competición oficial. La inversión en el fútbol ha sido alta en los últimos años y poco a poco va dando sus frutos en los torneos de categorías inferiores. Por ejemplo, Catar ha participado en dos de los últimos tres Mundiales sub-20, ha alcanzado las semifinales de las dos últimas ediciones de la Copa Asia sub-23 y ahora afronta la Copa Asia de Emiratos Árabes Unidos con un bloque que acumula ese tipo de experiencias preliminares. El entrenador es el barcelonés Félix Sánchez, que en 2013 empezó a trabajar con la federación en sus categorías inferiores para asumir en 2017 las riendas de la selección absoluta. Así pues, Sánchez conoce a la perfección a los jóvenes que suben desde abajo y les ha otorgado la confianza suficiente en los últimos años. Esto se percibe echando un simple vistazo a su plantilla, en la que solo Hamid Ismail empieza la Copa Asia con más de 30 años. La mayor parte del bloque la forman los futbolistas de Al Sadd (9 en la convocatoria), lo que también puede aportar un punto extra de consistencia al elenco catarí. El jugador más curtido en el panorama internacional seguramente sea el extremo (o mediapunta) Al Haydos, capitán de esta plantilla tan joven en la que también merece la pena echar un vistazo al potentísimo lateral zurdo Abdelkarim Hassan o al móvil delantero Akram Afif, que ha recuperado la confianza en el remate con su regreso al fútbol catarí de clubes.

Un país acostumbrado al ‘casi pero no’

Después de devolver a Egipto a un Mundial tras 28 años de ausencia y clasificar a los Faraones para la final de una Copa África, Héctor Cúper aceptó el reto de dirigir a Uzbekistán. El combinado nacional uzbeko se ha asentado como uno de los equipos más poderosos del segundo escalón del fútbol asiático, aunque le falta dar el salto definitivo para destronar a las potencias con mayor tradición. A menudo se ha quedado a las puertas, a un partido o a pocos detalles de hacer historia. Por ejemplo, en 2011 se clasificó para las semifinales de la Copa Asia, pero luego fue vapuleada por Australia (6-0) en la penúltima ronda. Su buen hacer en el torneo continental no tuvo continuidad en las fases de clasificación para los Mundiales de 2014 o 2018. Se quedó a un punto de acceder al Mundial de Brasil y luego perdió en la tanda de penaltis en la primera repesca contra Jordania (en la segunda esperaba Uruguay), mientras en el proceso clasificatorio para el Mundial de Rusia fue incapaz de vencer a Corea del Sur, en casa, en el partido decisivo. De haber ganado, Uzbekistán hubiese debutado en un Mundial. Pero el empate en Tashkent, combinado con el empate que sacó Siria en Teherán, condenó a Uzbekistán a la cuarta posición del grupo, sin derecho siquiera a disputar las repescas. Poco a poco se ha ido agotando una generación dorada, con Server Djeparov retirado de la selección y Denisov y Haydarov descartados para la Copa Asia. También sorprende la ausencia de Igor Sergeev, uno de sus principales goleadores en los últimos tiempos, aunque menos afortunado en sus cifras en 2018. Continúan algunos clásicos, como el portero Nesterov (disputará su quinta Copa Asia, lo que supone un récord en el continente), el central Ismailov o el mediocentro Odil Ahmedov, mientras el extremo Rashidov se convertirá en el principal foco de desequilibrio gracias a su regate, velocidad y disparo con la pierna izquierda. También asoma una generación prometedora octavofinalista en el Mundial sub-17 de 2013 y cuartofinalista en el Mundial sub-20 de 2015 con jóvenes menores de 23 años como Shukurov, Shomurodov o Tursunov que gozarán de uno de sus primeros grandes escaparates de su corta carrera.

Kim Jin Su of Korea Republic (right) and Sardor Rshidov of Uzbekistan (left) contest for the ball during the AFC Asian Cup match between Korea Republic vs Uzbekistan at Melbourne Rectangular Stadium (AAMI Park) Melbourne, Australia Picture by Frank Khamees/Focus Images Ltd +61 431 119 134 22/01/2015
Rashidov es uno de los mejores jugadores de Uzbekistán. Foto: Focus Images Ltd.

¿Tendrá continuidad en la Copa Asia la revelación en la fase de clasificación para el Mundial de Rusia?

