Brasil y Argentina buscan su finalista en la Libertadores

River Plate ganó a Boca Juniors en el Santiago Bernabéu. Foto: Jaume Naveira.

La Copa Libertadores se adentra ese mes en la recta decisiva de la competición. La primera final a partido único medirá a un representante argentino y a otro brasileño en Chile, pero falta definir quiénes serán los dos afortunados que sobrevivan a un doble enfrentamiento fratricida. Grêmio, Flamengo, River Plate y Boca Juniors son los cuatro aspirantes a alzar el título y estrenan esta semana unas semifinales repletas de alicientes a pesar de que se trate, en varios casos, de viejos conocidos. Tres de los cuatro equipos implicados ya disputaron las semifinales de la Copa Libertadores 2018.

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River Plate-Boca Juniors

Las semifinales empezarán con un plato fuerte: la reedición de la final del año pasado. Por segunda edición consecutiva, el Superclásico argentino volverá a medir la calidad de los dos clubes con mayor masa social del país en una fase del torneo en el que el control de las emociones toma una relevancia vital a la hora de tomar buenas decisiones sobre el césped. En esta ocasión, Boca Juniors se presentará como el equipo más rocoso del continente. Bajo la batuta de Gustavo Alfaro, el xeneize se ha convertido en un rival inexpugnable. Afronta la ida en el Monumental tras enlazar siete partidos seguidos sin encajar gol -la racha se rompió este fin de semana en un empate a uno ante Newell’s, con un once muy alternativo sobre el césped- y únicamente ha concedido esa misma diana en lo que llevamos de Superliga argentina. Cifras de locos que hablan maravillas del rendimiento de la defensa, con Andrada bajo palos y Lisandro López e Izquierdoz formando recurrentemente pareja en el eje. Al equilibrio defensivo también contribuye el trabajo silencioso de Iván Marcone, un ‘5’ ejemplar que rara vez pierde la posición, que se coloca bien sobre el césped para interceptar contragolpes y atajar líneas de pase rival. Asimismo, el ex de Lanús también refleja otro de los cambios más notables de Boca en los últimos doce meses: es un equipo más capacitado para hacer daño con la pelota. No le importa esperar replegado atrás y se siente cómodo con marcadores cortos, pero también posee jugadores de buen pie para mover el cuero y atacar cuando debe llevar la iniciativa. Marcone es criterioso en la distribución y cerca de él han jugado tanto Capaldo como Mac Allister, un volante imaginativo para hacer daño por dentro gracias a su conducción y último pase.

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Al elenco de centrocampistas de Boca hay que añadir extremos con desborde en el uno contra uno. Salvio (tocado para la ida) es una garantía en esta faceta, Villa es otro jugador desequilibrante en los duelos individuales y otras alternativas como Zárate o Reynoso pueden aportar mayor presencia interior si parten desde el flanco. En ataque, a Alfaro le gustan los delanteros autosuficientes con zancada y corpulencia para buscarse la vida sin la ayuda de nadie. El Wanchope Ábila dio un recital en la eliminatoria de cuartos ante LDU Quito, aunque no llega al 100% para el Superclásico (regresó ante Newell’s), y Jan Carlos Hurtado responde a un perfil parecido pese a que el ariete venezolano todavía tiene que pulir algunos de sus defectos.

Boca Juniors aspira a jugar la final de la Copa Libertadores por segundo año consecutivo. Foto: Agencia Andes.
Boca Juniors aspira a jugar la final de la Copa Libertadores por segundo año consecutivo. Foto: Agencia Andes.

