Semifinalistas con jerarquía

Marcelo Gallardo. Foto: Agencia Andes

Tras varios años de alternancia en los que el campeón padecía muchas dificultades para avanzar rondas en la Copa Libertadores, parece que los tiempos están cambiando en la competición más prestigiosa a nivel de clubes en el fútbol sudamericano. Tres de los cuatro semifinalistas de la última edición repiten entre los cuatro mejores equipos de la Copa Libertadores 2019, y eso con el asterisco de que el ausente, Palmeiras, precisamente ha caído contra Grêmio, el mejor club brasileño en esta competición en el último lustro. El cuadro gaúcho eliminó al verdao de Scolari y disputará por tercera temporada consecutiva las semifinales de la Libertadores (la ganó en 2017), en un cruce en el que se medirá al otro representante brasileño, el Flamengo de Jorge Jesus. La final disputada a partido único (por primera vez) en Chile enfrentará a un club brasileño con un argentino, pues River y Boca reeditarán la final del año pasado en la penúltima ronda de la Libertadores. Esto significa que la Libertadores repetirá finalista en dos torneos consecutivos, algo que no ocurría desde que lo lograse Sao Paulo en 2006 y 2007.

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Everton lidera la clasificación de Grêmio

Everton Sousa se ha convertido en 2019 en la gran estrella del fútbol sudamericano a nivel de clubes. El extremo internacional con Brasil dio un salto a nivel de reconocimiento mediático gracias a su fantástica actuación en la Copa América de este verano y ha dado continuidad a sus magníficas prestaciones en la eliminatoria contra Palmeiras. El Verdao ganó el partido de ida en Porto Alegre gracias a un zapatazo de Scarpa en la que fue prácticamente la única aproximación del equipo de Scolari en el primer tiempo y luego se apoyó en la fortaleza de su sistema defensivo para conservar el resultado ante el dominio del conjunto tricolor. Grêmio llevó la iniciativa en la ida, pero Palmeiras disfrutó de ocasiones más claras en el segundo tiempo y de hecho Dudu incluso se topó con la madera en un encuentro en el que Felipe Melo terminó expulsado.

Los dos equipos brasileños intercambiaron los papeles en el encuentro de vuelta. Jean Pyerre dejó muestras de su calidad en la mediapunta, gracias a su capacidad para atraer rivales y luego pasar a sus compañeros, y Everton desbordó con asiduidad. Pero lo que pocos esperaban es que, después de que Palmeiras se adelantara de nuevo en una acción a balón parado mal defendida por el conjunto gaúcho, Grêmio le pudiera dar la vuelta a la eliminatoria en Paecambú. Sin embargo, dos zarpazos de forma prácticamente consecutiva sorprendieron a uno de los equipos más sólidos del continente. Everton empató prácticamente de inmediato y en la jugada posterior se inventó una jugada que Alisson acabó empujando al fondo de la red tras un rechazo. El 1-2 obligaba a Palmeiras a asumir más riesgos, pues necesitaba empatar para acceder a las semifinales, pero le costó horrores generar ocasiones de gol ante el fabuloso ejercicio defensivo de una retaguardia liderada por Geromel. Palmeiras atosigó a Grêmio y no le dejó salir de su cancha durante largas fases del encuentro, pero apenas inquietó más allá del desequilibrio de Dudu. A medida que aminoraba la fe del Verdao creció la influencia de Everton, que dio un recital a la hora de brindar aire y estirar a Grêmio a la contra. La velocidad y capacidad de desborde del internacional brasileño desesperó a Palmeiras, que se acabó despidiendo de la Libertadores ante una de las mayores exhibiciones individuales de la actual edición del torneo.

Luan Gremio Barcelona Guayaquil - Agencia de Noticias ANDES
Grêmio repite en las semifinales de la Copa Libertadores. Foto: Agencia de Noticias Andes.