Un disparo a la madera en el último minuto de la prórroga separó a Siria de la última repesca contra Honduras en la fase de clasificación para el Mundial de Rusia. El remate de falta de Al Somah pegó en el poste y Australia superó el penúltimo turno antes de la eliminatoria definitiva ante el combinado centroamericano. Unos meses más tarde, Siria disfruta de otra oportunidad para reivindicar su nivel futbolístico en el panorama internacional. Una de las principales referencias del equipo es Omar Khribin, que vivió un 2017 espectacular tanto con la selección siria como con Al Hilal, club con el que disputó la final de la Champions asiática. Aunque su 2018 ha estado por debajo de la expectativa a nivel realizador. Khribin está acompañado por Al Somah, toda una garantía goleadora en el continente. Para la Copa Asia, Siria también ha reclutado para la causa a Mohammed Osman, centrocampista que está gozando de cierto protagonismo en el Heracles en la Eredivisie. Curiosamente el sorteo de la fase de grupos le lleva a cruzarse con Australia en la tercera jornada del torneo.

La fragilidad defensiva no pasará tanta factura como en el Mundial

La victoria contra Egipto en la tercera jornada de la fase de grupos edulcoró la sensación global del Mundial en una selección como Arabia Saudí. No ofrecieron una imagen magnífica, especialmente en el partido inaugural contra Rusia, pero ganaron un partido en un Mundial 24 años después. Para la Copa Asia, la Federación saudí ha dado continuidad a Juan Antonio Pizzi, que sigue al frente de un combinado nacional que cambió de entrenador en dos ocasiones después de certificar el pase al Mundial de Rusia. En un contexto como la Copa Asia pesarán menos las concesiones defensivas de la selección saudí, que ha renovado la portería con la convocatoria de dos guardametas distintos a los que participaron en el último Mundial. Solo sigue Al Owais en una de las parcelas más delicadas del conjunto de Pizzi. Por otro lado, el técnico hispanoargentino no podrá contar con su defensa más fiable, Osama Hawsawi, que anunció su retirada del fútbol profesional en diciembre. Es una de las ausencias más reseñables junto a la del delantero Al Sahlawi. Si Arabia Saudí logra llevar el peso de los partidos, asumir la iniciativa con el balón, involucrar en el juego a los zurdos Al Faraj y Al Shehiri y activar la velocidad de Al Dawsari o Al Muwallad resultará un rival incómodo para la mayoría de rivales asiáticos. Su camino empieza en un grupo con Catar, Líbano y Corea del Norte.

Al Dawsari marcó el gol de la victoria. Foto: Focus Images Ltd.
Al Dawsari es uno de los jugadores más desequilibrantes de Arabia Saudí. Foto: Focus Images Ltd.

Irak, una garantía competitiva

Campeón en 2007, eliminada en el último minuto de la prórroga en cuartos de final de 2011 y semifinalista en 2015 tras superar a la siempre rocosa Irán. Irak quizás no atesora la calidad individual de otras selecciones a priori más potentes del continente, pero sí suele ofrecer una resiliencia ante la adversidad y capacidad competitiva superior a la media en Asia. Encaja los golpes, resiste en los momentos más difíciles y suele luchar hasta el final. El conjunto dirigido por el esloveno Srecko Katanec comparece en la Copa Asia con una plantilla relativamente joven que mantiene a varios de los pilares de ese equipo semifinalista en el Mundial sub-20 de 2013. Sobre todo en defensa, con jugadores como Ali Faez, Natiq o el poderoso lateral/carrilero zurdo Ali Adnan. Dos de sus centrocampistas de mayor calidad técnica militan en clubes gigantes de Irán, como es el caso de Humam Tariq (Esteghlal, otro de los miembros de ese equipo sub-20 de 2013) o Bashar Resan (Persépolis, ha completado una notable actuación como mediapunta en la última Champions asiática). También merece la pena destacar la presencia en la convocatoria de dos delanteros nacidos en el año 2000 (Mohanad Ali y Mohammed Dawood), con una ratio muy llamativa de goles en todos los torneos de categorías inferiores en los que han participado con la selección.

Lippi para mejorar las últimas actuaciones de China

Después de ganar tres ligas y una Champions asiática con Guangzhou Evergrande, Marcelo Lippi recibió una suculenta oferta para dirigir a la selección china. Entrenador del combinado nacional desde 2016, ya cuenta con el recorrido de la fase de clasificación para el Mundial de 2018. China no firmó una gran fase preliminar, pero su mejoría en la recta final del proceso (10 puntos en los últimos cinco partidos) le permitió llegar al a última jornada con opciones remotas de acceder al play-off continental. Se quedó a las puertas y ahora espera mantener la dinámica de los últimos encuentros oficiales de 2017 en la Copa Asia para superar su actuación en la anterior edición, cuando alcanzó los cuartos de final. La China de Lippi no es un conjunto exuberante en ataque, sino que suele protagonizar partidos de resultados cortos y márgenes estrechos. El veteranísimo mediocentro Zheng Zhi, de 38 años, todavía es una pieza importante en una selección en la que la cuota de gol dependerá del acierto de Wu Lei. El delantero de Shanghai SIP marcó 27 tantos en la última liga china.