Las bazas del vigente campeón no serán tan distintas a las que le llevaron a conquistar el título en 2015 y en 2018. Y es que River Plate posiblemente sea el proyecto más estable de Sudamérica. Sigue al mando el Muñeco Gallardo, uno de los técnicos más fiables en los torneos de eliminatorias. A las dos Copas Libertadores alzadas con los millonarios hay que sumar la Copa Sudamericana de 2014. En cuatro de los últimos cinco torneos River Plate ha alcanzado por lo menos las semifinales a pesar de que Gallardo ha tenido que renovar paulatinamente su plantilla. Ya no está el Pity Martínez, decisivo el curso anterior, pero ha recuperado al lesionado Juan Fernando Quintero. El colombiano no participará en la ida, pero puede ser una carta relevante para la vuelta junto a Ponzio. Y ha emergido una muy buena versión de Nicolás de la Cruz. El mediapunta charrúa, de fabuloso golpeo con ambas piernas, ha sido una de las revelaciones en la actual Copa Libertadores. Tras esperar su momento durante los dos últimos años, ahora ha aprovechado su oportunidad aunque llega tocado para la ida.

Por otro lado, el abanico de delanteros de River intimida. Rafael Santos Borré y Matías Suárez son los más entonados de cara a portería, pero siguen en la plantilla pesos pesados con historia en la Libertadores como Ignacio Scocco o Lucas Pratto. La calidad de Quintero o Nacho Fernández en el golpeo y la profundidad de los laterales en los lances ofensivos suelen ser argumentos para abastecerlos, pero en este caso se toparán con la defensa más férrea del fútbol argentino y seguramente de todo el continente. Estos factores, unidos a que en este tipo de duelos de tanta electricidad suelen producirse múltiples fricciones e interrupciones que evitan que se pueda atacar con continuidad, pueden propiciar un escenario de marcadores cortos y pocas ocasiones claras de gol en el que pese aún más la calidad de los atacantes en la definición y el poderío tanto ofensivo como defensivo de las jugadas a balón parado. Suceda lo que suceda en el doble enfrentamiento de octubre, la Copa Libertadores repetirá finalista por segunda edición consecutiva por primera vez desde que lo lograse Sao Paulo en 2006 y 2007.

Horarios:

River Plate-Boca Juniors, madrugada del martes al miércoles 2 de octubre, 02:30h
Boca Juniors-River Plate, madrugada del martes al miércoles 23 de octubre, 02:30h

Marcelo Gallardo. Foto: Agencia Andes
Marcelo Gallardo dirige a River Plate desde 2014. Foto: Agencia Andes.

Grêmio-Flamengo

Más diferencias existen en el pasado reciente entre Grêmio y Flamengo en la Copa Libertadores. El Tricolor es un clásico en las rondas finales en las últimas temporadas. Campeón en 2017 y semifinalista el año pasado, Grêmio repite en la penúltima eliminatoria del torneo por tercera edición consecutiva. Es otro proyecto estable, con Renato Gaúcho en el banquillo desde 2016, y pese a haber perdido piezas de mucho nivel en los últimos años se ha sabido reinventar y mantener la esencia de un fútbol de ataque, ofensivo y vertical. Sobre todo por las bandas, con el internacional brasileño Everton como máximo exponente. El jugador revelación de la pasada Copa América ha crecido mucho en los dos últimos años y ha asumido la responsabilidad de liderar la ofensiva del combinado de Porto Alegre. No solo es eléctrico cuando recibe abierto en la banda izquierda y encara, pues desequilibra con suficiencia gracias a su velocidad y cambio de ritmo, sino que también participa por dentro y raja a los adversarios por el carril central. Su actuación contra Palmeiras de Scolari, de visitante y con la necesidad de remontar el cruce ante uno de los equipos más rocosos del continente, fue una de las mayores exhibiciones en los últimos años en la Copa Libertadores.

Pero no solo de Everton vive Grêmio. Renato Gaúcho todavía conserva a una de las estrellas del título de 2017, Luan, que ha perdido protagonismo hasta el punto de no ser titular en ninguna de las eliminatorias de esta edición de la Libertadores. Sin embargo, su calidad técnica está ahí, como recurso, por si algún día se le necesita y ha recuperado una forma bastante más positiva en el último mes, con dos goles ante Santos y Avaí. Más protagonismo tienen recientemente Jean Pyerre, mediapunta de zancada y poderoso disparo lejano que se da unos aires a Pogba en su lenguaje gestual, o Alisson en la banda derecha mientras André y Diego Tardelli pugnan por el puesto de nueve titular. Asimismo, la estructura defensiva también se ha mantenido en los últimos cursos. Kannemann y Geromel son la pareja fija en el eje de la zaga y dotan de estabilidad a la retaguardia gaúcha. La baja del brasileño, lesionado ante Cruzeiro a inicios de mes y ausencia casi confirmada para el duelo de ida ante Flamengo, puede ser muy sensible para los de Renato Portaluppi, que tampoco pueden contar con el lateral derecho Leo Gomes tras dañarse los ligamentos de la rodilla.