La contundencia de Boca Juniors sentencia a LDU Quito en la ida

Tardó diez minutos en meterse en la eliminatoria, tras un arranque turbulento en Quito, pero una vez golpeó apenas sufrió. Boca Juniors superó con autoridad a la LDU Quito gracias a su cómoda victoria en Ecuador en el mismo partido de ida. El conjunto ecuatoriano imprimió un ritmo elevado en los primeros minutos y encontró un filón en la banda de Antonio Valencia, fichaje más destacado del equipo, que desbordó con muchísima facilidad en el sector izquierdo ante la pasividad defensiva de Zárate, que rara vez echaba un cable a Más ante el ex del Manchester United. No obstante, Boca Juniors sacó a relucir su pegada para marcar territorio: Mac Allister encontró al Wanchope Ábila con un pase al espacio y el ex de Huracán rebasó con suficiencia la salida del arquero para adelantar a Boca. A partir de ese momento, el conjunto argentino movió la pelota con criterio, jugó al son de Iván Marcone -partidazo también a nivel defensivo- e intimidó gracias a la autosuficiencia de Ábila a la hora de buscarse la vida en solitario. Un gol de falta de Reynoso en los primeros compases del segundo tiempo, unido a la expulsión por roja directa de Orejuela justo antes del descanso, dejó noqueado al cuadro ecuatoriano, que encajó el tercer tanto en la recta final.

El duelo de vuelta resultó muy plácido para Boca Juniors, que no realizó muchas rotaciones a pesar de que se asomara en el horizonte un Superclásico ante River Plate. Boca cedió algo de terreno a LDU Quito para que llevara la iniciativa, pero apenas sufrió. La nota más negativa para el vigente subcampeón de la Libertadores fueron los contratiempos físicos de varios de sus futbolistas: Zárate terminó la ida lesionado mientras Salvio y Ábila se marcharon sustituidos antes de la cuenta en el choque de vuelta. El duelo disputado en Buenos Aires terminó en empate a cero, aunque Boca fue el conjunto que disfrutó de las oportunidades más claras e incluso Villa estrelló un balón a la madera. Con Marcone de mediocentro, el dinámico y eléctrico Mac Allister revoloteando entre líneas y Ábila para culminar las jugadas arriba Boca vuelve a erigirse como candidato a alzar el título con una plantilla de perfil muy distinto a la que alcanzó la final en 2018.

River Plate ganó a Boca Juniors en el Santiago Bernabéu. Foto: Jaume Naveira.
Boca y River se volverán a enfrentar en la Copa Libertadores tras la final del año pasado. En este caso, será en la penúltima ronda. Foto: Jaume Naveira.

Bruno Henrique pone fin al sueño de Internacional de Porto Alegre

El Flamengo de Jorge Jesus ha demostrado en esta Copa Libertadores que es uno de los mejores equipos del continente. No solo ha realizado contrataciones muy ambiciosas, en parte posibles gracias al dinero recaudado en los últimos años por las ventas millonarias de Vinicius Junior y Lucas Paquetá al fútbol europeo, sino que también garantiza un espectáculo bastante entretenido. En la ida el cuadro rubronegro fue el que buscó llevar la iniciativa de inicio y generó las mejores ocasiones de gol, con Arao marcando el compás en el centro del campo. El mediocentro brasileño también estuvo inmenso en las ayudas a Pablo Marí y Rodrigo Caio para evitar que Internacional de Porto Alegre se desplegara a la contra y conectara con Paolo Guerrero, al que Inter le exigía milagros para asomarse en el área rival. Flamengo se impuso por 2-0 en la ida gracias a un tramo de mayor descontrol en la recta final del encuentro. Fue el único momento en el que Moledo, imponente en el área gaúcha, se mostró algo más laxo en la marca y Bruno Henrique gozó de oportunidades para correr al espacio. El exatacante del Wolfsburgo, un peligro a la contra gracias a su zancada, marcó dos goles en apenas tres minutos para dotar a Flamengo de una ventaja notable para la vuelta.

El cuadro rubronegro saltó al segundo enfrentamiento en Porto Alegre con la intención de liquidar la eliminatoria cuanto antes. En los dos primeros minutos obligó a Marcelo Lamba a realizar dos intervenciones providenciales que evitaron la capitulación del colorado. Obligado a marcar dos goles para forzar la tanda de penaltis, Internacional se mostró más atrevido pero le faltó calidad y clarividencia en el centro del campo para crear ocasiones más claras que inquietaran a Diego Alves. Rodrigo Caio, descomunal en el eje de la zaga, minimizó el impacto de Paolo Guerrero por segundo encuentro consecutivo. En un duelo igualado, de fases de dominio alternas, Internacional dotó de emoción a la eliminatoria con un tanto a balón parado que el VAR tardó unos cinco minutos en validar a la hora de confirmar que Lindoso no se encontraba en fuera de juego. Esa pausa frenó un poco el momentum del colorado, que aun así acumuló delanteros en el área contraria en busca de una acción en la que pudiera anotar el 2-0. A falta de cinco minutos para el final, una conducción fabulosa de Bruno Henrique castigó los riesgos asumidos por Internacional, ya volcado en busca del segundo gol, y luego regaló el tanto del empate a Gabriel Barbosa, que solo tuvo que empujar la pelota al fondo de la red para ratificar que Flamengo se enfrentará a Grêmio en la semifinal de la Copa Libertadores. Flamengo solo ha jugado una vez la final del torneo: fue en 1981, año en el que conquistó la Libertadores.