Zheng Zhi.
Zheng Zhi será el capitán de China en la Copa Asia. Foto: Focus Images Ltd.

Una Copa Asia con tres debutantes

La ampliación de la Copa Asia, que pasa de 16 a 24 equipos, ha propiciado el debut de tres selecciones inéditas en el torneo hasta ahora. Kirguistán, Filipinas y Yemen se estrenarán en un torneo continental en el campeonato celebrado este mes en los Emiratos Árabes Unidos. Además, curiosamente Kirguistán y Filipinas compartirán grupo junto a dos clásicos como China y Corea del Sur. Kirguistán viajará a la Copa Asia con una plantilla repleta de futbolistas de la liga local, Yemen cuenta con un puñado de jugadores que militan en clubes cataríes y Filipinas ha indagado en los ancestros de algunos jugadores formados en el fútbol europeo. Es el caso, por ejemplo, de John-Patrick Strauss, centrocampista de 22 años formado en la cantera del RB Leipzig y que ha disputado algunos ratos de 2.Bundesliga con el Erzgebirge Aue, o de Phil Younghusband, delantero inglés con pasado en el fútbol formativo en el Chelsea que representa a Filipinas desde 2006. Es un caso parecido al de Neil Etheridge, portero titular del Cardiff City, que finalmente no acudirá a la Copa Asia para seguir inmerso en la lucha por la permanencia con el club galés.

Palestina, Líbano y Turkmenistán repiten

Tres países debutan en la Copa Asia, pero otros tres disfrutan de su segunda participación en el torneo. Es particularmente representativo el caso de Líbano, que regresa 19 años después de organizar el certamen del año 2000. Así pues, es la primera vez que se clasifica por méritos propios. También pone fin a una larga ausencia la selección de Turkmenistán, que no disputaba el torneo desde 2004, y que acude con una plantilla formada por una mayoría de jugadores de la liga local. Una de las pocas excepciones es Ruslan Mingazow, centrocampista que se ha abierto un hueco en la liga checa. En lo referente al combinado palestino, su selección se estrenó en la edición de 2015 y repite por segundo torneo consecutivo tras una fase preliminar sin grandes sobresaltos. Pese a su experiencia anterior en una Copa Asia, Palestina, Líbano y Turkmenistán aún no han ganado un partido en la fase final del torneo.

Cardiff City Goalkeeper Neil Etheridge during the Premier League match at the London Stadium, Stratford Picture by Martyn Haworth/Focus Images Ltd 07463250714 04/12/2018
El portero del Cardiff, Neil Etheridge, no acudirá a la Copa Asia con Filipinas. Foto: Focus Images Ltd.

Un escaparate para el talento joven

Pese a disputarse en enero, la Copa Asia es una vitrina en la que aquellos jugadores que militan en clubes alejados del foco mediático pueden destacar y llamar la atención de equipos más potentes. Tanto futbolistas secundarios en selecciones poderosas como estrellas emergentes de combinados nacionales de un segundo o tercer peldaño en la escala de favoritismo que pueden catapultar su carrera. Puede ser el caso de los japoneses Ritsu Doan, talentoso mediapunta zurdo de 21 años del Groningen, o Shoya Nakajima, extremo de 24 años que milita en el Portimonense y marca las diferencias en la liga portuguesa. En Corea del Sur las miradas estarán centradas en un jugador más conocido a raíz de su actuación en la pasada Europa League, el delantero de 22 años Hwang-Hee Chan, ahora cedido en el Hamburgo. En la selección iraní ya hemos hablado del mediapunta de 22 años del Perséplis, Bashar Resan, o del delantero de 18 año Mohanad Ali, mientras la responsabilidad goleadora en Catar recaerá en las espaldas de Akram Afif, autor de 14 goles en sus últimos 15 partidos de liga con Al Sadd. La Copa Asia también permitirá evaluar la evolución de Musa Al-Tamari, extremo derecho jordano de 21 años que fichó por el APOEL en verano. Muy habilidoso en la conducción con la pierna izquierda, también destaca con la facilidad con la que ve portería: ha marcado ocho goles en sus primeros doce partidos de competición chipriota. Abundan los atacantes jóvenes en relación con los zagueros más inexpertos que pueden gozar de cierto protagonismo en el torneo, aunque en Irán cada vez tiene más peso Majid Hosseini, central de 22 años que ya dejó una grata impresión en el Mundial y se ganó el traspaso al Trabzonspor en verano.

