Gabigol pone fin a 38 años de sequía en la Copa Libertadores

Manager Jorge Jesus of Benfica during the UEFA Europa League match at White Hart Lane, London
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13/03/2014

En un abrir y cerrar de ojos, todo cambió. Un par de minutos bastaron para convertir una final de la Copa Libertadores entretenida, de buen nivel, en una final memorable para los anales de la historia de la competición. Una final que recordarán generaciones y generaciones de aficionados brasileños y argentinos, pero también todos quienes estuvieran plantados delante del televisor para disfrutar del mayor espectáculo del fútbol sudamericano a nivel de clubes. Un relato que se conservará en la tradición oral y que los clips de vídeo de los goles ayudarán a inmortalizar para reforzar la trascendencia del instante decisivo, tan fugaz, que se convierte en eterno. En un abrir y cerrar de ojos, Flamengo remontó la final de la Copa Libertadores ante River Plate, vigente campeón, el equipo de mayor poso en el continente en el último lustro. El equipo que mejor parecía dominar los tiempos de los encuentros, el que mejor parecía sufrir en las fases de adversidad. Todo se diluyó cuando Gabigol sacó su fusil para castigar dos errores groseros de River en el momento determinante. El conjunto argentino tembló cuando se acercó la hora de la verdad y Flamengo no perdonó en un desenlace propio de película.

Flamengo 2 (Gabriel Barbosa 88′, 92′)
River Plate 1 (Santos Borré 15′)

Flamengo vs River Plate - Football tactics and formations

“Que la fuerza me acompañe”, debió pensar Gabriel Barbosa cuando vio que una decena de tropas de asalto de Star Wars custodiaban la Copa Libertadores en los instantes previos a la final. Rebelde como pocos en el fútbol sudamericano, rebosante de confianza gracias a su asombrosa racha anotadora, Gabigol decidió saltar al terreno de juego y acariciar el trofeo, desafiando las leyendas urbanas que castigan a los más irreverentes. El tiempo le dio la razón a largo plazo, pero la primera mitad de River Plate parecía ajusticiar el atrevimiento del ariete rubronegro. Porque River aplastó a Flamengo en el primer tiempo. Desplegó su mejor fútbol, imprimió un ritmo elevado a la circulación de la pelota y exhibió toda su paleta de movimientos ofensivos. Presionó muy arriba para cortocircuitar la salida de balón brasileña, forzó pérdidas en la mitad de campo contraria y luego atacó con ráfagas tan verticales como directas. Palacios se hinchó a robar balones en campo rival y los movimientos de Santos Borré y Matías Suárez resultaron indescifrables para la retaguardia del Mengao. Los delanteros de River caían en los espacios libres entre lateral y central, mientras los centrocampistas rellenaban el área para culminar las jugadas. El dinamismo de River abrumó a Flamengo, y más todavía una vez Santos Borré adelantó al equipo argentino en una jugada marca de la casa. Filipe Luis perdió una disputa en el sector izquierdo, Nacho Fernández ganó la línea de fondo y el delantero colombiano culminó la acción con un remate en el punto de penalty después de que Arao y Gerson atacaran el mismo balón y se molestaran a la hora de interceptar el pase del centrocampista argentino.

El 1-0 de River hundió la moral de Flamengo, absolutamente desbordado en el centro del campo. El cuadro brasileño modificó el dibujo inicial, devolvió a Bruno Henrique al carril central y Everton Ribeiro regresó al flanco derecho para intentar recibir más cerca de la banda, donde podía haber algo más de espacio. Sin embargo, River Plate olió la sangre y se mostró ambicioso. No levantó el pie del acelerador, sino que buscó el segundo tanto con ahínco. Detectó la vulnerabilidad de Flamengo, al que le duró un buen rato el impacto del gol encajado, y generó un puñado de aproximaciones de mucho peligro. Suárez y Santos Borré siguieron causando estragos por las bandas, Nicolás de la Cruz pisó la frontal del área de forma asidua y Exequiel Palacios también se animó a probar fortuna con disparos lejanos. River Plate seguía atacando y recuperando balones en campo contrario, pero sobre todo evitaba que Flamengo reaccionara. La pelota rara vez superaba la divisoria y ni Gabriel Barbosa ni Bruno Henrique recibían el cuero en disposición de poner a prueba a Armani, que solo tuvo que intervenir en un par de centros lejanos que descolgó con absoluta seguridad.

