Dos chispazos evitan el Illuecazo

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La vida y el fútbol están repletos de contrastes y lo visto anoche en el Estadio Papa Luna fue un claro ejemplo: el Illueca, un equipo aragonés de Tercera División nada acostumbrado a los grandes focos, acogía repleto de ilusión al Deportivo de la Coruña, un grande del fútbol español que ahora mismo está hundido futbolísticamente y desnortado institucionalmente. Quien firma la crónica presenció el partido en la tribuna de prensa del Papa Luna y quedó sentado justo al lado de Carmelo del Pozo, el discutidísimo director deportivo blanquiazul, a la par que se encontraba detrás de un grupo de animosos chavales illuecanos. El rictus de Del Pozo fluctuaba entre la tensión, la frustración y el miedo, mientras que los niños se animaban en la previa viendo en un móvil el resumen del Mallorca-Dépor del último playoff, alentaban sin parar al equipo de su pueblo y creían ciegamente en la victoria aragonesa. Finalmente, el equipo herculino obtuvo la victoria (0-2) y cumplió con el expediente, aunque su actuación fue tan poco convincente como la del resto de partidos de esta temporada, en la que no ganaban desde la primera jornada de LaLiga SmartBank. Longo y Koné, en los minutos 85 y 86, marcaron los dos goles que despertaron del sueño al Illueca.

Deportivo vs Illueca - Football tactics and formations Alineaciones iniciales. Infografía: sharemytactics

El ambiente en el Papa Luna fue precioso y recordó al de otras copas, como la alemana, la francesa o la inglesa, en las que un pequeño pueblo (este, de 2.900 habitantes) se vuelca totalmente con su equipo y convierte el estadio de este en un factor fundamental para ser competitivo ante un oponente de superior categoría. Tras acometer algunos cambios, como el reemplazo de los banquillos o la mejora de la iluminación (que ha costado cerca de 60.000 euros), el Illueca ha podido jugar la eliminatoria en su campo, cuyo nombre homenajea a Benedicto XIII, Papa de Aviñón entre los siglos XIV y XV nacido en Illueca. Visto el partido, faltó poco para que este fuera el lugar que convirtiera la temporada del Dépor en algo mucho más que tenebroso. El comienzo del choque mostró a un Deportivo cuya intención era marcar territorio y demostrar que sería él quien llevaría el control. El canterano Gandoy fue una grata sorpresa en este sentido para el cuadro blanquiazul, pues jugó siempre a pocos toques y con mucho sentido, lo que hizo que el Dépor pudiese circular el balón con garantías. El Illueca, cuyo bloque estaba bastante avanzado, dejaba importantes espacios a la espalda de sus zagueros, y Ager Aketxe lo detectó: el vizcaíno envió varios pases por encima de la defensa esperando que Santos y especialmente Jovanovic picasen al espacio, pero ninguno de los dos respondía a la llamada del ’10’ y el prometedor arranque coruñés se diluyó.

La fórmula del Illueca era el ABC del equipo pequeño ante el grande: superar al rival en cuanto a intensidad en los duelos, terminar jugadas aunque fuese con remates lejanos, jugar directo y cargar el área con centros, al ver que Koke no estuvo nada seguro guardando la meta y que los centrales volvieron a decepcionar. Montero recibió una amarilla en los primeros minutos y pudo haber visto la segunda cuando el partido sólo transitaba por el minuto 25, pero Sagués Oscoz tuvo la cortesía de darle una segunda oportunidad. El andaluz también concedió durante el primer tiempo, con la cooperación de Salva Ruiz, una posibilidad de contra a Morales, el ‘9’ del Illueca, especializado en buscarse la vida él solito ante los envíos directos de sus compañeros. Karol, uno de los baluartes del Illueca, también era capaz de inquietar con sus potentes saques de banda, y después de uno realmente mal defendido por el Dépor, con la pelota botando en el área sin nadie que la despejara, Gracia Peña gozó de un remate en la frontal que la zaga rival echó a córner. La primera parte terminaba con la sensación de que las llegadas más peligrosas eran del Illueca.