… y algunas ausencias para los nostálgicos

A muchos de ellos ya los hemos ido citando a lo largo del texto, pero no está de más recopilarlo a modo de cierre. Será la primera Copa Asia sin Tim Cahill, un clásico en las tres últimas ediciones con los Socceroos. Con cuatro participaciones se ha quedado el mediapunta uzbeko Server Djeparov, la zurda que ejecutaba la mayoría de acciones a balón parado. También terminó la etapa de Honda, Hasebe y Kagawa en Japón. Por otro lado, las lesiones se han cebado con futbolistas que podían consagrarse como estrellas en el concierto asiático: los australianos Mooy y Arzani se pierden la Copa Asia por este motivo, al que hay que sumar a Omar Abdulrahman en Emiratos Árabes Unidos, Saeid Ezatolahi en Irán o el joven central catarí Ahmad Yasser, uno de los nombres más prometedores en el anfitrión del próximo Mundial.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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16 comments

“Con Akira Nishino los Samurai Blue practicaron un fútbol atractivo rozaron el acceso a octavos de final, aunque la eliminación en los grupos conllevó la dimisión del técnico”
Ahí se te ha ido la olla un poco, cámbialo y después elimina mi comentario 😉
Por lo demás un excelente artículo como siempre. Gracias por el esfuerzo y feliz año nuevo!

Magnífica previa como siempre, 23. Solo una pequeña corrección: en el apartado de Japón, sí que pasó la fase de grupos; cayó en octavos contra Bélgica 😉

Y ya que estamos, voy a tirarme a la piscina, a ver si se anima alguien más con los clásicos pronósticos de MI para estos eventos:
Campeón: Irán
Sorpresa: Jordania
Decepción: Arabia Saudí
Máximo goleador: Muto
Mejor jugador: Son
Jugador revelación: Resan
Jugador decepción: Al Dawsari
(y me permito añadir a los grandes olvidados)
Mejor portero: Beiranvand

Empezó bien Jordania. A ver si tiene continuidad, porque creo que tienen mimbres para dar algún susto más. Gozan de cierta estructura desde que alcanzaron la última repesca previa al Mundial de 2014 y la aparición de un joven con desborde y gol arriba como Al Tamari creo que les puede sentar bien.

Tremenda previa Tomàs! Muchas ganas de que empiece, de ver a Corea del Sur, la evolución o no, de China o Qatar. Me ha llamado siempre la atención Uzbekistan, Cuper querrá cortar también ese ‘casi pero no’ particular suyo. Seguiré a Mingazow también cuando vuelva al Slavia, a ver que tal el turkmeno.

¡Muchas gracias! En Egipto logró romper una mala dinámica en la clasificación para el Mundial, aunque en ciertos momentos fue muy conservador (en la Copa África o en el propio Mundial, aunque no ayudó la lesión de Salah). Alguna decisión en la convocatoria uzbeka me sorprende, pero le vamos a dar la oportunidad a que demuestre qué es lo que quiere plasmar sobre el césped.

Gran previa 23, enhorabuena. Da gusto leer algo así. ¿Qué podemos decir de Bahrein? Lo diminuto que es y plantando cara a todo un anfitrión… Me dejó buena sensación y de no haber sido por el regalo arbitral, hubieran salido victoriosos.

Y tiene cierta tradición Baréin. Alcanzó la última repesca para ir al Mundial 2006 y 2010 y cayó, por poco, ante Trinidad y Tobago y luego ante Nueva Zelanda. También fue semifinalista en 2004. En la última fase de clasificación para el Mundial ya no alcanzaron el TOP10 y ya no les vi jugar, pero me gustó lo que vi en la primera jornada. Sobre todo el extremo Ali Madan, el central Al Hayam y el delantero Al Romaihi. Y merecieron ganar, claramente.

Un grandísimo trabajo, Tomás. Gracias por tu tiempo. Lo he leído con mucho interés y atención. Voy a disfrutar tela de esta competición. Hubiera sido genial haber podido disfrutar de Omar Abdulrahman en esta cita y en casa 🙁

¡Muchas gracias! Es una pena lo de Omar, porque siempre es divertido verle jugar (aunque no siempre sea productivo en sus intervenciones, a veces se adorne, etc.).

Hasta ahora el torneo es bastante decepcionante. Estadios semi-vacíos (miedo me da el próximo mundial), nivel de arbitraje bastante bajo y parcial en favor de los países del golfo, como suele ser habitual (poco se ha hablado de la clasificación de Arabia Saudí para el último mundial, precedida de una sucesión de arbitrajes escandalosos) y un juego bastante pobre y defensivo en general. De las grandes creo que solo Irán ha cumplido con las expectativas, aunque mantengo la impresión de que el nivel de juego del fútbol asiático está dramáticamente estancado. Llevo muchos años viajando por Asia por motivos de trabajo y mi sensación es que las selecciones de Japón, Corea del Sur, Arabia Saudí o Irán eran bastante mejores en los años 90 que en la actualidad a pesar de todo el dinero invertido. En fin, como esto acaba de empezar confiemos en que la cosa mejore!

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