Irán-Japón: el gran favorito saldrá de la primera semifinal

Maya Yoshida. Foto: Focus Images Ltd.

Tras la eliminación del vigente campeón, Australia, y con la caída de una de las firmes candidatas al título, Corea del Sur, Japón e Irán se sienten favoritas en la recta final de la Copa Asia. Son los dos representantes asiáticos en el pasado Mundial de Rusia que siguen vivos en la competición continental y deben asumir la responsabilidad de máximos aspirantes al título en un torneo en el que Emiratos Árabes Unidos y Catar completan la otra mitad del cuadro. La presión, pues, es para los dos primeros equipos que comparecerán en semifinales y, especialmente, para una selección iraní que no disputa una final de la Copa Asia desde 1976. El Team Melli ha alzado el título en tres ocasiones, pero la última (1976) queda muy lejos en el imaginario colectivo del combinado nacional asiático más regular en los últimos años. Cuando se produjo el último éxito internacional de Irán, hace más de cuarenta años, Japón apenas existía en el panorama futbolístico del continente. Por aquel entonces el conjunto nipón nunca había disputado una fase final de la Copa Asia. No se estrenó hasta 1988 y los últimos treinta años le han bastado para convertirse en el país más laureado, con cuatro títulos continentales y un balance extraordinario en las rondas finales: salvo en 2007, siempre que Japón alcanza las semifinales se clasifica para la final y la gana.

A diferencia de lo que se podía pensar tras el Mundial de Rusia 2018, Irán y Japón se han intercambiado los papeles en la Copa Asia. El equipo de Carlos Queiroz no ha encajado ningún gol en el torneo, pero está mostrando una cara más atrevida que de costumbre. Sobre todo en las primeras partes, fases de los partidos en los que asume más riesgos, ataca con más efectivos, se expone un poco más en defensa e intenta cosechar una ventaja para gestionarla después del descanso. Consciente de sus problemas para atacar a bloques cerrados que le cedían la iniciativa, el seleccionador luso ha generado un sistema de juego que le permita sentirse cómodo con la pelota. Irán ya había desarrollado a futbolistas contundentes en el remate, como el peleón delantero Sardar Azmoun o el desequilibrante extremo Alireza Jahanbakhsh, pero para la Copa Asia lo que ha construido Irán es un sistema ofensivo con el que los jugadores se identifican. Así pues, Dejagah, inédito en el Mundial, es un protagonista fundamental en el juego persa. Los interiores iraníes -Dejagah en la derecha y Amiri en la izquierda, normalmente- se abren para garantizar líneas de pase a los centrales, que pueden salir jugando por fuera. Los laterales suben muchísimo, esperan arriba e Irán se despliega con cierta fluidez por los carriles exteriores para, en un momento dado, colgar un centro para Azmoun o potenciar las combinaciones por dentro con Dejagah, Jahanbakhsh, Azmoun de espaldas o Ghoddos en los minutos que ha disfrutado a lo largo del torneo. Es un equipo con un abanico de recursos superior al de otros años, cuando su principal plan de ataque pasaba por desactivar al adversario, desesperarle y atacarle a la contra o a balón parado.

Azmoun, de lo mejor del Rostov, peleando con Hummels en el partido de ida. Foto: Focus Images Ltd.
Azmoun, de lo mejor del Rostov, peleando con Hummels en el partido de ida. Foto: Focus Images Ltd.

Japón, por su parte, ha mostrado un rostro mucho más conservador que en el Mundial. Ante Arabia Saudí cedió la iniciativa de forma descarada, con menos de un 25% de posesión, y ante Vietnam tuvo algunas dificultades para contener a un conjunto de menos potencial ofensivo a lo largo de la media hora inicial. De hecho, disparó menos que su oponente en cuartos de final. Consciente de la importancia de los detalles en las rondas eliminatorias, y quizás escarmentada por ese contragolpe en el descuento en un córner a favor en el partido de octavos de final del Mundial contra Bélgica, Japón selecciona los riesgos que asume. Se siente más firme en defensa que en otros torneos con la pareja formada por Maya Yoshida y Takehiro Tomiyasu, donde el central del Southampton aporta la experiencia y el joven de 20 años el descaro en la anticipación, y ha exhibido un notable poderío en las jugadas de estrategia ofensiva, de las que ha obtenido suculentos réditos a lo largo de la competición. Más segura en las áreas, Japón ha renunciado al camino más estético para ser más efectiva. “Ganar por márgenes estrechos es importante porque ganar es lo más importante, sin importar cómo juguemos”, declaró incluso el técnico Moriyasu en la previa de la semifinal. Aunque sigue conservando a futbolistas con capacidad para retener la pelota como Shibasaki o Doan, que le permitieron dormir el choque de cuartos de final contra Vietnam tras adelantarse en el marcador. Por este motivo, resultará interesante ver quién asume la iniciativa en la semifinal. Quizás no esté tan definida como podía parecer hace dos semanas.

