La Foquita se reencuentra con Cristal en una final 18 años después

Jefferson Farfán antes de un partido del Lokomotiv de Moscú. Foto bajo licencia Creative Commons 3.0.

La final de la liga peruana de 2003 estaba a minutos de su conclusión. Sporting Cristal y Alianza Lima empataban a uno en un repleto Estadio Nacional. Jorge Soto había marcado primero para los celestes en el minuto 28, pero cinco minutos después Jefferson Farfán se escapó por la izquierda, batió a Alberto Rodríguez y centró para que Roberto Silva empatara para los blanquiazules. El marcador se mantuvo así hasta el minuto 91, cuando Alianza se instaló en las cercanías del área de Cristal. El reloj marcaba 91:09 cuando el balón salió del pie izquierdo de Wilmar Aguirre y cruzó el área rimense; Silva lo cabeceó hacia el lado contrario; el esférico llegó a los pies del Chicho Salas ya cerca del área chica; 91:14. En un segundo se encontraba la pelota en la cabeza de La Foquita Farfán, que ni siquiera necesitó saltar -completamente solo como estaba-, sólo dirigió el disparo, que entró por el rincón izquierdo de la portería. En el minuto 91:18, Farfán ya se había quitado la camiseta y la hacía girar en el aire. Los hinchas de Alianza Lima soltaban ese grito que no todos los aficionados del mundo del fútbol tienen la suerte de poder cantar: el de campeón ante uno de sus grandes rivales, con un gol en el último minuto. El Alianza conseguía su vigésimo título de liga e impedía que Cristal revalidara el título conquistado en 2002. Y esa victoria tuvo un gran protagonista: un chico que aún no había cumplido los 20 años, pero que había marcado 13 goles en 34 partidos de la competición, dado una asistencia y marcado el gol del título en la final, y que sería elegido mejor jugador del campeonato: Jefferson Agustín Farfán Guadalupe, de 19 años.

La Foquita fue el apodo que recibió porque su tío, Roberto Farfán -ocho partidos con Perú en la década de 1990-, era conocido como La Foca. El país tenía evidencias de que estaba en presencia de un futbolista único. Este no era el primer título nacional de Farfán; el joven había formado parte del equipo ganador de la liga en 2001, cuando sólo tenía 16 años. En 2002, el año en que el Sporting Cristal ganó el título, fue elegido mejor jugador joven del torneo. En la siguiente edición marcó el gol del título y fue elegido mejor jugador del campeonato. Todavía tuvo tiempo de brillar en el Apertura 2004 (lo que contribuiría al título de liga de Alianza al final del año) anotando 14 goles en 19 partidos.

Se marcharía a Holanda, donde jugaría cuatro temporadas de la Eredivisie con el PSV Eindhoven: ganaría las cuatro. 169 partidos, 67 goles y 23 asistencias. En 2008 llegaría al Schalke 04 donde completaría 224 partidos con 52 goles y 70 asistencias. Conquistaría la Copa de Alemania en 2011. Se fue de Europa siendo amado tanto en Eindhoven como en Gelsenkirchen. Luego pasaría al Al-Jazira de los Emiratos Árabes Unidos y al Lokomotiv de Moscú, donde conseguiría dos copas y una liga. En marzo de 2021, con 36 años, decidió cumplir una promesa que había hecho en el pasado: que volvería a Alianza antes de retirarse.

Llegaba a Lima 17 años después de haber dejado el club como una de las mayores promesas del fútbol peruano. Volvía como el segundo máximo goleador de la historia de la selección, con 27 goles, habiendo superado a Teófilo Cubillas (26), sólo por detrás de Paolo Guerrero (39). Debutó el 6 de abril ante Deportivo Municipal, ingresando en el minuto 57; necesitó menos de media hora para brillar; marcó el gol de la victoria en el minuto 83. El 14 de octubre de 2021 ingresó en el Monumental de Núñez en lugar de Gianluca Lapadula en el minuto 60. Cinco minutos después sufrió un penalti, pero Yoshimar Yotún lo falló. Era su partido número 100 con la selección nacional. Farfán ha sido protagonista de uno de los período más brillantes de la historia de la Blanquirroja, que llegó su primer Mundial en 36 años y a su primera final de la Copa América en 44 años. A sus 37 años, La Foquita sigue firme en las convocatorias de Ricardo Gareca y sueña con llegar a Qatar a finales de 2022, fecha en la que termina su contrato con Alianza.