Luan marcó dos goles en Guayaquil. Foto: Agencia de Noticias ANDES
Luan fue una de las estrellas del título conquistado en 2017. Foto: Agencia de Noticias ANDES

Por su parte, Flamengo se encuentra ante una oportunidad histórica de alcanzar la final de la Copa Libertadores. El cuadro rubronegro solo ha ganado este título en una ocasión, en 1981, en la única edición en la que disputó la final. El club de Río de Janeiro ha construido uno de los proyectos más ambiciosos del continente, que ha despertado la ilusión de su enorme masa social. Con el dinero dejado por los traspasos de productos de su cantera como Vinicius Junior o Lucas Paquetá, Flamengo ha elaborado una plantilla repleta de jugadores contrastados para marcar la diferencia tanto en la liga brasileña como en la Libertadores. La contratación de su entrenador, Jorge Jesus, ya fue una constatación de los objetivos que quería alcanzar el combinado carioca. El actual líder del Brasileirao cuenta con un buen puñado de nombres reconocibles tanto para los seguidores del fútbol europeo de máximo nivel como de aquellos que disfrutan de los torneos de categorías inferiores o grandes citas en Sudamérica. El nivel de la defensa ha crecido con incorporaciones de nivel como los veteranos Rafinha y Filipe Luis en los laterales, todavía sobrados para rendir en un fútbol de ritmo más bajo, y del español Pablo Marí y del brasileño Rodrigo Caio en el eje de la zaga. Caio, normalmente un central más bonito de ver que contundente en las tareas defensivas, ha crecido mucho recientemente y viene de protagonizar una gran eliminatoria ante todo un Paolo Guerrero, el delantero centro de Internacional de Porto Alegre.

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Más allá de la solidez defensiva, complementada por la seguridad de Diego Alves bajo palos, Flamengo es un equipo capacitado para llevar la iniciativa y sobre todo golpear a la que puede correr. Willian Arao mueve el balón con criterio, pero lo más peligroso se encuentra unos metros por delante del mediocentro brasileño. Gabigol, delantero centro referencia de este equipo, está marcando goles con una facilidad pasmosa. Es el máximo artillero del Brasileirao con 18 dianas -ha jugado 18 partidos y ya ha igualado los registros del curso pasado- y se ha ganado regresar a la selección de Brasil después de tres años de ausencia. Su olfato goleador, golpeo desde la frontal y calidad para descargar de espaldas permiten a Flamengo intimidar cada vez que se asoma al área rival y activar a los jugadores que aparecen desde la segunda línea. De Arrascaeta y Gerson son futbolistas más preparados para atacar rivales que se encierran atrás, mientras la verticalidad de Everton Ribeiro y la velocidad de Bruno Henrique responden a perfiles de mayor vértigo para correr al contragolpe. El extremo colombiano Osvaldo Berrío o el enganche formado en la cantera carioca Reinier (nacido en 2002) son otros recursos de los que puede tirar Jorge Jesus en algún momento de la eliminatoria.

Horarios:

Grêmio-Flamengo, madrugada del miércoles al jueves 3 de octubre, 02:30h
Flamengo-Grêmio, madrugada del miércoles al jueves 24 de octubre, 02:30h

Foto de portada: Jaume Naveira.

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3 comments

Boca tiene sólo un gol en contra en lo que va de Superliga. Matías sin “h” Suárez. Gracias por tener en cuenta el fútbol de Conmebol. Saludos.

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