Jesus verá el partido desde la grada por sanción. Foto: Focus Images Ltd.
El portugués Jorge Jesus es ahora el entrenador de Flamengo. Foto: Focus Images Ltd.

La cuarta semifinal para Gallardo

Campeón en 2015 y 2018, River Plate volverá a disputar las semifinales de la Copa Libertadores. Ya lo hizo en 2017 y repite en esta edición, por lo que en cuatro de los últimos cinco torneos el conjunto millonario se ha plantado entre los cuatro mejores clubes del fútbol sudamericano en el torneo de eliminatorias por excelencia. River Plate apeó a Cerro Porteño en un cruce relativamente parecido al de Flamengo descrito anteriormente: el conjunto argentino aprovechó el encuentro de ida ante su afición para luego gestionar el 2-0 lejos de su estadio. River Plate jugó un partido por momentos deslumbrante en el Monumental, con una actuación colectiva de mucho nivel: se adelantó gracias a un penalty cometido por Larrivey en uno de los primeros lances del encuentro y a partir de ese gol tempranero edificó su victoria. La movilidad de Suárez y Santos Borré, el acierto de Enzo Pérez ejerciendo de mediocentro y la continuidad de Nicolás de la Cruz y Nacho Fernández en campo contrario sometieron a Cerro Porteño, sin antídoto para contener al vigente campeón. La superioridad de River Plate fue manifiesta pese a que los dos goles anotados en la ida llegaran desde el punto de penalty.

En cambio, en Paraguay le costó mucho más anestesiar el encuentro mediante el control del esférico. Sin Enzo Pérez en la base de la jugada, fue Zuculini quien ejerció de mediocentro. Y River Plate se resintió. Cerro Porteño entró mejor en el encuentro e hizo daño con sus futbolistas de banda. Federico Carrizo aparecía por dentro, sorprendiendo entre líneas, mientras Óscar Ruiz desequilibraba gracias a su regate por el perfil derecho. River sufrió para repeler los centros laterales de los azulgrana, que se adelantaron a los ocho minutos gracias a un testarazo de Haedo Valdez. El tanto del legendario delantero paraguayo metió el miedo en el cuerpo de River, incómodo con el balón, incapaz de desplegarse con regularidad en campo contrario. Sin embargo, el cuadro argentino sobrevivió a los minutos de mayor dificultad y sacó partido de una de sus escasas incursiones en campo rival. Matías Suárez ganó la espalda de la zaga guaraní con un movimiento de ruptura y pese a la intervención inicial de Juan Pablo Carrizo poco pudo hacer Cerro Porteño para evitar que Nico de la Cruz acompañara la jugada y recogiera el balón muerto en la frontal del área. El gol del mediapunta uruguayo, la gran figura de la eliminatoria, noqueó a Cerro Porteño en el minuto 52: el conjunto paraguayo necesitaba tres goles para acceder a las semifinales y ya apenas volvió a inquietar pese a su meritoria primera parte.

Foto de portada: Agencia Andes.

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2 comments

No sabía que Valencia estaba jugando en Quito, dando guerra como extremo. Tampoco sabía dónde paraba Haedo Valdez.
Es llamativo que ningún club europeo hubiera detectado a Everton hasta que Tite se lo llevó a la Copa América, y más llamativo aún que no haya sonado con fuerza este verano para cruzar el charco.

A mi no me ha gustado el partido de vuelta de Jean Pyerre. Tuvo unas cuantas jugadas de contragolpe en las que si soltaba rápido el balón eran jugadas claras de gol y sentenciar la serie. Le falta ese ultimo pase, pero es joven para crecer.

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