El efecto Abel Ferreira se impone ante River

Abel Ferreira es el el tercer técnico europeo que ha ganado la Libertadores. Foto: Yannis Halas/Focus Images Ltd

El Palmeiras de Abel Ferreira ha dado un golpe importantísimo sobre la mesa. El equipo paulista ganó esta madrugada en Avellaneda, donde River Plate ejerció como local (debido a las obras que se están realizando en el Estadio Monumental), en el primer partido de la ronda de semifinales, y ahora deberá defender una ventaja de tres goles (0-3) el próximo miércoles en Brasil, en su casa, en el encuentro de vuelta. Los brasileños se mostraron mucho más determinantes que los Millonarios durante toda el encuentro, armados en un plan ciertamente reactivo, bien armado, consecuente con sus virtudes (y también las debilidades del equipo contrario), y golpeó con una firmeza que dejó completamente noqueado al todopoderoso River Plate de Marcelo Gallardo en un duelo de Copa Libertadores.

River quiso dominar el choque desde el arranque, organizado sobre su 4-3-3, con Enzo Pérez como pivote, dos interiores por delante, De la Cruz y Nacho Fernández, y dos extremos que rodeaban a Santos Borré (delantero), Carrascal y Matías Suárez. La velocidad con la que River trató de atacar en los primeros compases, aprovechando que Palmeiras probó a discutirle la posesión en el tramo inicial, se transformó en un dominio más posicional a medida que el equipo brasileño renunció a la pelota para priorizar el control del espacio. Los Millonarios, que trataban de hacer muy ancho el campo con sus dos laterales, clavados en las dos bandas, quisieron instalarse en suelo rival a través de la posesión, juntando muchos pases y activando una rápida respuesta tras pérdida que le permitiera robar cerca del área para reiniciar sus ataques en pocos metros. Y lo consiguieron. Durante muchos minutos River fue superior a Palmeiras. El cuadro de Marcelo Gallardo se adueñó de la posesión y controló el escenario, también sin balón, consiguiendo que el partido adoptase una única dirección. Sin embargo, tras una de las pocas salidas de los brasileños, Franco Armani cometió un error de bulto en una respuesta poco eficaz a un centro desde la banda, y el 0-1 en el marcador provocó un efecto psicológico importante en los dos equipos, y en el desarrollo del encuentro. La semifinal cambió por completo.

River Plate 0
Palmeiras 3 (Rony 27′, Luiz Adriano 47′, Viña 62′)

River vs Away team - Football tactics and formations

Acto seguido, después de haber encajado el primero, River volvió a cometer otro error defensivo que a punto estuvo de costarle el segundo. El daño ya estaba hecho. Y Abel Ferreira, el técnico de Palmeiras, consideró que el momento era ideal para aprovechar la dinámica y reforzar su propio plan. El equipo paulista defendió durante bastantes minutos de la primera parte ordenado en una especie de 5-4-1, al menos en términos numéricos, mediante el cual consiguió asfixiar el ataque posicional de River haciéndole caer una y otra vez en la trampa. Abel Ferreira preparó por derecha, la derecha de su sistema, un triángulo capaz de enredar las posesiones de River Plate cerca del área de Weverton. Rocha, que teóricamente partía como lateral, Danilo, su pivote, y Menino, que en un primer momento arrancaba como mediapunta por detrás del delantero, tejieron entre sí una suerte de telaraña para Palmeiras que sirvió para ensuciar los ataques más posicionales de los de Gallardo. La intención era clara. Rocha saltaba sobre el extremo izquierdo de River, que en la primera parte empezó siendo Suárez y después pasó a ser Carrascal; Danilo se ocupaba de las recepciones/ejecuciones de Nacho Fernández, el interior en este mismo sector, y Menino, cada vez más abajo dentro del repliegue de su equipo, se ocupaba de bloquear las distintas alternativas que River pudiese activar sobre la marcha dentro de esta zona: es decir, el pase exterior sobre Casco, el lateral, o el desmarque de apoyo de Santos Borré fuera del área. Todo ello con un Patrick de Paula excelso en la contención, la recuperación y el pase vertical, y un Luiz Adriano bastante activo (aunque en ocasiones demasiado solo, o demasiado lejos de Scarpa y Rony, los dos extremos) en la recepción y la salida de su equipo al espacio. Una estrategia bien estudiada que, potenciada por el impacto mental y anímico del resultado (0-1), consiguió reducir el peligro de River a la autonomía de sus dos laterales, Casco y Montiel. Ambos, desde los costados, se inventaron varias acciones de valor gol, pero ninguna de estas ocasiones acabó dentro, Palmeiras resistió y el partido estalló tras el descanso. Esta vez ya sin retorno.

Un nuevo error defensivo de River, en este caso de Rojas, le abrió la puerta a Palmeiras para hacer el segundo. El partido acababa de reanudarse tras el descanso y el equipo brasileño, a muy pocos toques, tras una recuperación en su propio campo, detectó una de las grandes debilidades del sistema Millonario: su transición defensiva. River Plate se partió completamente en esa acción, evidenciando así sus problemas tras pérdida en zonas o sectores especialmente frágiles (por las particularidades del sistema y las condiciones de algunos futbolistas), y el cero a dos fue una losa difícilmente salvable en un encuentro de estas características. Palmeiras supo jugar bien con la situación. Entendió el momento de debilidad de su rival, tocado gravemente, y no optó por replegar automáticamente cerca de su portero para proteger el resultado sino que respondió a su propio gol con una postura algo más proactiva que en el arranque. Quiso el balón, lo tuvo, desesperó a River, que por momentos solo podía correr tras la pelota, y en esas Carrascal, que acabó la primera parte jugando desde el sector zurdo, cometió un error impropio de unas semifinales de la Copa Libertadores. El colombiano se fue directamente expulsado tras propinarle una patada durísima a Scarpa, y, por si esto fuera poco, Palmeiras rentabilizó dicha infracción con el tercero (0-3). Un gran remate de cabeza de Viña, su lateral izquierdo.

El partido se acabó prácticamente en ese momento. Cierto es que River, aún con 0-1, tuvo la opción de haber rehecho un partido que bien podría haber sido muy diferente si la falta de Nacho Fernández, un golpeo a balón parado en la frontal, hubiese acabo dentro y no golpeando en el larguero, pero eso son absurdas conjeturas que nunca podremos resolver con certeza. La realidad es que Palmeiras ganaba cero a tres en Avellaneda con más de media hora de partido por delante. Y de ahí no se movió la cosa. River incluso debió acabar dando las gracias de que fuesen solo tres y no más, porque Palmeiras llegó varias veces en la recta final, ya ante un equipo completamente desdibujado y sacado del encuentro, con un futbolista menos, pero los de Ferreira no acertaron en los metros finales. Con este resultado, el cual River Plate tendrá que tratar de remontar con una distancia mínima de cuatro goles a su favor, Palmeiras da un pequeño paso de gigante hacia la final de esta Copa Libertadores. El efecto Abel Ferreira es una realidad. El equipo ha crecido mucho en muy poco tiempo. El talento se ve potenciado, los jóvenes (como Patrick de Paula, uno de los mejores futbolistas de la noche) se encuentran cómodos y el club, veinte años después (que se dice pronto, pero ha llovido mucho), está un poco más cerca de regresar a la gran final sudamericana. Una Copa que no ha vuelto a levantar desde 1999.

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Foto de portada: Yannis Halas/Focus Images Ltd.

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1 comments

Mira que iba yo con ganas de ver a Carrascal, y menudo partidito.

River pudo castigar al principio, pero con tantos errores tan determinantes es muy complicado imponerse.

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