River Plate en la competición favorita de Marcelo Gallardo

Marcelo Gallardo. Foto: Agencia Andes

Dos de las tres Copas Libertadores del palmarés de River Plate contaron con la inestimable participación de Marcelo Gallardo. El actual técnico de los Millonarios formó parte de la plantilla que alzó el segundo título en 1996 y dirigió a los de Núñez hacia la gloria en 2015, un objetivo que ansía repetir este mismo año. De la mano de Gallardo, River Plate se ha convertido en un equipo copero, que se maneja como pocos en los torneos de eliminatorias. Sorprendió la debacle de la temporada pasada en la semifinal contra Lanús, cuando desperdició en la vuelta una ventaja de tres goles en poco menos de 20 minutos, pero la Libertadores le devolvió una oportunidad para regresar a lo grande a una final con una remontada inverosímil en la cancha de Grêmio. Cuando ya no parecía posible, cuando Grêmio había frustrado y desesperado hasta la extenuación a River Plate con su férreo sistema defensivo, River Plate anotó dos goles para remontar el partido y la eliminatoria en Porto Alegre.

Gremio vs River Plate - Football tactics and formations

Grêmio se quedó a pocos minutos de repetir en la final de la Copa Libertadores por segunda edición consecutiva. Los de Renato Gaúcho hicieron todo lo que estuvo en su mano para aprovechar los mimbres de que disponían tras la baja confirmada de Luan -tanto en la ida como en la vuelta- y los problemas físicos de Everton, que solo le permitieron disputar cerca de 40 minutos en el encuentro de vuelta. Sin sus dos principales armas ofensivas -sin contar ya al traspasado Arthur-, Grêmio mostró una cara muy diferente a la de la temporada pasada en la Libertadores. Como en la ida, el conjunto brasileño replegó, cedió la pelota e intentó que ocurriera lo mínimo posible sobre el césped. Contuvo los mejores minutos de River, que salió de maravilla a la cancha y ahogó a Grêmio en la media hora inicial, en parte gracias a la estelar actuación de su pareja de centrales. Geromel es una garantía en la Libertadores, por lo que sorprendió el rendimiento de Paulo Miranda ante la baja por sanción de Kannemann. Miranda se hartó de despejar centros laterales, balones frontales, disparos lejanos… Fue un frontón.

La fortaleza defensiva de Grêmio fue minando la moral de River, cada vez más desesperado. Si en la ida fue el equipo que más insistió en anotar pero se marchó de vacío, con un 0-1 en contra, a la media hora inicial de la vuelta se repitió la misma historia. River se empezó a desordenar a raíz de la lesión de Ponzio, el sostén de la medular con un rol más posicional y destructor. River Plate se partió, Grêmio pudo desplegarse con la velocidad de Alisson y la potencia del lateral Bruno Cortez por el sector izquierdo, y volvió a marcar a balón parado. En esta ocasión, en un córner que le cayó a Leo Gomes en la frontal. El lateral derecho brasileño puso el balón en el fondo de la red.

Luan marcó dos goles en Guayaquil. Foto: Agencia de Noticias ANDES
Luan no pudo jugar ni en la ida ni en la vuelta por lesión. Foto: Agencia de Noticias ANDES

Si River Plate logró imponer su guion en la primera media hora, Grêmio consiguió que el conjunto argentino no se acercara con demasiado peligro al arco de Marcelo Grohe en la segunda parte. El equipo brasileño gestionó su ventaja de dos goles en el global de la eliminatoria con oficio, con la confianza de quien sabe que dejó la meta a cero en el Monumental y fue campeón la temporada pasada. Frenó el ritmo del choque y desesperó a River Plate, más vulnerable a raíz de la introducción de Everton Sousa. El extremo brasileño intimidó al contragolpe en el rato que disputó e incluso pudo sentenciar la semifinal en un mano a mano que detuvo Armani. Sin embargo, la oportunidad desperdiciada por Everton y la lesión de Paulo Miranda a la postre resultaron definitivas.

La misma faceta que condenó a River Plate en los primeros 170 minutos de eliminatoria le rescató en el cuarto de hora decisivo. Cuando se desvanecía la esperanza de perforar el muro de Grêmio, Rafael Santos Borré cabeceó una falta colgada por el Pity Martínez e igualó el partido. A un único gol para levantar la eliminatoria, los pupilos de Marcelo Gallardo resurgieron, empujaron a Grêmio hacia su propia portería y cuatro minutos después provocaron un penalty. Bressan tocó el balón con la mano, el VAR se lo hizo saber al colegiado y Pity Martínez transformó el lanzamiento desde los once metros ocho minutos después de que se cometiera la infracción que terminó con la expulsión del central brasileño. El sustituto de Paulo Miranda, el cuarto central de Grêmio, se convirtió en villano del Tricolor y héroe de River Plate, que vuelve a la final de la Libertadores tres años después. La segunda en cuatro años con Marcelo Gallardo. Y, quizás, la primera de la historia entre River y Boca si Palmeiras no remonta el 2-0 de la ida en la Bombonera.

Foto de portada: Agencia Andes

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4 comments

Espectacular Gallardo, que ganas de verlo en Europa. Por cierto teneis puesto de delantero en River a Benzema jaja.

Un abrazo, espero la crónica del partido de Boca.

Ay, la plantilla de la final del Mundial de Clubes entre Grêmio y Real Madrid… Ya está corregido. ¡Gracias!

Por cierto vaya lio del Var, en el gol de River parece que hay mano, en el segundo los de River pedian corner y da penalty (que para mi lo era, tonto, pero lo era)… Ya vemos que ni con VAR nos libramos de las polemicas, que al final el arbitro tuvo que salir escoltado. ¿Os parece que Gallardo querrá dar el salto a Europa? ¿O no se arriesgara? Porque no son muchos los técnicos que vienen de Sudamerica que triunfan en Europa.

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