Flamengo vs River Plate - Football tactics and formations

La final, no obstante, volvió a cambiar después del paso por los vestuarios. Flamengo se sacudió el nerviosismo de la primera parte y asimiló mejor el resultado negativo, y al mismo tiempo River Plate ya no mantuvo el ritmo y el bloque tan elevado que desquició al líder del Brasileirao a lo largo de los 45 minutos iniciales. Los centrales podían tocar la pelota con mayor holgura, Arao ya no se encontraba tan presionado cuando recibía el balón y aunque las líneas argentinas se mantenían juntas sí cedían unos metros más a la espera de resolver la final a la contra. El primer aviso de Flamengo se produjo en el minuto 56, cuando primero De la Cruz bloqueó un disparo a bocajarro de Gabriel Barbosa y Armani detuvo el remate posterior de Éverton Ribeiro. Flamengo se sentía más cómodo, aunque le faltara la fluidez de sus mejores días. La encontró, o al menos se acercó a esa versión, cuando Diego Ribas ingresó al terreno de juego. El exfutbolista de Werder Bremen, Juventus y Atlético de Madrid, entre otros, mejoró la circulación de balón de Flamengo. Sustituyó a Gerson y aportó mayor lucidez al juego rubronegro. Su calidad en el control de balón, visión de juego para tomar buenas decisiones y técnica en el pase conectó al partido a sus mejores compañeros. River Plate ya no apretaba tanto como al inicio a los centrocampistas de Flamengo, por lo que Diego gozaba de cierto tiempo y espacio para pensar.

El ingreso de Diego coincidió con los peores minutos de River Plate, que acusó la fatiga y el desgaste por el esfuerzo realizado en el primer tiempo. Ya no solo porque la presión inicial resultaba insostenible, sino porque tanto Santos Borré como Matías Suárez quedaron aislados en ataque, cada vez más lejos de la portería defendida por Diego Alves. Los centrocampistas ya no acompañaban a los puntas, y los cambios de Marcelo Gallardo en esta ocasión no mejoraron las prestaciones del conjunto millonario. Pratto no protegió el balón ni provocó las faltas que se esperaban en el concurso del corpulento delantero argentino, y Julián Álvarez tampoco ofreció una salida limpia a Rivver en los momentos de adversidad. El partido se rompió y Flamengo se asomó de forma recurrente a campo contrario, si bien Javier Pinola mantuvo a raya a Gabriel Barbosa en la mayoría de disputas. Tanto Pinola como Martínez Quarta impusieron su físico en los duelos defensivos durante casi todo el encuentro, lo que dotó de seguridad a River en su propio área.

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No obstante, la insistencia de Flamengo acabó dando sus frutos. Una pérdida de Pratto en una situación comprometida propició un contragolpe favorable al Mengao, que no desaprovechó tal oportunidad. El balón cayó en las botas de Bruno Henrique, bastante discreto hasta ese momento, pero el exfutbolista del Wolfsburgo volvió a demostrar que suele crecerse en los momentos más determinantes. Uno de los habituales en todos los instantes decisivos de la Copa Libertadores atrajo a varios rivales y soltó la pelota en el momento justo para dejar solo a De Arrascaeta, que sirvió en bandeja el gol del empate a Gabriel Barbosa en el minuto 89. El empate no frenó la ambición de Flamengo, que en la jugada siguiente colgó un balón directo a la frontal del área. Pinola y Martínez Quarta perdieron su disputa ante Gabigol, demasiado blandos en el choque por primera vez en toda la final, y el gran goleador de Flamengo se encargó de castigar una concesión de tal calibre con el segundo gol de la final ante la incredulidad de todos quienes estaban viendo el partido. Gabriel Barbosa redondeó una remontada que parecía imposible con dos zarpazos y una expulsión en el tiempo de descuento, por si quedaba alguna duda de que se trataba del gran protagonista de la tarde en la que Flamengo volvió a alzar la Copa Libertadores 38 años después.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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2 comments

Excelencia lo de este artículo. Un verdadero atrevido Gabigol, me pareció que durante todo el partido quiso pensar más en los lujos que en ser práctico. Pero bueno, estuvo donde tenía que estar y no desaprovecho las dos que le quedaron a mi entender. Más allá del resultado final, creo que Gallardo se lleva el premio al planteo del partido. Desestructuró a todo Flamengo en el primer tiempo y pudo ganarlo antes de los primeros 45, e incluso antes del minuto 80′. Puede ser que además de los cambios errados en el segundo tiempo, el planteo pudo pecar de demasiado ambicioso por las consecuencias de llegar sin físico en los minutos finales.

¡Muchas gracias! Coincido con el buen planteamiento de Gallardo, aunque luego le costó reconducir el partido. Yo creo que los cambios no fueron muy conservadores (al final refresca lo que tiene arriba), pero no acaban funcionando. No entró bien Pratto y Julián Álvarez también es un futbolista de ataque, pero apenas tuvo incidencia. Pero es cierto que el equipo se fue metiendo atrás y lo acabó pagando.

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