La solidez defensiva de Japón afrontará un duelo consagratorio para su pareja de centrales, que no se ha medido a un reto de la exigencia de Sardar Azmoun. El delantero del Rubin Kazan responde a un perfil muy incómodo para la mayoría de zagas del continente asiático. Alto y fuerte físicamente, pelea todos los balones, va a la presión en cada jugada, choca permanentemente con los centrales y les exige máxima concentración. Es poderoso en el juego aéreo e incómodo en cada lance, y además ha reforzado su confianza en el remate después de anotar un gol y repartir una asistencia ante China en el enfrentamiento de cuartos. Por otra parte, Japón sentirá alivio ante la ausencia de Mehdi Taremi, sancionado. El extremo zurdo de la selección de Irán no tiene tanta fama como otros futbolistas de su país, pero es un recurso muy dañino para casi todos sus oponentes. Directo y vertical, portentoso en su zancada y con determinación para atacar zonas de remate, se convierte en un complemento muy interesante para el poder de atracción que suele generar la presencia de Azmoun entre centrales. Sin Taremi, seguramente será Ghoddos, con mayor finura para moverse entre líneas, quien juegue de inicio ante los nipones.

“No podemos poner en riesgo nuestra identidad. Tenemos que jugar con seguridad y confianza. Tenemos nuestras propias armas, aunque por supuesto tenemos que prestar atención al equipo japonés, adaptarnos e intentar controlar sus puntos fuertes, porque tienen muchos. Lo más importante es que seamos nosotros mismos. Si no podemos jugar un partido sin ser nosotros mismos, no tiene ningún sentido. Después de ocho años y tantos sacrificios, tantos partidos, solo tenemos delante este partido, esta semifinal, ante un gran equipo”. Carlos Queiroz, en las horas previas a la semifinal contra Japón.

Japón. Foto: Focus Images Ltd.
Japón. Foto: Focus Images Ltd.

Por otro lado, el argumento ofensivo de Japón para inventarse un gol sin necesidad de jugar bien es Ritsu Doan, mediapunta zurdo que suele jugar escorado en el sector derecho. Desde ahí participa en el juego interior y amenaza tanto a través del disparo como a través del pase, virtud que domina a la perfección. Necesitará un poco más de compañía de los delanteros, que no han rendido a la altura de las expectativas durante la Copa Asia. De hecho, Japón ha ganado sus cinco partidos por un solo gol de diferencia: Osako empezó marcando pero perdió protagonismo, Muto y Kitagawa no terminan de culminar sus oportunidades y Minamino se siente más cómodo cuando complementa a otro delantero más corpulento que fija a los centrales y le permite sorprender entrando desde atrás. Su ratio de efectividad no es muy alta y enfrente se erigirá el que seguramente es el mejor portero asiático del momento, Alireza Beiranvand. El guardameta iraní mostró unas prestaciones altísimas a lo largo del 2018 (muy buen Mundial, finalista también con Persépolis en la Champions asiática) y atesora unos registros fabulosos con el combinado nacional: Beiranvand ha disputado 20 partidos oficiales con la selección y en 17 ha dejado la portería a cero. Solo ha encajado cuatro goles, contra España y Portugal en el Mundial y ante Siria en el último partido clasificatorio para Rusia 2018, con el billete ya en el bolsillo. También es fiable en los lanzamientos de penaltis, como pueden atestiguar tanto Cristiano Ronaldo como la selección de Omán. Su nivel, pues, es más alto que el de Gonda, que se ha mostrado algo nervioso en los partidos de Japón aunque ha agradecido la protección de Tomiyasu y Yoshida, que han reducido su volumen de trabajo a lo largo de la Copa Asia. El reto de derrotar a Irán no será fácil: los de Queiroz no pierden un partido oficial con una selección asiática desde 2015… en los penaltis contra Irak, jugando todo el partido con diez, y no caen al término de los 90 minutos desde el 14 de noviembre de 2012, cuando perdieron contra Uzbekistán. Palabras mayores

Alineaciones probables: Irán-Japón, lunes 28 de enero a las 15:00h

Iran vs Japon - Football tactics and formations

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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6 comments

En el último párrafo se indice “En los penaltis contra Irán”, entiendo que es contra otra selección 😉
Por lo demás, yo preveía un partido igualado, pero leyendo el texto saco la conclusión que Irán es algo más favorita de lo que pensaba.

Irak*, toda la razón. Yo creo que el favoritismo es para Irán, pero Japón es más firme que en otras campañas. Sospecho que será un partido más cerrado de lo esperado.

Pasa Iran, lo surrealista es que del otro lado espera ya sea Emiratos Arabes o Qatar ese duelo nadie los esperaba ,sera un partido de alta tension ya que ambos son enemigos declarados ,recordemos que los paises arabes acusan a qatar de financiar el terrorismo

Por cierto Jahankabash ha quedado ha deber en el Brigton, llego como maximo goleador y asistente en la pasada eredivisie y creo no ha marcado aun con los ingleses

Bomba de mercado, Wu Lei al Espanyol. Vosotros que lo conocéis en condiciones, qué opináis? Hay mucha madera en ese ataque, tiene sitio?

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