Cuando empezaba el segundo tiempo, un aficionado del Illueca con pinta de padre de familia intentaba impulsar a los demás presentes en tribuna a hacer la ola. Todos la seguían, pero dadas las pequeñas dimensiones de la grada, los niños se quejaban de que no duraba nada, un poco como las posesiones del Dépor tras la reanudación. Los aragoneses vivían ahí su momento de mayor efervescencia en el partido y estuvieron a punto de hacer entrar en barrena al Deportivo. Un nuevo fallo de Montero al intentar cortar un balón largo dio lugar a un remate de volea de Morales que puso a prueba a Koke. Más problemas tuvo el meta herculino en la siguiente ocasión, un disparo de Gimeno tras un mal rechace de Somma al enésimo balonazo illuecano. Y en el minuto 61 llegaba lo que todos esperaban en Illueca: el gol. La explosión de júbilo en el Papa Luna fue indescriptible, pero no fue más que un coitus interruptus al anularse la diana de Suárez (muy peligroso en sus pocos contactos con el cuero) por fuera de juego de uno de sus compañeros, que se cruzó en el camino del balón hacia la meta de Koke. Si el Dépor tuvo una segunda oportunidad en el primer tiempo con la no expulsión de Montero, aquí tuvo una tercera con el gol no válido del rival. El buen momento de los de Javier Romero se tradujo en dos ocasiones más, con un peligroso golpeo desde medio campo de Morales que casi sorprende a Koke u otro saque de banda de Karol cabeceado con mala intención por Suárez.

Luis César pudo celebrar en Illueca su primera victoria como técnico deportivista. Foto: J.Naveira/MarcadorInt
Luis César pudo celebrar en Illueca su primera victoria como técnico deportivista. Foto: J.Naveira/MarcadorInt

De cara a la última media hora, Luis César metió a Longo y Mollejo por Jovanovic y Beto, dándose una mejoría en el frente de ataque por el descaro del canterano atlético y por la presencia de un segundo delantero. Precisamente, fue Longo quien gozó del primer remate a puerta del Dépor en todo el partido, tras un centro de Eneko Bóveda que Mario atajó con seguridad. En el 76′, Koné entró por un Aketxe que tuvo mínima incidencia a partir del minuto 20. La entrada del marfileño marcó el momento en que el Deportivo empezó a hacer méritos para llevarse algo de Illueca, con el equipo aragonés empezando a notarse con mucha menos energía y capacidad de salir al ataque que unos minutos antes. Montero gozó de una tremenda oportunidad a la salida de un córner que fue desviada por Mario y Longo apareció pocos minutos después para sacar un peligroso centro-chut que Koné no acertó a rematar en el segundo palo. Esa ráfaga ofensiva del Dépor tuvo premio, con el penalti por mano que forzó Mollejo en el minuto 84. Los del Illueca decían que la mano venía de un rebote previo en el cuerpo del defensor, mientras que en el Deportivo alguno dijo tras el partido que ni protestó de lo claro que era. Mientras los chavales de la grada mandaban “a freír churros” a Sagués Oscoz por el penalti señalado, Carmelo del Pozo casi no quería ni mirarlo. No se le puede culpar: este año, todo lo que puede salirle mal al Dépor le sale mal. Longo tomó la responsabilidad y marcó el 0-1. El portero tocó ese balón que iba a media altura y a su derecha, pero acabó dentro y la ilusión del Papa Luna se convirtió en desconcierto. El italiano tuvo el cuajo de lanzar una pena máxima en la que la presión era máxima. Ganar este partido no suma ningún punto de los casi 40 que necesita el Dépor para salvarse, pero no meter el penalti podía allanar el camino hacia el mayor de los ridículos. Y Samuele acertó.

Preparaba un cambio Javier Romero para responder al 0-1, pero en un abrir y cerrar de ojos Mamadou Koné robó un balón en terreno rival para marcar en el uno contra uno ante Mario. Sin darse cuenta, el bullicioso y esperanzado Papa Luna se quedaba sin cánticos, ánimos ni charangas de la orquesta del pueblo. Los aficionados aragoneses se miraban los unos a los otros sin entender cómo el Dépor, que no dio señales de vida durante gran parte del encuentro, podía salir vivo de Illueca. Pero ya se sabe que por muy mal que esté el grande, su talento siempre diferencial en este tipo de partidos. El equipo herculino, ya sintiéndose vencedor, perdió por doble amarilla a Mamadou Koné, que vivió unos intensos 14 minutos sobre el campo. La primera jornada de la nueva Copa del Rey acabó con seis cupsets, y no fueron siete porque el Dépor reaccionó a tiempo en un pequeño pueblo de la comarca aragonesa de Aranda. Es una metáfora de la temporada herculina: o espabila o cae al infierno.

Foto de portada: T.Martínez/MarcadorInt

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2 comments

Habría sido ya la repera que uno de los seis ‘cupsets’ como dices hubiese coincidido con un partido de cobertura MI (hoy puede ocurrir, no obstante). En cualquier caso, gran idea la de acercarnos partidos como este, que nuestra Copa necesitaba, y un gustazo leer esta crónica.

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