Pero antes Farfán quiere volver a ser protagonista con la camiseta del equipo de sus amores. 18 años después de ser el gran héroe del título nacional sobre Sporting Cristal, tendrá la oportunidad de volver a jugar la final del campeonato nacional contra los celestes. El caso es que, si alguien dijera antes de empezar el campeonato que Alianza Lima podría ser el campeón, esa persona sería tratada de loca, al fin y al cabo, los blanquiazules no estaban en la tabla de clasificación. Y es que Alianza había sufrido “uno de los fracasos más extraordinarios de la historia del fútbol profesional”, como señaló Tim Vickery. La semana pasada hablamos de la situación del Grêmio, que, a pesar de haber reunido una de las plantillas más caras de Brasil, está muy cerca del descenso. Eso es lo que ocurrió con Alianza en 2020. Un equipo que debería estar luchando por el título acabó descendiendo vergonzosamente. Y el campeonato peruano es muy diferente al brasileño. “En la Libertadores, Ayacucho de Perú fue eliminado de la competición de este año por 8-2 en el global ante Grêmio, perdiendo 6-1 fuera de casa. El año pasado, el campeón Binacional parecía ser un equipo de parque, al perder 8-0 y 6-0 con River Plate, 4-0 con LDU y 5-1 con São Paulo. Estos, supuestamente, son algunos de los mejores equipos de una liga de la que Alianza descendió, antes de que los jueces acudieran a su rescate”, recuerda el periodista inglés, añadiendo que “Ayacucho y Binacional son equipos que obtienen la mayoría de sus puntos en casa en la altura. Pero en el campeonato del año pasado no hubo altitud. Como consecuencia de la pandemia, toda la temporada se jugó en la capital, Lima. Alianza no tuvo que viajar.  Jugó todos los partidos en su ciudad, y aun así se las arregló para terminar en los puestos de descenso”.

El 28 de noviembre de 2020, con una derrota por 2-0 ante Sport Huancayo, se confirmó el descenso del gigante peruano. Fue el primer descenso después de 82 años en Primera. Parecía que el equipo tendría que pasar una temporada humillante en Segunda y ganar el ascenso por méritos propios. Pero no fue así. Alianza recurrió a la federación peruana acusando a Carlos Stein -un pequeño club del norte del país que había estado un puesto por encima de ellos en la tabla- de haber retrasado el pago de sus jugadores. Otros clubes habían perdido puntos por este motivo en el pasado. La comisión de licencias de la Federación Peruana de Fútbol hizo la vista gorda. El gigante de Lima acudió entonces al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), que falló a favor de Alianza. Carlos Stein, que ya había jugado la primera jornada de la liga de 2021, quedó así relegado. Alianza se salvó por poco de jugar en Segunda. Ahora el equipo no podía defraudar. Para la temporada 2021 llegó el entrenador argentino Carlos Bustos, sin un currículo especialmente exitoso. También llegaron Pablo Míguez, Jonathan Lacerda, Yordy Vílchez y Ricardo Lagos. Los grandes nombres, sin embargo, fueron tres, todos ellos cercanos a los 40 años: el argentino Hernán Barcos (37) y los delanteros Wilmer Aguirre (38) y, cómo no, La Foquita Farfán (37). Aguirre y Farfán, por cierto, formaron la pareja de delanteros en esa histórica final del 2003.  Aguirre lleva cinco goles en 15 partidos de liga y Farfán, perjudicado por las lesiones, cuatro en 12. Barcos, por su parte, ha demostrado ser uno de los mejores fichajes del club en los últimos tiempos. Con su refinamiento técnico y su capacidad goleadora, lleva nueve tantos y ocho asistencias en la liga, contribuyendo a la conquista de la segunda fase, que llevó al equipo a la final. Sporting Cristal había ganado la primera. Los celestes terminaron primeros en la tabla acumulada con 58 puntos, Alianza segundo con 56, garantizándose ambos un lugar en la Copa Libertadores del próximo año. Ahora los rivales decidirán la liga en un doble enfrentamiento en el Estadio Nacional de Lima los días 21 y 28 de noviembre.

Son los dos equipos peruanos más fuertes en el siglo XXI. El Universitario terminó el siglo pasado con dos títulos y abrió éste como campeón. Alianza y Cristal dominarían el panorama nacional en los años siguientes. Alianza ganó cinco ligas, Cristal siete. Universitario sólo dos. Aun así, la U sigue siendo el mayor campeón nacional, con 26 títulos; Alianza tiene 23, Cristal 20. Tras aquella histórica final de 2003, Alianza se enfrentaría dos veces más a Cristal en la final: ganaría en 2004, obteniendo su bicampeonato, y perdería en 2018, donde los celestes se tomarían la revancha, aplastando a los blanquiazules por 1-4 en la ida y 3-0 en la vuelta. Ahora vuelven a decidir la liga. Y La Foquita estará especialmente motivada para hacer un déjà-vu.

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Foto de portada bajo licencia Creative Commons 3.0.

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