Osorio: cuatro días para hacer olvidar Santa Clara

Juan Carlos Osorio Atlético Nacional - (www.atlnacional.com.co)

El banquillo de la selección mexicana lleva tiempo considerándose una de las sillas más calientes del mundillo futbolístico. Hemos asistido a capítulos históricos, como la guerra abierta entre Ricardo La Volpe y Hugo Sánchez -con un importante trasfondo nacionalista-, la sucesión de cambios y destituciones en la fase clasificatoria del Mundial 2014 y la pelea física con un periodista que acabó con el reinado del que parecía ser el hombre que iba a estabilizar la situación y tener cierto recorrido en el cargo, Miguel Herrera. La Federación, buscando romper con tanta controversia, eligió en 2015, tras la salida del Piojo, a un técnico ajeno a todas las polémicas intrínsecas del fútbol mexicano. A un extranjero, pero más cercano culturalmente a lo que había sido Sven-Göran Eriksson en otro periodo gris en la previa del Mundial 2010. El colombiano Juan Carlos Osorio, que había tenido un breve paso por el país dirigiendo al Puebla con malos resultados entre diciembre de 2011 y marzo de 2012, fue nombrado seleccionador. Su mejor carta de presentación: su trabajo en Atlético Nacional de Medellín, con el que consiguió seis títulos en tres años y su fútbol fue muy elogiado en las diversas participaciones en torneos internacionales, iniciando la dinámica ganadora que llevaría al cuadro verdolaga a conquistar la Copa Libertadores con Reinaldo Rueda en la dirección técnica.

Osorio no ha cumplido aún los dos años al frente de México, pero ha vivido el tiempo suficiente en el cargo como para comprobar que todo lo que había escuchado referente a la presión y a la exigencia alrededor del puesto que ocupa era verdad. En sus 27 encuentros dirigidos, el Tri sólo ha perdido dos. Y sólo uno oficial. Pero qué uno. El 0-7 ante Chile de hace un año en Santa Clara en los cuartos de final de la Copa América Centenario aún escuece y sigue siendo el argumento principal que enarbolan los críticos -que no son pocos- con la gestión del colombiano: “todo muy bien, pero cuando juguemos contra un equipo serio nos caerán siete”, repiten cada vez que se elogia a Osorio después de cualquier triunfo.

A Osorio, de repente, se le presenta la oportunidad de acabar con el recuerdo de Santa Clara. De derrotarlo y de, en una impensable carambola del destino, darle la vuelta a la historia y que juegue a su favor. Tras la victoria de Chile por penaltis ante Portugal ayer en la semifinal de la Copa Confederaciones, su verdugo de hace un año sería su adversario en la final. Antes, claro, debe superar a esta Alemania experimental que tanto ha gustado y que ha parecido aprovechar el vigor y la ilusión de los aspirantes a consolidarse en la absoluta como arma estimulante en un torneo que a sus mayores figuras podía parecerles poca cosa. Nada sencillo, pero un desafío que enterraría las dudas y le permitiría afrontar el Mundial 2018 con un volumen de crítica menor y con un mayor respaldo popular. Quizá incluso empezarían a entenderse sus cambios de sistema permanentes, sus rotaciones múltiples y la utilización de varios jugadores en distintas posiciones. Sus movimientos de tablero han dado sus frutos en lo que va de torneo en Rusia: en los tres partidos empezó perdiendo, en cuatro ocasiones ha ido por debajo en el marcador… y aún está invicto, con dos victorias y un empate. Especialmente llamativa fue la transformación de su equipo en la segunda mitad ante Nueva Zelanda: de un equipo plano, con posesión pero sin profundidad, se pasó a un huracán que arrolló por los costados -con un Aquino fundamental en ambos goles- y con un Héctor Herrera que, tras ingresar y apoderarse de la posición que había ocupado Diego Reyes en el primer tiempo, le dio otra dinámica diferente al juego.

México 2-1 Nueva Zelanda (Jiménez 54′, Peralta 72′ / Wood 42′)

Planteamientos iniciales:

Mexico vs Nueva Zelanda - Football tactics and formations

Tras el descanso, además de las modificaciones nominales, Osorio movió de perfil a los dos interiores para que jugaran a pie cambiado y elevó las posiciones de los dos carrileros, convirtiéndolos en extremos:

Mexico vs Nueva Zelanda - Football tactics and formations

Rusia 1-2 México (Samedov 25′ / Araújo 30′, Lozano 52′)

Ante la anfitriona, Osorio regresó a un once mucho más similar al utilizado en el 2-2 del debut ante Portugal, tanto por los nombres como por el sistema:

Mexico vs Rusia - Football tactics and formations

Se esperaba que México llevara la iniciativa de forma clara por los precedentes anteriores -el Tri tuvo bastante más posesión que Portugal en su enfrentamiento directo y la propia Portugal tuvo bastante más posesión que Rusia cuando se midieron después-, y aunque en términos porcentuales se confirmó el pronóstico, el primer tiempo del cuadro de Osorio volvió a ser plano. De nuevo, y pese a que el 1-1 que mostraba el marcador al descanso clasificaba al conjunto americano, el partido le pedía al estratega colombiano algún tipo de intervención. No se puede decir que sus cambios tuvieran tantísima repercusión como frente a Nueva Zelanda -porque ante Rusia el gol de la victoria fue más casual, producto de un despeje, una mala salida del portero rival y la fe de Hirving Lozano persiguiendo una pelota casi perdida-, pero de nuevo se observó a un entrenador valiente a la hora de mover piezas. Tanto como para pensar que la manera de revolucionar el choque era dejando fuera a la figura Carlos Vela:

Mexico vs Rusia - Football tactics and formations

Hoy, en la semifinal frente a Alemania, midiéndose a un equipo que también ha llamado la atención por su versatilidad táctica, Osorio tendrá la primera de las dos pruebas potenciales para dejar atrás el recuerdo de Santa Clara y para reafirmar las connotaciones positivas de su casi obsesiva tendencia a la modificación permanente.

Foto de portada: Juan Carlos Osorio dirigiendo a Atlético Nacional (www.atlnacional.com.co).

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